Archive for 30 enero 2008

Que divertit lo que escric quan estic avorrit…

enero 30, 2008

Así pasan estos días, entre dos realidades, o más, pero digamos dos, siendo una la de siempre, que está especialemente interesante y difícil y cruda, ilusionante, algo vacilante. Terapéutica a tope. Y con mucho curro que a la vez se me hace poco porque estoy con más cosas mías; no hay como tener más cosas en la mente aparte del trabajo para no agobiarse con el trabajo…

Y la otra realidad es una que no me afecta directamente pero ahi está, me preocupa, con ese talento inmenso que tiene para tejer una red de preocupaciones. No le quiero dar mucha energía porque se retroalimenta y se hace una bola de nieve difícil de detener. Esta semana estoy bastante bien contenido, porque me tocaban dos días de terapia y un tercero mañana, de recuperación. ¿Cuántos días vas a terapia? Todos. Casi. Al gym sí que voy todos.

Qué mas cosas hago todos los días… ah si, últimamente actualizo cada día. Este blog, digo. Hoy no parecía que lo fuese a hacer, se me ha hecho un poco tarde, pero hala, aquí estoy. Al salir de Dori compré en la tienda de abajo la oferta de pollo asado más tortilla, y eso y una rica ensalada hemos cenado con Sesi, y estuve intentando un rato más reparar su (mi ex) ordenador de sobremesa, que creo que ya ha dicho basta y no va a haber manera. Probablemente se haya desencadenado todo por un virus, pero no lo consigo reparar. Quiero hacerle una instalación limpia de Windows uE, pero no se deja; la bios no me permite arrancar desde el cd, me pide todo el rato que cargue un diskette (¿?¿?) en la unidad A, y ni con la unidad A desenchufada deja de pedirlo. Que para desenchufarla tuve que desarmar el aparato y todo en la mesa del comedor…Puede que la bios esté jodida, puede que sea otra cosa, puede que yo sea un poco zote (aunque bastante he aprendido para lo ciberlerdo que era antes). Pero yo creo que no, que es que ya ha cumplido. Es una pentium III, con un disco de 16 gigas, imagínate. Que pase a mejor vida ya…

La cosa es que cuando creo que puedo hacer algo por alguien y me embarco en ayudar, me medio obsesiono y dejo todo por solucionarlo a mi perfección, como sea. Tengo que aprender a ayudar hasta donde me piden, no más, porque lo que no se pide tampoco se agradece, y además me agobio sin necesidad. Imagínate que llevo más de una semana (no todo el tiempo, pero sí mucho tiempo) intentando arreglarlo, y ahora cuando veo que ya es imposible, y que no se la van a arreglar en ningún taller de ordenadores por antigua (ya me ocupé de llamar a varios para preguntar), me vengo a mi ordenador y me pongo a buscar en ebay y en segundamano ordenadores nuevos y usados que hay a precios de risa, y le hago un mail con todos los datos… Bueno, ya. Ahora que vea ella.

Iba a decir unas cosas de ella, y aunque eran de buen rollo, era un poco cañero, y pensando si lo escribo o no, me acuerdo de un par de cosas: Garzón mandó a cerrar un blog de unos que insultan a una inspectora del caso Afinsa. En otro blog de un colaborador externo del Sevilla se monta un pollo por una frase tremenda que no se sabe si es cierto que se ha dicho, y sale en los periódicos (yo lo escuché en la radio). ¿Ha llegado el fin de la virtualidad? Siempre alguien se puede enfadar por ejemplo con algo que yo diga aquí en mi blog, y a veces me corto un poco, más ahora que no es anónimo. Pero ahi están esos otros blogs que insultan y poner a caer de un burro a más de uno, y siempre pensé que hay algo de mentira, de ficción, de virtualidad, de creatividad, que no se debe tomar muy en serio…

Pero claro, con estos casos se ve que es todo muy real, igual que en un artículo de un periódico. Si dices algo ilegal, te pueden demandar. Y si dicen algo de ti que te molesta mucho, pero no es ilegal, pues por tu propio bien es mejor que no te lo tomes muy a pecho. Como en la vida real.

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Qué punto.

enero 29, 2008

Ayer tarde noche fui al cirujano codillo de la clínica de monjas a que me quite los puntos. A eso iba. Yo tenía tres puntos. Que me iba a quitar. Pues bien: me los quitó, si, pero solamente me quitó dos de los tres. Dejó el del medio. ¿Por qué?, os preguntaréis. Eso mismo le pregunté yo… ¡¿por qué?!!

– No querrás que se te abra…

Y no, la verdad, puesto así, preferiría que no.

