Archive for 28 agosto 2008

Cuerpo al culto

agosto 28, 2008

Releyendo un poco el post anterior, es verdad que da la sensación de estar yo un poco plof, o algo, quizás sea la palabra “desazón” incluída en el texto la que pueda causar esa impresión, y el repetir tanto lo bien que estoy, que puede ser síntoma de todo lo contrario. Pero no, en serio, supongo que lo que más deseo es llegar a un estado de conciencia en el que pueda expresar la certeza de lo injusto, desequilibrado y feo de este mundo, pero desde una perspectiva, una comunicación, que no sea necesariamente negativa. Creo que se puede. Puedo ser positivo sin necesidad de transformar la realidad ni evadirme de ella. Sin disfrazarla, sin negarla. Escuchar todo lo que llega a mis oídos, pero bailar despacio la canción que llevo dentro, como canta Silvina Magari (ya postearé sobre ella, ya, que tiene tela).

Fué Equis quien me preguntó que si estaba bien o qué. Qué risas con Equis el otro día.Cuento: resulta que él también es un nuevo vigoréxico; estamos los dos enganchadísimos al gym y las proteínas, y nuestros bíceps no para de crecer. Pero sabes qué pasaaa… que estamos encantados con esta nueva situación, nos viene fenomenal psicofísicamente hablando, pero nos pilla un poco desprevenidos, de sopetón y a contrapelo… ¡Pero si yo soy un intelectual de toda la vida!

Lo mío son los libros y las pelis, mentiendes, y la música, y vale, a veces un poco de frivolidad de algún trapito chulo que otro, y, antiguamente, un poco lo de Berta Singermann: “Tomamos y bebemos en la miel de cada copa, y en el cerebro habemos un poco de estopa”. Pero incluso la aproximaciónn a la frivolidad es desde la inteligencia; nunca pude con las tontadas tontas sin más. Y desde luego, el mundo musculoca ha sido siempre una cosa muy ajena a mi realidad.

Y ahora, ya ves, camino a convertirme en uno más, a mi edad, y con este cerebro que Dios me dio y tanto ejercito. Este verano, en el Infinita en el Orgullo, y en La Troya, en Ibiza, estuve hasta incluso bailando descamisado entre ellos, te lo puedes creer, ¡totalmente integrado! Era uno más. Tal como lo estás oyendo.

¿Qué hacer? Con Equis hemos decidido revertir el pasmo ocasionado, y crear una nueva tendencia. En principio es algo gaylor, como nosotros, pero ahora que lo escribo no veo por qué no podría ser del ámbito horterasexual también, que siempre van a rebufo nuestro. Se trata de la musculoca intelectuala. Una evolución del “Mens sana in corpore sano”, hacia “Intelectual men in vogorexic corpore” (tas fijao cómo mezclo lenguas vivas y muertas). Vamos a crear una cadena de gimnasios con esa premisa, y el lugar de “Culto al cuerpo” será “Cuerpo al culto”.

Las clases se darán a ritmo de música clásica, dependiendo de la intensidad, que puede ser muy épica también, un tal Wagner o algo así, o un Indie bien de postín. En los monitores, Redes, y algo de cortos y cine de autor. Por aquí y acullá, revistas sesudas, rollo Cahier du Cinéma, el Qué Leer, o el Selecciones del Readers Digest, que tampoco nos vamos a poner exageradamente exigentes.

A ver Equis, que me comentas muy poco y sé que lees: completa las otras cosas que hablamos al respecto, lo que nos pudimos reír.

Nace una nueva raza. La muscu-lista. Avisados quedáis.

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Escriturautomática

agosto 25, 2008

Porque te juro que estoy bien eh, fenomenal. Es verdad que no estoy escribiendo mucho, ni haciendo kriyas (los dejé por lo de la boca pero los voy a retomar, en serio), ni meditando, ni terapia (que son vacaciones de diván hasta el día 3)… Pero voy genial, pienso, te das cuenta, que pasaron las vacaciones y casi todo el verano, y no tuve ninguna recaída.

Tampoco se puede decir que me he portado todo el tiempo fenomenal (me porté fenomenal sobre todo en relación a un tema, no a todos), ni que me sentí siempre diez puntos. De hecho creo que ahora mismo mientras digo que estoy bien, no estoy diez puntos. Pero no es rollo negador, en plan “estoy bien estoy bien” autoconvenciéndome mientras todo se derrumba… No, no. Estoy bien porque ya voy medio entendiendo la desazón. Está ahí: va y viene, y no tengo que taparla ni superarla ni razonarla (la razón es un gran arma, ver que a veces me siento de maneras que no se corresponden con la realidad).

