Viva la soledad

Qué bien. Mi curso de respiración para mejorar el mundo ya está dando resultados. Se ve que mi positividad cósmica de este fin de semana llegó a los Académicos del Cine, que sorprendieron a todos dándole el premio a mejor película y mejor director (bueno, y al actor revelación, las tres nominaciones), a “La soledad” de Jaime Rosales, la película española que más me gustó en los últimos tiempos, una marcianada super personal y cero comercial, lo último que uno se esperaría en unos premios de este tipo.

“XXY” ganó el premio a peli extranjera, mira qué bien, la tengo pendiente de ver. Argentina estuvo presente también con mi amigo Dani Melingo (ex Lions In Love, actualmente un excelente músico tanguero), nominado a música original. Ernesto Alterio entregó un Goya, y Andy Chango estaba en la platea con su mujer, Emma Suárez.

Espero que mi positividad siga influyendo en cosas realmente importantes como encontrar sitios para aparcar y esas cosas. En fin, que sigo sin tiempo ni cabeza para una actualización en condiciones, así que dejo lo que escribí en junio pasado en mi blog anterior sobre de “La Soledad”:

Y fuimos a ver otra peli, pero esta si me gustó mucho. “La Soledad”, de Jaime Rosales. Parecía que no sería la peli más animosa para ver en semejante estado como en el que me encontraba, pero qué va, todo lo contrario: a veces ver una expresión artística del sufrimiento humano sirve para trascender el propio. No sabía nada de nada sobre la peli, ni había visto la anterior del director, “Las horas del día”, que veré enseguida, pero me esperaba algo muy denso, muy de sufrir. La historia en si, es dura, bastante, pero la forma en la que está plasmado es muy original, muy descolocante, y por eso fresca. A ratos podría hacerse un poco pesada o lenta, porque lo es, pero mantiene (me mantuvo) muy alerta, porque nada pasa como se puede prever.

Ese es el tratamiento que se le da tanto a la imagen como a la historia, uno de descoloque. Juega con la evidencia de que nuestra manera de ver películas está super condicionada por años y años, un siglo, de cine y lenguaje audiovisual. Si vemos, por poner un ejemplo, a alguien en el salón leyendo, y suena el timbre, cuando se pone de pié y sale de cuadro, nuestra mente automáticamente espera que el siguiente plano sea esta persona abriendo la puerta. Pues bien, en esta peli no es así. Lo más probable es que en esta peli, la persona salga de cuadro y la cámara se quede donde está, y transcurra todo un diálogo fuera de cuadro entre el protagonista y el invitado, que no vemos pero imaginamos a través de sus palabras.

No solo eso, sino que un tercio de la peli está rodado en lo que dan en llamar “polivisión”, una técnica de pantalla partida en la que vemos dos imágenes del mismo momento, sin que necesariamente haya una relación espacial entre ambas. Esta experimentación con el lenguaje a través de la puesta de cámara me recordó un poco a “El jefe de todo esto”, del bueno de Lars, pero, aunque esta comparte algunas características del Dogma, como ser actores casi desconocidos y nada de música, no se parecen en casi nada.

Esta ruptura arriesgadísima del lenguaje también se encuentra en la trama, donde la evolución dramática no es para nada la habitual, y algunos acontecimientos super polémicos que ocurren no son desarrollados en su lado efectista en absoluto. Un diez por el riesgo, aunque creo que por la propia definición de riesgo, puede fracasar según se mire. La búsqueda empecinada del naturalismo lleva a estas paradojas de artificialidad; quizás por eso hay un empeño enorme en que los personajes sean muy espontáneos, imagino altas dosis de improvisación, con un lenguaje muy cotidiano y sin rebuscamientos de ningún tipo. Pero una vez más, para mi, se nota un poco la farsa (de eso se trata el cine, ¿no?): podemos ver durante minutos y minutos cómo los personajes hacen una ensalada o planchan o tienden la ropa, pero, por poner un ejemplo, nunca ven la tele. Entiendo que no viene a cuento en esta historia que vean la tele, pero creo que sí que se vería en un auténtico naturalismo doméstico, hoy en día; creo que casi cuesta más esfuerzo el hacer despojarse de mil detalles reales de la cotidianeidad menos molona.

Un vaso de agua, por favor…

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7 comentarios to “Viva la soledad”

  1. Real Love Says:

    La película es estupenda, de lo mejorcito que estaba por ahí anoche. Y lo de la respiración quiero que lo expliques mejor que me parece muy interesante toda esa parte.

  2. Xabi Says:

    XXY es un rollete tremendo… aunque es cierto que los diálogos se me hicieron muy duros de seguir (el acento está marcadísimo y ninguno vocalizaba muy allá, o eso me pareció).
    La Soledad la vi contigo, recuerdo aquella tarde.. a los dos nos encantó!!

  3. Telecine Says:

    real, Kenya, Tansanya. contaré, ya contaré…

    Xabi, si, ves, cuando digo al comienzo “Y fuimos a ver otra peli”, eres tuuuuú. La otra era esa gayer mala que vimos el día de antes, ni el nombre macuerdo…

  4. marietta Says:

    jajajaj ¿acaso tú energía ya fluye en sintonía con la del resto del universo?.
    Como me suena a mi esto…
    Me alegré por Maribel y “la soledad “me la apunto también para ver.
    Que dure lo del cosmos!

  5. Laura Says:

    no vi ninguna de las dos, la verdad, pero nene, cómo me gusta como escribís!

    baci

  6. Laura Says:

    los acentos en los comos están al revés, ay, qué tremendo

  7. Telecine Says:

    marietta, ¿la tuya no??

    Lau, creo que sólo le falta al segundo cómo… ¿En serio te gusta? Esta crítica me quedó un poco redicha…

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