– ¿Y qué hago?

– ¿Tienes una enfermera, o practicante?

Pues… la verdad es que no, no suelo llevar una ni tener una en casa, por suerte, supongo.

– No sé, eso dónde hay, ¿en las farmacias?

– No, qué va a haber en los gimnasios.

Stupendo.

– Farmacias

– Si, no sé, o ve a un ambulatorio o al médico de cabecera o algo…

– Si, claro. O algo.

Me dijo que el lunes o martes próximo, así que nada, así estamos. Con un (1) punto. No sé, lo mismo me lo quito yo mismo, no parece difícil… ¿O no? Si alguien sabe de esto (o es enfermera/o en Madrid y haga visitas), me lo diga, por favor.

La cicatriz quedó bien, pero no del todo bien. Sabes cuando cose algo uno mismo, siendo dicho uno mismo alguien como yo mismo que no cose más allá de un botón, pues eso, que te queda la tela así medio como arrugadita junto a la costura… Pues así me quedó de un lado, cabrones hijos de puta. Tengo la esperanza de que sea solo cuestión de que está muy reciente (una semanita) y eso luego se desinflama, a la vez que se le quita el arcoiris, ese abanico de pantones que lo rodea aún. Hay que esperar. Porque como me quede ahí un bultito cuando mi intención era que no esté el lunar para usar speedos, los demando, tal y como lo estás oyendo, Lidia.

¡Ay qué bien! Llevo todo el día con una frase en la cabeza que sabía que era de algo y no me podía acordar de qué era y podía ser cualquier cosa y me estaba agobiando y me estaba sintiendo super senil, y ya, ya está, ya pasó. Es de un corto que hice en mis años mozos, la frasecita estaba ahí, en el fondo del lóbulo del celebro, y había salido pero solo a medias… pero ya la extirpé… Era un saludo: “Ya estoy acá, qué tal, ¿todo bien?”, y me resonaba supongo que a raíz del post anterior. Menos mal, ya me puedo ir a dormir tranquilo.

Es pronto para irme a dormir, pero sabes qué pasa, que mañana voy al dentista a la preciosa hora de las 8:30. Jo, en qué estaría pensando. Dentista primero y periodoncista después. Que me van a mandar a hacer unas cosas muy malas, de esas que son buenas pero malas, no sé si me explico. Ay madre, qué mal rollo me dan los dentistas… pero bueno, hay que hacerlo, what a remedy.

Y como puse la lista de reproducción de last.fm, ahí en la columna de la derecha de la página, la ves, pues podría comentar lo que suena en mi iPod e iTunes de vez en cuando. Ahora me está encantando el disco de Hot Chip, “Made In The Dark”. Sale en una semana, el día 5. Ooops. Hay unas versiones que tienen en la red los tunantes con una voz por encima para estropear el estraperlo, pero yo tengo la güena. Ah, que han dicho los jueces de la Unión Europea que las compañías proveedoras de internet no tiene que perseguir ni denunciar ni nada a sus clientes emuleros, que era el proyecto de ley francesa. De lo que se deduce que no se va a perseguir nunca el P2P en este gran continente.

“Ready for the Floor” de Hot Chip ya me parecía una maravilla, está en mi recopilatorio navideño, y el resto del disco está más que a la altura. Así después de unas pocas primeras escuchas, me gusta mucho “Out At The Pictures”, la primera, “Shake A Fist”, la segunda, con el juego “sounds of the studio”, buenísimo, “Hold On”, “Don’t Dance”, que es casi un reggaeton, y todas las lentas y baladas, “Wrestlers” por delante, una chulada, medio rayante a ratos, y con probables mensajes diabólicos si se pone al revés.

hot chip made in the dark

(Has visto cómo sigo sin hablar nada de su viaje absurdo, que no he comentado que no le creo nada, que hoy en terapia se me ocurrieron unas teorías, que de repente me imagino para qué se fue a Brasil, y no me importa nada porque ya no gravito en torno a él, pero mentira, porque sí me importa, porque me importan los chicos y porque me anticipo al día de las malas noticias, inevitables.

A lo mejor no debo hablar de él ni escribir sobre él ni pensar en él porque tengo que entender de una vez por todas que él hace tiempo que no es él, y que desde luego, aunque a veces temo que así sea o pueda llegar a ser, yo no soy él, ni el otro que lo parió.)