Mientras tanto, sigo con otras cosas que si, que me hacen bien: el ejercicio físico, la música, las pelis, los documentales sesudos de Alain de Botton, Murakami, los nuevos amigos (los viejos me van abandonando esta temporada, que les den, jeje…), la pulserita bahiana que se rompió, te das cuenta, que es la de la pasión. Y el viernes eso hice, apasionarme.

Y voy a patinar, que lo he retomado, y me encanta, y cocino más que antes, cosas ricas vegetarianas, y duermo bien. Y estoy solo cuando quiero, y me doy cuenta de la suerte que tengo de poder simplificar mi vida cuando quiero. Mucha gente no puede parar nunca, mucha gente está metida hasta el cuello en sus mundos atacados y atacantes que se han creado, ellos solitos. No ves, nene, que esto era lo que querías, y que está fenomenal…

Ahora, esta semana, mucho trabajo toca. Hoy ya me quedé tarde, pero es trabajo interesante, del que puedo sacar provecho, y aún es agosto, todavía puedo manejar el tiempo un poco como me parece.
Así que hoy nada, hoy escritura automática, escritura terapéutica. Ese era uno de los primeros objetivos de este blog, recuperar la páginas matutinas de Julia Cameron, aunque sea por la tarde noche y se publique para a lectura del mundo mundial. Ya me dirás, qué vértigo.

Y para otro día quedan esas crónicas sobre descubrimientos musicales, y las críticas de pelis y libros y toda esa parte. Hoy, la aprobación, me la doy yo mismo a mi solito.

No hay lugar como el hogar (y no hay que volar)

agosto 21, 2008

Iba ayer al mediodía en mi coche, a comer, y puse las noticias de Radio 5. Justo antes del boletín de las 15:00, dicen que tienen una noticia de última hora: al parecer, se había salido de la pista un avión en Barajas. No tenían más información, ya si eso dirían “si había algún herido” (sic), o qué.

Sigo con mis menesteres, y de vez en cuando pongo la radio o miro Internet. Como a las 17 hs dicen 7 muertos. A las 18, 40. Y así. Hasta que por fin, por la noche, dicen lo que ya se sabía: han muerto casi todos.

Entiendo que los medios quieran evitar el sensacionalismo. Entiendo que hasta que no se ve un cadáver, no se puede contabilizar un muerto. Pero hombre, el avión llegó a despegar y cayó desde unos 200 metros, y explotó con 15 toneladas de combustible… Eso, se mire como se mire, no es una “salida de pista”…

Lo que no entiendo es cómo los informativos, por prudentes, acaban siendo inexactos, confusos. Y si consideramos que cualquiera que esté cerca puede deducir, desde un primer momento, la magnitud de los hechos, acaban siendo casi mentirosos. Vale que es sólo durante unas horas, pero aún así; seis, siete horas, me parece mucho.

Ahora viene la parte más acojonante: cuando empecemos a saber los pormenores sobre el mantenimiento de los aviones, en general, y lo que ocurre con los mecánicos y el expediente de regulación de Spanair.

(Punto aparte al margen: sé que al español medio le cuesta pronunciar la ese líquida; lo más normal sería que diga “Espaner”… ¿pero por qué coño dirá alguna gente “Hispaner”? Y dentro de esa alguna gente incluyo a la mismísma ministra de Fomento…)

Spanair es, o por lo menos era cuando yo produje varias campañas para ellos, una empresa horrorosa. No entraré en detalles, que aún trabajo en la misma agencia (aunque desconozco si siguen siendo clientes), pero cuando aún SAS no tenía la totalidad de la empresa, su dueño fundador en Palma de Mallorca (No Name, ojo al Google) la dirigía desde el caciquismo más casposo, de manera déspota, tirana, racista, rodeado de una corte surrealista de siervos que… ostras, si dije que no iba a entrar en detalles.

Desde siempre me pareció una empresa mal llevada, impuntual, con las peores salas Vip que he visto nunca, pésima atención al cliente, con unos vales absurdos de canje para vuelos muy retrasados con unas condiciones imposibles, una de las peores bromas de la aeronáutica.

Con todo esto, no me quiero ni imaginar los pormenores que pueden llevar a que los pilotos tengan que completar el trabajo de los mecánicos, como ha trascendido, o que un avión que aborta un despegue por un fallo técnico (y así lo cuentan a los pasajeros) vuelva a despegar al momento, sin plantear un cambio de aparato (aunque aquí imagino que entran en juego más partes además de la compañía).

No tengo miedo a los aviones, en general, sólo lo típico cuando hay mucha turbulencia. Y un poco, a veces, al aterrizar. Siempre supe que es mucho más peligroso el despegue, por la velocidad y por tener los depósitos de combustible llenos. Ya ves si es peligroso. Cuando fue lo del Concord, que también fue al despegar, pasé un tiempo un poco acojonado, me venía un susto como un flash al despegar. Después se me pasó.

Pero no sé. Estoy bastante hasta los cojones del tema viajes, en general. De un tiempo a esta parte, con mi vegetarianismo, empecé a vislumbrar trampas capitalistas en las que estamos inmersos, de las que todos sabemos, pero ahora las veo más claras, las siento tan obvias. No es normal que un burgués medio (pequeño pequeño) viaje en 10 años más que Humboldt en toda su vida. Esto no es la democratización del turismo: esto es consumismo salvaje. No es normal lo de la industria aeronáutica, los aeropuertos, el maltrato al que son sometidos los pasajeros con el overbooking, los retrasos, los controles de seguridad, inmigración, etc… Esto no fue siempre así; aún recuerdo cuando volar era un momento especial, y las compañías se ocupaban de que te sientas especial, bien atendido, bien comido. Y no es algo que cambió con el 11 S, el declive empezó bastante antes.

Hoy, ahora, por todo esto y por cansancio, deseo que la gente (yo el primero) entre en razón y se de cuenta de lo absurdo que es el deseo de viajar porque si, porque todo el mundo lo hace. Hay un libro de Alain de Botton, “El arte de Viajar”, que va sobre eso, sobre la mentira de los viajes. El tema es extenso para seguirlo en este mismo post, pero estoy seguro de que si más gente se quedara en su casa, en su ciudad, y la gente viajara solo lo indispensable, el negocio se reduciría lo suficiente como para que todo este delirio (mortal a veces) vuelva a una cierta normalidad…

Estamos tan agostito

agosto 18, 2008

Así son los extraños días agosteños. Es un poco psicótico, esquizoide, como de varias vidas a la vez. Está la vida labo laboral, que viene siendo bastante intensa, sin ser acaparadora de todo mi tiempo vital (jornada intesiva a veces, etc), y que vengo capeando muy bien de momento. Ha surgido una producción chula a precio de tomate espachurrado, con el capo creativo de la agencia, que pude solucionar (por presu y por fechas) con Equis & Co. Es genial cuando se puede hacer algo nuevo con gente nueva, beneficioso para ambas partes, y todo. Hoy se lanza la producción y rodaremos a finales de este mes o principios de septiembre.

Luego lo de los amigos, que estando como estoy quietecito en la ciudad, los veo ir y venir, que medio tengo que llevar una agenda sólo para encajar cuándo puedo ver a quién. Muy divertido. En compañía, esta semana pasada, con puente Palomar incluído, he ido al cine un par de veces (ya haré mi reseña de “Mamma Mía”, por ejemplo), varias cenas (cenas y cines), de verbena (qué frío hacía para ser agosto, y qué poco parecía importarles a los marichanclas frente a la Sixta), y un poco de salida nocturna (8 y ½, Enfrente, Elástico, Angel, todo un poco fugaz y con un público rarísimo y cumpliendo la premisa veraniega de: no hay nadie, pero todo el mundo está en el mismo sitio).

También ha sido un buen momento para hacer cosas como un chequeo médico de rutina, aprovechando la pausa en mi ingesta vacacional de rollos vigoréxicos, y ha salido todo estupendamente: estoy sanissimo, como un roble (sano).

Luego está el gym, que me duele (un poco nada más) decirlo pero se está convirtiendo en el eje vertebrador de mi existencia. Así de crudo te lo digo. Con Equis comentamos cómo nos ha cambiado el cuento (él es un nuevo vigoréxico también, encantado de la vida), con lo prejuiciosos que hemos sido nosotros los intelectuales para con la musculosa, y ahora ver cómo algo tan físico puede traer tantas satisfacciones psíquicas… Estamos dando forma a una nueva corriente corpo/cultural que, quién sabe, puede ser el germen del nacimiento del nuevo Gaylor del siglo XXI.

El sábado, además, he vuelto a patinar, y no es una metáfora: he desempolvado los patines (clásicos, los quad de toda la vida), aparcados desde hace 2 años o más, y pal Retiro que marché. Me lo pasé genial, pienso retomar y patinar con asiduidad. Es un deporte completísimo: aeróbico, se trabajan la piernas fenomenalmente, al aire libre, se puede escuchar música iPod, permite un outfit muy depo/gaylor, y se ven chulazos que quitan el hipo. ¿Qué más se puede pedir?