Saludos salados

enero 28, 2008

Cuando llegué a España hace 21 años, mi hermano me dijo que la gente me saludaría en el ascensor, pero que no me agobie, que no es que me conozcan: es una costumbre local. Muy local; no sé de ningún otro lugar donde la gente salude a desconocidos con tanta soltura. Dicen que tiene que ver con que se está invadiendo el espacio vital, que se va a compartir una especie de confianza espacial, algo así.

Con el tiempo descubrí ciertas normas, reglas tácitas. Por ejemplo, si hay ya alguien en el ascensor, el que saluda es el que entra, y el otro responde. Si el que entra no saluda, el otro no dice nada. Lo mismo al salir: el que se baja saluda, y si no lo hace, el otro tampoco lo hace. Y si suben dos o más a un ascensor vacío, no dicen nada hasta salir.

En Argentina no se saluda en el ascensor a menos que se conozcan, pero hay otras costumbres propias en temas de saludos. Por ejemplo, los/as dependientes/as de las tiendas, camareros, etc, te saludan con cierta efusividad: “¡Hola! ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Todo bien?”, o quizás algo menos, pero siempre con un “¿Cómo estás?” o un “¿Todo bien?”, y se te quedan mirando, esperando una respuesta, y yo a veces digo hola y nada más porque el cómo estás me suena a compromiso, a “have a nice day”, pero se ve que realemente esperan una respuesta, o están tan acostumbrados a tenerla, que cuando notan que no dije nada me miran más en plan “¿Eh? ¿eeeeeeh?”

– Bien, bien, bien… gracias…

A veces me recuerdan al personaje de Juana Molina de la tele. Juana Molina era una estrella, una comediante impecable e implacable en su programa “Juana y sus hermanas”, antes de dejarlo todo por una (para mi genial) carrera como músico de microelectrónica.  En el programa tenía un personaje, una terapeuta, que de vez en cuando soltaba a algún paciente: “¿Cómo estás? ¿Estás bien? Te quiero mucho… ¿Cómo te llamabas?”

Nota del autor: Los comentarios casuales, anecdóticos, observaciones, etc, como el post de hoy son un recurso fenomenal para dar rienda suelta al impulso redactor sin entrar en detalles del diario devenir en un momento de tanto revoltijamiento como me está resultando el actual.

¿Queda mono el nuevo sidebar, con mi lista de Recently Played de last.fm? No permite el embed de la consola, pero bueno, algo es algo…

Me voy a poner Atonement

enero 28, 2008

En fin, que ayer hice el relato rollo diario, que me quedó baste extenso, pero no te creas, también quedó bastante en el tintero. Mira qué gran idea para una novela: un tocho asín para contar solamente un día… Ah no, que eso ya existe, desde el “Ulysses” de Joyce hasta miles de otros. Anda, mira cómo al lo tonto me comparo con Joyce… ¿par qué no?, que diría el trasobarismo. Puede que si, pero no, no voy a hacer eso cada día. Es un poco cansado, para mi y para usted, y también algo misguiding (no me sale en espagnol, te lo juro), porque aunuqe parece preciso, siempre falta mucho y sobra algo. No sé. Habíamos quedado en que masturbaciones, las justas.

En cualquier caso, a ver… el sábado me levanté relativamente pronto, y me puse a cocinar. Sí, Lau adivinó (telefóncamente) el plato, es que es argentino: pastel de carne, que allí se conoce también como pastel de papas. Mi receta no es exactamente como esta, pero bastante parecida, y no sé por qué me dá a mi que más rica (la mía). Cuando ya estaba en el horno, me ducho y salgo raudo en la motito antes de que lleguen, a reclamar al tinte que la chupa la dejaron mal, lo dicen mal, lo hacen mal, bailas mal bailas mal, el nombre. Que me dice que no, que es mi culpa por haberla dejado ensuciar mucho por la parte de los puños, y yo no soy tan fácil de claudicar, macho; me dice que si quiere que se la deje y la repita… obvio, nene. De ahí a por los pantalones con sus bajos hechos, y me llama Snow que ya están esn casa.

Ves, ya estoy otra vez con el relato detallado. No, no, no, Amy, que ya es tarde. No me da para entrar en tanto detalle. De lo rico que estaba todo. De mi excursión a la conferencia informativa sobre un curso que voy a hacer que me va a salvar la vida, tal como lo oyes, que ya contaré según ocurra, porque siento que va a ser algo importante. De momento hice El Fuelle o Bhastrika, que es así con los brazos para arriba y luego para abajo, que está fenomenal. Ya, ya contaré. Una cosa sólo diré a ese respecto… o mejor que lo diga La Casa Azul, y que sea más de una: “Todo el mundo necesita respirar”, y “Sin contemplación la vida se me escapa/Sin meditación la muerte me señala”…