Y entremedias, una historia de ligoteo medio absurda, de la que no me arrepiento en absoluto, pero que me ha dado qué pensar sobre mí y mi forma de relacionarme con los demás. Sobre cómo avanzar en este camino de erradicar los prejuicios, pero manteniendo un criterio sobre qué dejo entrar en mi intimidad, en mi espacio vital, y no me refiero a lo sexual solamente, sino a la intimidad real, la cotidiana. Me ha hecho pensar cómo soy de cuidadoso con los demás, cómo en mi afán de no hacer daño soy capaz de dejarme llevar y esperar con paciencia el momento adecuado para tomar decisiones que puedan herir… para luego ver cómo los demás, en general, son bastante poco cuidadosos, y que el bandazo emocional está a la orden del día. En este caso en concreto se me apareció la virgen, y una vez superado el semi-susto, me alegro un montón del desenlace. Pero sí, es algo para pensar.

Porque no quiero quemarme, no quiero resabiarme, no pienso dejar de querer ser bueno, de querer estar lo suficientemente abierto… De confiar en que en algún lugar del mundo hay un roto para este descosido. Que puedo seguir besando sapos, y si no son el príncipe, pasar al siguiente sin culpa, y si como buen republicano que soy no me interesa nada eso de los príncipes, ser yo mismo mi propio Rey, el Emperador de mi galaxia sideral.

¿Dónde está Wall·e?

agosto 13, 2008

Convengamos en que los ratones no cocinan. Los patos no hablan. Y los robots no se enamoran. Eso está claro. Aceptamos los códigos de Ratatouille, el pato Donald y Wall· e sin problemas porque estamos acostumbrados a ese tipo de abstracción/ simbolismo/ metáfora/ analogía o como sea que funcionan esos mundos paralelos al nuestro. Convengamos también en que al antropomorfizar animales y máquinas, se está diciendo algo de la naturaleza humana: carácter, ideas, conductas, género.

Como espectadores medios rara vez descendemos a racionalizar qué es exactamente lo que se nos dice de nosotros mismos y nuestra sociedad, ni en estas pelis ni en ninguna en general, pero seamos concientes o no, entendemos todas las sutilezas del metalenguaje y el nivel de involucramiento en una trama depende de qué tan identificados nos sintamos con esos mensajes, de si nos sentimos cómodos en ellos o no, independientemente de si a nivel racional estamos o no de acuerdo. Ideológicamente, aceptamos sin chistar algunos mensajes tremendos (generalmente reaccionarios) diluídos en la emoción de tramas y tratamientos que nos atrapan.

Esas tramas, esos tratamientos, esos personajes, salen de las mentes y manos de unos creadores, que a estas alturas y con mi conocimiento del sector (escaso pero suficiente) sé que no siempre pueden ni saben hacer uso de las posibilidades que tienen. O sea, que no siempre cabe hablar de lavados de cerebros y megamanipulaciones de masas, sino más bien de muchas voces opinando basados en el mundo tal y como lo conciben, así como departamentos de marketing que marcan los caminos a seguir según investigaciones de mercado que dejan mucho que desear.

Anoche he visto Wall·e, y he de decir que me gustó bastante. Podría hablar de las maravillas técnicas a las que nos tiene acostumbrado Pixar, o de los miles de detalles que me encantaron, pero mi intención ahora es comentar mis impresiones en cuanto al tema de género en esta peli. Antes de verla, sabía que había habido por ahí cierta polémica sobre la orientación sexual del protagonista, pero no he leído lo que opinen los demás. De hecho creo que sé de lo que se trata: de una especie de outing frívolo del que los mismos gays se defienden sin darse cuenta de que defender la heterosexualidad de Wall·e es, si cabe, más homófobo aún, como decir que Tinky Winky no es gay… como si fuera algo malo. Planteamientos superficiales que buscan polémica y/o enfrentamiento, o promoción, si cabe.

Pero está claro que el tema se lo deben de haber planteado, y mucho, los creadores. Ante el dilema de cómo antropomorfizar una relación entre robots, seguramente surgieron muchas opciones, y se decantaron por solucionarlo en el plano más obvio, a bulto: con los nombres. Wall·e suena a Wally y es masculino, Eve (Eva) es femenino. Y así nos lo tragamos y así somos felices viendo una peli más de entretenimiento sin más, etc.

Pero… aparte del nombre, ¿qué son? De pronto me imagino la misma peli sin el dato de los nombres, y no me queda tan claro. Wall·e es no tanto un hombre, sino un niño pequeño, un cachorrillo de perro, todo ingenuidad, impulsión, emoción. Niño o niña, que esas caracteristicas de personalidad, a esa edad, son bastante asexuadas. Y Eve… bueno, aquí viene el dilema. Si la elección del nombre la hicieron justamente para evitar la polémica de una relación gay, o la no identificación del público en general con una historia medio raruna (un error en cualquier caso, porque mira cómo acudió en masa la gente a ver “Brokeback Mountain”, con la excusita de que se trataba de una historia de “amor universal”, aunque dejemos ese debate en estos momentos), la consecuencia fue construir un personaje femenino que se aparta de los cánones heterocentristas a los que nos tiene acostumbrado Hollywood: es bastante machota, algo violenta, fría al principio (luego se ablanda), la parte más inteligente de la pareja.

Pero no estoy seguro que los nombres de los robots sean, en realidad, muy importantes en la trama. De hecho Wall·e es una marca, y “Eve” es un sonido que emite el robot y se toma enseguida como nombre. Obviamente los creadores (o los asesores, o los publicistas, o a saber quién) decidieron darle el peso justo a ese nombre, sobre todo en la escena en la que Wall·e dibuja un corazón con los nombres. Mención aparte merece la elección de una imagen descontextualizada que escogieron para los carteles, por lo menos en España, en la que Wall·e juega con un sujetador…

Mi primera sensación ante la evidencia de que todo tiene que ver con los nombres me enfadó un poco (vivo mucho todo esto del metalenguaje cinematográfico), pero como pienso que en esto y en todo las respuestas más interesantes subyacen siempre un poco más profundo, creo que la solución final no es del todo errada. Los conservadores verán una historia de amor tradicional; los gays inteligentes disfrutarán de los guiños obvios (todas las pelis de Pixar tienen guiños gay friendly); las mujeres pueden ver un personaje femenino fuerte y “superior”, algo no muy habitual en el cine. Y los que simpatizamos con las teorías queer podemos ver perplejos cómo el feminismo y lo gay se vuelven a dar la mano en la disolución de los cánones heterocentristas… ¡desde dentro de las tripas del mismo Disney!

Por no extenderme demasiado no voy a entrar en las reflexiones sobre lo catastrófico que pintan el futuro (la destrucción ecológica es un hecho tan obvio que ni siquiera hace falta explicar mucho), algunas debilidades del guión (¿llevan 700 años en esa nave impoluta?, ¿por qué mandan misiones a la Tierra en busca de vida si tenían la directiva de no volver?), o si Eve es un Mac, o cómo flojea toda la trama hacia la segunda parte con la “banda” de robots desquiciados, pero bueno, está claro que daría para más.

Los ratones no cocinan, la gallina no dijo Eureka y los robots no se enamoran. Somos antropocéntricos porque somos la inteligencia más evolucionada de este plano de existencia y los autores de estas obras, esto es obvio. Pero androcéntricos y heterocéntricos somos por cultura, y esa parte de la cultura es anacrónica y destructiva. Me alegro de que una película dirigida al gran público consiga ir cambiando los cánones, divirtiendo, emocionando, y que lo haga sin que nadie se dé cuenta muy bien de que, en el subtexto, están pasando otras cosas…

Amor y flujo

agosto 11, 2008

Un fin de semana muy interesante, variado, accidentado, y todo. El jueves me tiré algunas horas de marujeo doméstico. Dana, mi asistenta, está de vacaciones, así que me ha tocado quitar el polvo, aspirar, fregonear, lustrar, planchar, doblar y ordenar. La verdad es que hago todo bastante bien, la vida me convertido en un ama de casa, regulera, pero ama de casa en fin, pero sabes qué pasaaa… que no tengo mucho tiempo para dedicarlo a ello, por eso necesito ayuda y la echo en falta cuando no la tengo. Porque el tiempo lo ocupo en trabajar para poder pagar la ayuda, mentiendes. Total, que en ello estaba, pendiente de unas llamadas para ver si me bajaba luego a las fiestas de Lavapiés, y ahí caigo en que era San Cayetano, santo de mi devoción (no soy ni católico, pero tengo santo, qué pasa), y aunque a esas horas la procesión ya había pasado, me fui volando en mi motillo a la iglesia.