Corre que corre, a quedar con Equis (pero digo yo, si este blog ya no es anónimo, ¿llamaré a la gente por su nombre?… no sé, los graciosos seguirán con nick), que me invitaba a una invitación que le habían hecho al teatro. Parece ser que las críticas no estaban mal, pero claro, en el teatro de La Latina Turner, era de esperar. Malo no, lo siguiente. Pero la gente se reía, no sé… Yo soy muy agradecido y aprecio que por lo menos no era un tostón. Era malo y listo; tenía ritmo y tal. Momentos estelares: en el escenario, la puta rusa, y fuera de él, la acomodadora rubia que en realidad era JoséLuis Moreno de incógnito, controlando el negocio.

En el fondo fué toda una excusa para ver a Equis, darnos regalos, tomar algo, ponernos al día, y reírnos, que es lo que más me gusta de cuando nos vemos, que lo pasamos mazo wais. No sigo porque me lee y soy fóbico social (aunque estoy mejor de lo mío) . Fenomenal el encuentro, y me han quedado resonando algunas cosas de las que hablamos….

Hoy mitad genial y mitad horror espantoso. Estas sí que son cosas en las que no voy a entrar mucho ahora en este blog, que ya no es tan anónimo, pero el que me conoce sabe que tengo unos temas familiares y unas cosas…

En cualquier caso con mis sobris estuve fenomenal los dos días; a veces pienso que tengo que aprovechar, que son mis últimos momentos para aplicar el instinto paterno, con ellos, que ya están haciéndose mayores… aunque no sé si ellos piensan igual, ¡a veces creo que piensan que tengo su edad! Ya tengo las entradas para el concierto en marzo de La Casa Azul en la Joy, los chicos, Snow y yo… Cómo no iba a hacerlo, si cuando vuelvo de viaje me dice Caro: “Tío, que sepas que lo que me grabaste, La Casa Azul, me tiene obsesionada…” Ole y ole.

Siesta y gym, que ayer no pude ir, y el remate, broche de oro, al cine con Depard a ver “Expiación”. Me gustó bastante. Siempre me han llamado la atención las pelis con una gran inquietud formal, y ésta es una. No sólo en el relato, que supongo que vendría ya en la novela (lo de los palante patrás), sino más bien en la imagen, el sonido y el montaje. Cada plano está medido, cuidado, nada es casual, todo es áureo y proporcionado, todo se combina y acompasa. Hay momentos alucinantes, como el plano secuencia de Dunkerke, ¿cuánto dura? ¿Cuatro, cinco minutos? Impactante. El recurso de la máquina de escribir, fenomenal, me hizo acordar al dactilófono, el instrumento musical de Les Luthiers… Y he de reconocer que los actores están impecables.

La historia en sí me dejó una mezcla de congoja (Depard se quedó un poco tal), e indiferencia, no sé si entré del todo. Por un lado, después de ese comienzo trepidante, se pone un poco ñoña… cuando él corre detrás del autobús… uf… aunque me hizo mucha gracia el anuncio de Guiness en la parte trasera, él corriendo y lees: “Si estás cansado, tómate una Guiness”. Bueno, eso es de realización, y de guión no sé, no leí la novela, supongo que estaría todo ahí… SPOILER. Cuando está pasando todo en la casa, cuando Briony se arrepiente entre ellos, yo le decía a Depard que no podía ser, era imposible que eso fuera tres semanas antes como decía la sobreimpresión al comienzo de la secuencia. Y efectivamente, luego se ve que no ocurrió. El recurso de la ancianísima Vanessa Redgrave, no sé, una resolución tan literaria (en más de un sentido) pero también tan explicada, demasiado… Es el tipo de momento cinematográfico que me deja un poco dudoso ante tanto efectismo.

Atonement

Me dice Depard al bajarse del coche que se quedó un poco mal después de la peli, como con una opresión en el pecho… Y yo, que para tranquilizar y animar soy estupendo, voy y le suelto:

– Y si… la vida es una mierda…

– Si, si que lo es.

– Pero ves, ¿a que aunque sea una mierda se puede contar bonito?

En eso estamos.

Rollo diario

enero 26, 2008

Aproveché bastante bien mi día libre, que no lo fué tanto al final: me despertó super pronto el móvil con un mensaje de curro. Aproveché y me levanté, y fuí en la motito a ver un piso. No es que esté viendo para nada en especial, es que me llamaron y era cerca y por ver qué hay por ahi. Al final había un ático barato muy interesante, pero no, aún no estoy dispuesto a vivir en menos metros de manera permanente. Además sigo pendiente de lo de Buenos Aires.

Después fuí a llevar a la costurera dos pantalones para hacerles los bajos, los dos de Kotsiuko, mejoró mucho esa ropa; un vaquero y uno azul de rayas. Ah, a todo esto, llevaba puesto una de las compras más alucinantes de mi vida: un abrigo, ¿parka? impermeable de H&M que me costó… ¡19.95 €! Debe ser el chollo más grande de mi vida. Fué muy gracioso, la pillé antesdeayer al salir de terapia en el H&M de Goya, y resulta que llevaba una alarama perol no tenían el aparato para quitarla, era de otro tipo, no sé qué hostias. Me tuvieron que hacer una nota en el tiquet para que me dejen entrar a quitarla en otra tienda, rollo “Señor vigilante, ruego deje usted pasar a este señor (¿?¿?) etc etc “…; lo hice en la de Conde de Peñalver al instante, que estaba cerrando.

Después de la costurera fuí a Correos a buscar otros dos ejemplares de mi colección de libros de psicoanálisis. Llevo diciendo que la voy a cancelar no sé cuánto, y no acabo de hacerlo. Ya tengo como diez, y son imposibles de leer. Pero bueno, algún día me vendré inteligente y los disfrutaré; de momento en la biblioteca se ven bien. Luego pasé con la motito por la obra de otros pisos que me van a enseñar en breve, pero no se ve nada aún; compré el periódico, y volví a casa. Estaba Ceci; la asusté porque no sabía que hoy yo no trabajaba. Le enseñé el abrigo y me dijo que llevaba las etiquetas puestas… qué fuerte, qué corte, menos mal que no había ido a ningún lugar importante. Me puse a currar un ratillo: mandé unos mails, respondí otros, escuché una música de una producción… Me tomé una manzana, otro café, mis rollos del gym, y al gym que me fuí. De camino dejé un jamón a cortar para envasar al vacío, y encargué apósitos en la farmacia.

¿Quién va al gym un viernes a las 12.30? Lo mío hoy era excepcional, pero, ¿y los demás? Pues había gente, no mucha, pero bastante. Casi todos tíos, casi todos gayers, y muy muy mirones. Yo a lo mío, Ágata, chica. Bien de vigorexia, y luego fuí a acabar de comprar en el super del Corte Inglés los ingredientes para la comida que cocinaré mañana para mis sobris y Snow. Carne picada, aceitunas sin hueso, pasas de uva, leche… sólo son parte, las otros ingredientes los compré el miércoles, por lo cual dicho así, la receta suena rara; ya contaré. Y compré croissants y Mini Chips Ahoy para Micky, que come como una lima, criatura, con el tamaño que tiene, obvio.

Vuelta a casa, Ceci ya había comido pero me dejó unos filetitos de pollo, que acompañé con espirales con pisto al atún de ayer, y crema de calabaza, viendo a los de “Sé lo que hicisteis”, que con la tontería en un momento me entero de cosas que, al no ver nunca la tele, ni me imaginaba. Como que no sé quién en no sé qué programa ha insinuado que cuando a Carmina la dió la sobredosis había más gente en su casa, que la desnudaron y la metieron en la bañera. Oh my God. Ah, y otra cosa muy fuerte, que espero tenga repercusión. Frase de Ana Rosa sobre un traje de baño tipo speedo o meyba de lycra normalito de un concursante de “Sopervivientes”: “Un hombre hombre se pone un traje de baño de verdad, y no esas mariconadas”. Alucinante. Que alguien mande a esa mujer a casa de una vez, por favor…

Un par de llamadas labo laborales, y ¡ta cháaan!… lo que realmente diferencia un día laboral de uno que no… ¡la siesta! Con todo su ritual: meterme en la cama, si, dentro, bajo el edredón, con el periódico… Justamente leyendo en el suplemento de Propiedades cómo los precios de los pisos van a bajar, más, me quedé frito. Pero bueno, estoy exagerando, al final no duermo mucho, es más el rollo y la sensación del dolce far niente, aunque sea breve. No habré dormido ni media hora.

Me levanto, meriendo y bajo al tinte a por una cazadora que dejé el otro día. La dejo en maletero y no la he visto bien hasta hace un rato, que creo que no la han limpiado lo que se dice mucho. Mañana reclamo. Y me voy en lo que se suponía que era un shopping spree pero acabó en nada. Aparco en Barceló, y recorro gran parte de Hortaleza y Fuencarral en busca de dos regalos, y no encuentro ni uno. Bueno, uno sí compro, en L’Occitane, pero dos manzanas después me arrepentí y regresé a devolverlo porque no estaba convencido. Puede sonar una tontería, pero para mi es un gran avance. En otras épocas me lo hubiese quedado quizás incluso sin regalarlo por el corte que me hubiera dado rectificar. Ya estoy mejor de lo mío, ya ves.