Estaban ya entrando el paso a cocheras, y dentro de la iglesia la cola para besar el santo daba toda la vuelta al recinto. No sé si es por la inmigración (es un santo muy popular allende los mares), pero antes iba mucha menos gente. Total, que no tenía tanto rato para hacer la cola, así que me planté delante suya y estuvimos charlando un rato. Luego dejé mi donación donde las estampitas, me llevé algunas, y una medallita. En estos tiempos de crisis se aplica fenomenal la frase de “virgencita (santito) que me quede como estoy”. Como es el santo de la providencia, también pensé para mis adentros que me podría proveer de otros temas y otras cosas, y creo que va por buen camino la solicitud.

El viernes, curro/ pisci/ gym, ese tándem agostito que tanto mola. Y por la noche, cena con Monik y Gallo en un asiático-argentino, te lo puedes creer, muy rico, Sudestada. Recomendable total; reservar antes que es pequeño. Charlamos mil y todo, y pacasa prontico. El sábado fui al gym con Tugramola, y luego invitación a comer a casa de Miguelatos, con un alegre grupete; fenomenal lo de conocer gentes nuevas, majísimas, buen rollo. Hice una siesta breve, y adelanté la cita de la noche, que en principio era cena, pero estábamos bastante ansiosos (mi cita y yo) así que fue merienda y cena. Ojo, no digo meriendacena (que es tipo faldapantalón, pero gastronómica). Me refiero a merendar y después cenar, y entremedias, muchas cosas muy interesantes, muy positivas, muy ilusionantes, y muy poco que voy a contar. Voy a insinuar más que enseñar, como las minifaldas, ¿ok?

El susodicho se marchaba pronto por la mañana del domingo por curro, que hace unas tareas relacionadas con el título de este post, que es un juego de palabras con el título de una canción de la Pantera de Figueras, en cuyo videoclip, al comienzo, hace referencia a lo de Melissa Hindell, cuando dice lo de “estoy aflatá”. Nada de esto viene a cuento, lo sé, pero es lo que tiene el lenguaje blogueril, que permite los meandros. Total, que el domingo fuimos al gym con Tugramola, y luego a casa a comer algo y a la pisci.

Se vino también Oblikuo, y, parafreaseando a otro grupo musicovocal, Les Biscuits Salées, en su tema “Me parece muy bien” (versionado también por En Plan Travesti), diré: “vaya cutrerío y vaya amigos que tenemos”. ¿Por qué? Visualiza: una piscina de 25 metros por 5, vacía total de bañistas, yo a un lado, y nadando largos Tugramola y Oblicuo… solos… y van, y se chocan. Si. Malamente. El probe de Tugramola quedó melladito, una de sus paletas partidas por la mitad, y Oblicuo con una mini raja en cabeza (calva, he de decirlo, que a lo mejor de haber tenido pelo la cosa se amortiguaba), y sin socorrista a la vista, que apareció más tarde que se había ido a comprar unos redbules; obvio, vió la psici medio vacía, con solo tres gayers adúlteros responsables, y se piró. Mal que hizo.

Total, que pobrecillo Tugramola. Qué mal. Por suerte no le dolía, pero igual subimos, le di un ibuprofeno, Oblikuo se dio un poco betadine en el botiquín de la pisci, y a Urgencias que fuimos. Le dijeron que no se toque, que vaya a un dentista en cuanto pueda, pero que estaba bien a pesar de todo. Fuimos a comisaría, porque pensé que si queríamos reclamar al seguro o algo, mejor tener constancia de lo ocurrido y de que no estaba el socorrista. Se le va a caer el pelo, ya lo siento, pero haberlo pensado antes de ausentarse de su puesto de trabajo.

Volvimos casa, y vinieron de visita Miguelatos con una amiga y un amigo, y es que era su cumpleaños (de Miguelatos) e íbamos a quedar por ahí, pero con la boca así de Tugramola, casi mejor no quedar en público… Les hice una cena estupenda pim pam pum improvisée: una tortilla de patatas asín de grande, arroz con pisto y una mega ensalada, que fue de gusto de todos. De postre: helados.

Luego nos quedamos viendo fotos de las vacaciones, y venga de charlar, y yo mientras de mensaje parriba y pabajo. A ver qué nombre le pongo si la cosa prospera… más. Por cierto, hablando de móviles: el sábado cuando quedé solo, buscando no se qué, encontré en una bolsa en el fondo de un armario, que no sé cómo llegó allí, el móvil que perdí a mediados de enero, el día de mi última curda.Yo, como castigo a mi mismo, me dije en su momento que no me compraba otro, que ese estaba nuevo total, que me aguante el ir por ahí con un aparato reviejo y medio escacharrado. Pos bien, el castigo ha terminado, y es como un símbolo de todo lo que he remontado desde aquel momento. Estoy contento, pero tampoco debo bajar la guardia.