A las 19 quedo con Erik, muy majo él; tomamos unos tés en el café Manuela y es viernes y es de noche y ahí estoy, tomando un té con un chico majo y sano y hablando de cosas chulas y banales y conociéndonos y tranquilo y sereno y así como son las cosas de tranquilas y serenas cuando no las fuerzo hacia otros lados. A las 22 él marcha para una cena, y voy a casa de Depard, en Orellana, una calle muy buena. Me hace unos perritos del Ikea buenísimos y hablamos de amores y de dietas y de obras domésticas. Me pongo con su nuevo iPod de 80 gigas, como el de la Terremoto, que cambió porque, al igual que el de ella, “no va, no va, no va”. Este nuevo es negro, y nada, igual que el que el anterior: no sincroniza bien. Pruebo de todas las maneras, lo reseteo, le cargo nuevo software, actualizo el iTunes… nada. A lo mejor es un problema del Vista. Le recomiendo que pase de la tienda y que llame a Apple directamente. Hablando de Apple, en breve estaré escribiendo desde mi nuevo MacBook Pro… pero eso ya lo contaré luego.

Entonces nos ponemos a ver cámaras digitales para él en Pixmanía, y unas sillas para escritorio en Ikea, y acabamos charlando un poco a Anna, riéndonos mucho de sus respuestas a nuestros insultos y soeces.

Y me volví a casa en mi Poyota, atravesando una ciudad repleta de gente apurando la noche. Yo no. Yo, a casa. A descansar, que mañana también tengo muchas cosas chulas que hacer. En general, en mi vida, me quedan muchas cosas chulas por hacer. Apurar la noche no es una cosa chula que tenga por hacer, ya lo he hecho mucho, demasiado. Y sabes qué, apurar la noche es la única cosa que no me permite hacer el resto de cosas chulas que aún tengo por hacer…

Amnestesia

enero 25, 2008

Desnudo, tapado con una de esas telas verdes con agujero, en la camilla del quirófano, y la monja de verde zascandileando alrededor. Dos médicos, o uno y medio, deduzco que jóvenes tras su barbijo, y ninguno de los dos es el cirujano codillo que me atendió unos días antes, el que me operó del lunar de la espalda. Están hablando de que cuando se cae al suelo uno de sus objetos quirúrgicos esterilizados, lo mejor es apartarlo y usar otro. Menos mal.

Me dice uno de ellos, con una jeringuilla en la mano:

– Esto primero te va a pinchar, y luego te va a escocer. Es normal. Es la anestesia.

Y efectivamente. Primero me pincha, mucho, y luego me escuece un montón. Y ahí mismo, en pleno goce y disfrute de mi escuecimiento, siento el ras del corte del bisturí en mi ingle. Y cuando digo siento, no me refiero al lo típico de sentir que te están haciendo algo pero sin dolor. No. Siento que me están cortando la ingle con un bisturí y me duele. Expreso mi malestar y me suelta:

– ¿Que te duele? ¿Qué, quieres que te ponga más anestesia?

Hubiera bastado con que dejaras que haga efecto ésta, cacho cabrón. Déjalo.

– ¿Estás bien? – dice la monja verde. – Te ha bajado la tensión o algo…

Y mueve la camilla, levantándola del lado de los pies. Luego se acerca con el frasquito y veo como con las pinzas meten dentro un trozo de mí para patología clínica. Ella ve que veo y ve que no estoy bien y va y me pone sobre los ojos un paño húmedo. No digo nada, estoy entregadísimo. Siento perfectamente y veo las estrellas con cada agujereamiento para los puntos. Uno aguanto. Dos aguanto.

– ¿Cuántos son?

– Tres.

Estupendo. Se acabó. Y ahora sí, entra el otro, el anciano rey de los cirujanos. Yo sé que me habla, pero no sé qué me dice, sólo oigo dolor. Luego en el coche creo recordar no sé que de Betadine, y me doy cuenta que no pregunté nada, ni si puedo mojarlo, ni sobre ir al gym, nada. Decido ser autodidacta. Ah si, que me dijo que vuelva el jueves a revisión.

Que era hoy. Ayer resulta que decidí no ir al gym por si acaso, no vaya a ser que me salten los troi points, pero me compré unos apósitos plásticos estupendos de 3M. 3M es una marca increíble; fueron clientes míos en una época. Visitamos sus oficinas y nos enseñaron las cosas que hacen, y es la hostia. Es como si estuvieran asesorados por una cultura intergaláctica superior o algo así. Desde el Scotchgard que impermeabiliza cualquier superficie o tela, hasta las balletas cósmicas, y las cintas refractantes, no sé, todo. Pues esto se pega así y queda realmente como una segunda piel finísima y ultra adherida con su compresa delgada.

Anoche tuve una cena fiesta de mi agencia a un cliente, ese del refresco de cola famosísimo. Éramos como 80 en el Ramsés, un restaurante/ bar modernísimo (se supone) en la Puerta de Alcalá. Decorado por Starck, me recordó mucho al Teatriz cuando abrió, que también estaba decorado por él, pero si no me equivoco, eso fué hace más de 15 años… O sea que Starck viene haciendo lo mismo desde entonces, ¿o qué? ¿O sólo en Madrid? Porque en Buenos Aires yo he visto cosas suyas mucho más chulas. Este local no está mal, pero tampoco está bien. La planta de abajo es directamente una purquería. Y el público, mejor ni hablar. Yo a este tipo de lugares voy solamente para este tipo de eventos, invitado, o sea que en el fondo lo agradezco, pero podría estar sin ello, vamos.

Total, que me lío. En este bendito lugar estuve un buen rato de pié antes de la cena; por suerte cenamos sentados, y luego otro buen rato de pié. Al llegar a casa, al cambiarme el apósito para limpiar la cicatriz, veo que está todo un poco amoratado. Pienso que ha sido una reacción al apósito, y me pongo para dormir una gasa y esparadrapo. Por la mañana no sé que hacer, me quiero duchar, así que me digo que no pasa nada, me pongo otro 3M plástico, y a la ducha. A la hora de comer voy al gym, hago solamente algunos aparatos de brazos y mancuernas y abdominales, y me ducho one more time. Debajo del plástico se ve más amoratonado…

A las 6 logro escaparme de la agencia, colgado del teléfono, en medio de unas discusiones tremendas con una directora de cuentas, sobre un cliente con el que tenemos que rodar pero no tiene el producto preparado a tiempo y todo se convierte en una milonga tipiquísima en mi trabajo que si me pilla con más bríos entro al trapo y arde Troya. Pero no, yo ya no, estoy yendo al médico y luego tengo terapia y me están pasando a nivel personal cosas mucho más importantes que estar peleando con esta panda de incoherentes mentales. Digo a todo si si, no no, y cuando tengo a toda la sala de espera mirándome intentando deducir sobre qué estaré hablando, cuelgo y hasta mañana que será otro día… No, pero ojo, que mañana es el día de la publicidad, San Publicito (se celebra el día de la conversión de San Pablo, como que el rayo que le mandó Dios fue el primer anuncio convincente, pero yo creo que antes que eso fue la serpiente con Eva, pero en fin), no trabajamos. Bueno, alguna gente trabaja irremediablemente, pero yo para esto de tal no voy a la agencia ni loco. Ya tengo el día ocupadísimo de cosas muy importantes, desde primera hora. Como mucho miraré los mails, que al salir de terapia tenía varios mensajes. Si puedo y quiero…

Que me vuelvo a liar y esto se alarga. Entro a la consulta del anciano cirujano codillo; vamos a ver, túmbate, y le explico lo del apósito plástico y me dice que da igual, que eso se puede mojar, y le digo que me ha hecho alergia y me dice:

– No, no, eso es de la anestesia, a veces pasa.

Tengo un cardenal amoratado de un tamaño considerable, toda la ingle, y me dice que es la anestesia… pero, ¿qué anestesia? ¿o será que…?

En efecto, hablando luego con Doris, todo me cuadra. El mermado del cirujano becario no es que me pusiera poca anestesia, es que me la puso mal, la pone mal, la puso mal, el nombre. Se equivocó de dermis, en vez de epi la puso Blas, y por eso me dolió y por eso está ahora de todos los pantones del violeta.

Amputar a esa altura de la pierna es difícil sin que afecte a importantes zonas genitales, así que eso descartado. Habrá que esperar a que remita, pero mira qué cosa el trabajo ese de bricolaje humano. Nunca lo voy a entender. De momento, para el próximo, tararí que te vi: será con láser o con frío o alguna de estas técnicas menos invasivas.

Y sin anestesia.

enero 25, 2008

La mejor homepage del mundo.