El finde también estuve disfrutando del nuevo disco recopilatorio de Miranda!, “El Templo del Pop”, gracias al dato de Real Love, que menudo fan garrafón estoy hecho que no me había enterado de su existencia. Tiene solo 2 canciones nuevas (y un megamix), que a mi me gustan, siendo como es una de ellas bastante cumbia/ reaggeatonera, pero no sé, mola.

Lo que me trae a los dedos lo de “Lalola”, esa serie que ponen en Antena3 TV, que es una versión de la original argentina, que no es por nada pero la original está mucho mejor, una gran diferencia de nivel de actores… bueno, no, Marina Gatell no lo hace mal, pero dudo que en España llegue a ser el hit que fue allí. Pues resulta que en Argentina la sintonía del programa es (¿era?) el “Hola”, de Miranda!, y aquí han puesto otro tema de ellos, “Enamorada”.

Ay, ay, ay… ¿te acuerdas cuando yo era casi el único fan de Miranada! en España? Bueno, en fin, no sé, a pesar de esto (y de la gira con Fangoria y toda esa parte), no parece que acaben de despegar aquí, y el giro latino que han pegado desde el EP de las telenovelas probablemente le aleje un poco de este público. Ni falta que les importa, pienso, con el mercado enorme que tienen por allí…

Analize this

agosto 7, 2008

He aprovechado que durante los días de vacaciones he suspendido la ingesta de rollos vigoréxicos (mantuve los batidos de proteínas, pero eso por la mala dieta estival, y además vegetariano, ya me dirás) para hacerme una analítica, que hacía tiempo ya que me tocaba. Claro, tomando las cosas que tomo para el gym, todo sanísimo pero intenso, temía que salgan unos resultados extrañísimos, así que fui todo clean ayer mismo a hacerme la extracción de sangre. La semana que viene los resultados.

Al poner el título me acordé de esta foto, a primeros de este año en el Tigre, en Buenos Aires. Es el nombre de una casa en una isla. Os lo juro, se llamaba así.

Mi hermana Laura recuerda en un comment del post anterior que de pequeño a mi no me gustaba la playa. Qué memoria… Bueno, corrijo: de pequeño sí me gustaba. Fue como a partir de los 12 o 13 años que empecé a cogerle manía. Me molestaba la sal, me escocía en la cara, pero lo peor era la arena. Me daban como una especie de ataques de dentera, de escalofrío, el roce de los pies con arena, no sé cómo explicarlo, pero era casi fóbico, lo pasaba fatal. Y como sabía que era una rarunada, tampoco lo contaba, me aguantaba y listo.

Luego ya directamente dejé de ir. De los 18 a los 20 y muchos casi no pisé una playa. El los últimos 10, 15 años, ya lo he llevado mucho mejor, y voy todos los años una o dos semanas a la playa. Este año ha sido la reconciliación absoluta, tres semanas yendo todos y cada uno de los días.

El día que llegué a Ibiza, la primera noche, vi en la calle carteles de que tocaba San Sparro. No me lo podía creer… Llevaba todo el verano con el cd en el coche en bucle, porque me encanta. Tenía abducido a Depard, que también flipó con que estuviera allí. Resulta que tocaba en el Ibiza Rocks Hotel, un sitio medio insólito en San Antonio. Es, como su nombre indica, un hotel de playa cualunque, remozado, en cuyo patio central con piscina han montado un escenario, y hacen conciertos para Radio 1 y Channel 4 de UK, con unos carteles que no pegan nada con el rollo house ibicenco, y del que nadie se entera, ni falta que les importa, porque el público en realidad lo quieren como figuración, y con los guiris del hotel y los despistados que invitan por la calle, ya tienen suficiente. Ese día además de Sam Sparro estaba Dizzie Rascal, y tocarán We Are Scientists, The Streets, Soulwax, y yo qué sé.

Resulta que uno de los que llevan el tema es amigo de Lacris y su marido, el de la radio, así que para allí que fuimos, invitadísimos. Un fenómeno interesante el que vivimos, y claro, una pasada de recibimiento, con el Sam ahí, delante miyo:

La vuelta al curro me la estoy tomando gradual, o más o menos, que ayer ya estuve en un estudio hasta las tantas, pero con este calor casi lo prefiero. Qué fuerte… el otro día no podía estar ni en la piscina. Hombre, dentro del agua si, pero salías y ni a la sombra, oye. Luego me metí por la noche, que la pisci de casa se puede hasta las 23 hs… Yo soy muy friolero, casi nunca voy de noche, pero el martes, es que no podía más… Así y todo me dío como temblera, es psicológico, pero dormí bastante bien después.