Titular fastuoso

enero 24, 2008

Resuelto el misterio de Antonio Gilipollas Caraculo

Gas Natural descubre a la empleada que facturó a un cliente como ese nombre y la demanda por injurias y revelar secretos.

(El País digital, 24.1.08)

Brokenhearted Cowboy

enero 23, 2008

Heath Ledger

De adolescente me encantaba la peli “Phantom of the Paradise” de Brian de Palma, y era muy fan de su banda sonora, de Paul Williams. Escuchaba el disco sin parar, en bucle, como se escuchaban los discos en la era pre mp3, y había una canción en concreto que me flipaba y me sigo sabiendo de memoria: “Goodbye Eddie”, (a.k.a. “Little Eddie Mitty”) . Cuenta la historia de un cantante que necesita dinero para la operación de su hermana pequeña y, conocedor de la naturaleza humana (y más aún de la americana) recurre a una solución drástica. El recitado dice:

When a young singer dies to our shock and surprise
In a plane crash or flashy sports car
He becomes quite well known
And the kindness he’s shown
has made more than one post mortem star
Well you did it Eddie and
though it’s hard to applaud suicide
You gave all you could give so your sister could live
All America’s choked up inside

(la traducción)

Desconocemos en estos momentos las motivaciones de Heath Ledger, sería un poco tremebundo que ahora yo estuviese descubriendo que lo hizo por su hija, pero lo que está clarísimo es que su muerte lo elevará (lo está elevando) a cotas de popularidad y simpatía carismática insospechadas hace 24 horas. Cuando se estrene “Batman, The Dark Night”, esperemos que no se explote inmoralmente su destino, pero incluso si no lo hacen, será un tema recurrente.

Hoy hablan de él en las primeras páginas de todos los medios. Estrellas, directores y hasta el Pimer Ministro australiano hacen declaraciones. “Brokeback Mountain” pasa como a otra dimensión, su trascendencia se multiplica. Y él, su figura, pasa a estar en el mismo limbo que River Phoenix y James Dean, sin haber sido ni la mitad de conocido en vida que ellos.

Me encantaba, ojo, no es una crítica a su persona. Pero me llama mucho la atención el poder del asombro popular, cómo una sensación de estupefacción se puede contagiar y crear un estado anímico de masas. No conocemos sus motivaciones, pero por muy horrible que suene, su hija probablemente se va a beneficiar más de su muerte que de su vida…

Y a mi, como a todos supongo, la muerte de alguien bello y joven me da pena. Pero, personalmente, un suicidio me da bastante menos pena.

 

Doctor opéreme… (otra vez)

enero 22, 2008

En unos momentos entro al quirófano a quitarme un lunar de la ingle. El lunar es un mal muy de mis genes, muy de mi familia. Yo a mi hace unos años me empezaron a crecer muy poquito, pero que yo lo noto, unos pocos nevus. Me quité uno de la espalda hace dos años con la intención de seguir con los demás (otro en la espalda, uno en la axila, éste de la ingle…) pero no sé si fue que tardó más en cicatrizar de lo que yo me esperaba, o si fue por trabajo o porque no me vino bien nunca en el momento adecuado (esto hay que hacerlo en invierno), el caso es que lo fui dejando.

Este último verano me probé un par de bañadores que me molaban, y resulta que el lunar de la ingle está justo ahí, un poco más debajo de la línea del bañador de natación. Ojo, de un speedo normal, que no me estaba probando tangas. Y no puede ser. En esta nueva etapa vigoréxica, quiero estar en condiciones de lucir tipín sin puntos negros. Y nada, eso, para allí que voy. Por cierto, una duda que siempre he tenido, ¿por qué en este país los seguros médicos privados (yo soy de Adeslas) conciertan con hospitales de monjas? Bueno, para empezar, por qué la iglesia se dedica a la medicina de forma onerosa, es algo que no entiendo… En fin, también lucran con la educación, pero sinceramente, no me mola mucho estar en una sala de espera que parece un convento de clausura, con folletos marianos y cosas por el estilo. Con el pollo actual montado con los abortos, la investigación con células madre procedientes de embriones, etc, me repatea bastante que mi seguro médico privado no sea laico total. Recordar plantear esto a mi seguro y/o buscar uno que me satisfaga en ese sentido, se aceptan sugestionais.

Y así es, un paso más en mi reconstrucción. Vida terapéutica. Cosa psicofísica, sabes. Ahí voy. En estos días contaré un poco más sobre otros derroteros que estoy tomando, algunos me los esperaba, otros me están sorprendiendo a mi mismo… Uy, qué tarde, ¡Doctro April Lo Pi! ¡Acuda urgentemente al quirófano!