También retomé el gym, a saco paco, cada día as usual, pero hoy no sé. Voy ahora en un rato a Le Salón a recortarme la cabeza, y a ver si me animo a limpiar un poco la casa, que Dana, mi ayuda doméstica, está de vacas y toca quitar el polvo un poco, y ordenar ropas, que no hago más que poner coladas. Son solo dos o tres semanas al año, pero qué pereza da…

Pero quiero que esté todo mono y recogido, que lo mismo tengo una cita muy interesante este finde. Hombre, es un poco a ciegas, aunque las referencias son buenas, pero sabes qué, yo ya no me agobio. Primero ver lo que quiero, después ver lo que siento. Y actuar dentro de la sensatez, que no siempre parece que lo haga. Lo que tenga que ser, será; yo solo he de estar receptivo, abierto, dispuesto, atento… Ya lo dice mi gurú:

“El amor es el florecimiento supremo, y no es algo que puedas tú realizar. Es un regalo que se te da; repito, es un obsequio para ti. Es un suceso, un fenómeno espontáneo. Ahh… podemos desistir de poner obstáculos para que este florecimiento acontezca”

Sri Sri Ravi Shankar

Ya blog

agosto 5, 2008

Qué dilema. ¿Retomo el bloj ahora, en pleno agosto, con pocas gentes (por lo menos de por aquí) navegando la red? ¿O me tomo este regreso de vacaciones con calma, que ya bastante tengo con venir a “trabajar” cada día con esta caló como para, además, liarme a narrar el diario devenir?

Sabes qué pasaaa.. Que yo escribo porque me mola, porque es terapéutico (que además estoy de vacaciones de terapia, o sea que me podría venir de perlas). Y mala cosa si me da por plantearme hacer o dejar de hacer algo que me mola y me hace bien…

Como siempre, la virtud está en el medio. De momento dejo estas breves líneas para decir “aquí estoy”, el bloj no está abandonado ni mucho menos. He vuelto de mi tour mediterráneo el viernes pasado, y desde ayer estoy en trabajando, un poco a verlas venir, que esto puede estar tranquilo o todo lo contrario.

La vacaciones, fenomenal, guapísimas. Creo que no me pasaba tres semanas en la playa desde los 15 años. O 16. Y cuando digo tres semanas en la playa me refiero a tres semanas cada día al sol. Menorca, Barcelona, Costa Brava, e Ibiza, cómo no. Que no es que esté morenito, estoy lo siguiente. Cambio de raza total. Pues que llevaba yo mi cuaderno de bitácora, eso de escribir manualmente, te acuerdas, aunque también llevaba el nuevo Mac pero no sé, me apetecía un descanso informático, que no puedo estar todo Enjuto Mojamuto en la playa. Así que en dicha libreta cuento con una cantidad de material manuscrito muy interesante para alimentar próximas actualizaciones. Y afotos.

También, como es obvio, he descansado de la vigorexia y de tomar rollos, pero como bien comenté con mi terapeuta el día de antes de marcharme (entre otros temas peliagudos), cada día hacía algo de ejercicio físico en plan nadar o caminar o estiramientos y tal, no vaya a tener un colapso psicofísico. En relación a los otros temas peliagudos, estoy tranquilo y contento; las vacaciones son el momento de las recaídas, y esta vez no ha ocurrido. Ya si eso comentaré cómo voy llevando los sutiles (y no tan sutiles) equilibrios entre salud mental y libido, pero eso ya iremos viendo si tal.

Con Depard fenomenal, eso lo pensé yo primero, que tres semanas juntos por muy amigos del alma que seamos, que quieres que te diga, puede tirar un poco pa tras, pero nada, todo bien, mucho respeto a los ritmos de cada uno, juntos pero tomándonos nuestros ratos para nuestros temas y nuestras cosas. Y la última semana con Equis, ha sido un sin para de reir, y no exagero, que a veces nos daban dolores abdominales y todo, te lo puedes creer…

Ves, que digo que serán solo unas líneas y ya me sale tremenda parrafada. Lo que no sé es el ritmo de actualizaciones, ni el formato que tendrá este diario en el nuevo curso. Lo pensaré y escribiré a lo largo del mes hasta la reentrée oficial. Probablemente dependa de cuánto sienta que se está leyendo esto, es decir, de vuestros comentarios…