¿Dónde está Wall·e?

Convengamos en que los ratones no cocinan. Los patos no hablan. Y los robots no se enamoran. Eso está claro. Aceptamos los códigos de Ratatouille, el pato Donald y Wall· e sin problemas porque estamos acostumbrados a ese tipo de abstracción/ simbolismo/ metáfora/ analogía o como sea que funcionan esos mundos paralelos al nuestro. Convengamos también en que al antropomorfizar animales y máquinas, se está diciendo algo de la naturaleza humana: carácter, ideas, conductas, género.

Como espectadores medios rara vez descendemos a racionalizar qué es exactamente lo que se nos dice de nosotros mismos y nuestra sociedad, ni en estas pelis ni en ninguna en general, pero seamos concientes o no, entendemos todas las sutilezas del metalenguaje y el nivel de involucramiento en una trama depende de qué tan identificados nos sintamos con esos mensajes, de si nos sentimos cómodos en ellos o no, independientemente de si a nivel racional estamos o no de acuerdo. Ideológicamente, aceptamos sin chistar algunos mensajes tremendos (generalmente reaccionarios) diluídos en la emoción de tramas y tratamientos que nos atrapan.

Esas tramas, esos tratamientos, esos personajes, salen de las mentes y manos de unos creadores, que a estas alturas y con mi conocimiento del sector (escaso pero suficiente) sé que no siempre pueden ni saben hacer uso de las posibilidades que tienen. O sea, que no siempre cabe hablar de lavados de cerebros y megamanipulaciones de masas, sino más bien de muchas voces opinando basados en el mundo tal y como lo conciben, así como departamentos de marketing que marcan los caminos a seguir según investigaciones de mercado que dejan mucho que desear.

Anoche he visto Wall·e, y he de decir que me gustó bastante. Podría hablar de las maravillas técnicas a las que nos tiene acostumbrado Pixar, o de los miles de detalles que me encantaron, pero mi intención ahora es comentar mis impresiones en cuanto al tema de género en esta peli. Antes de verla, sabía que había habido por ahí cierta polémica sobre la orientación sexual del protagonista, pero no he leído lo que opinen los demás. De hecho creo que sé de lo que se trata: de una especie de outing frívolo del que los mismos gays se defienden sin darse cuenta de que defender la heterosexualidad de Wall·e es, si cabe, más homófobo aún, como decir que Tinky Winky no es gay… como si fuera algo malo. Planteamientos superficiales que buscan polémica y/o enfrentamiento, o promoción, si cabe.

Pero está claro que el tema se lo deben de haber planteado, y mucho, los creadores. Ante el dilema de cómo antropomorfizar una relación entre robots, seguramente surgieron muchas opciones, y se decantaron por solucionarlo en el plano más obvio, a bulto: con los nombres. Wall·e suena a Wally y es masculino, Eve (Eva) es femenino. Y así nos lo tragamos y así somos felices viendo una peli más de entretenimiento sin más, etc.

Pero… aparte del nombre, ¿qué son? De pronto me imagino la misma peli sin el dato de los nombres, y no me queda tan claro. Wall·e es no tanto un hombre, sino un niño pequeño, un cachorrillo de perro, todo ingenuidad, impulsión, emoción. Niño o niña, que esas caracteristicas de personalidad, a esa edad, son bastante asexuadas. Y Eve… bueno, aquí viene el dilema. Si la elección del nombre la hicieron justamente para evitar la polémica de una relación gay, o la no identificación del público en general con una historia medio raruna (un error en cualquier caso, porque mira cómo acudió en masa la gente a ver “Brokeback Mountain”, con la excusita de que se trataba de una historia de “amor universal”, aunque dejemos ese debate en estos momentos), la consecuencia fue construir un personaje femenino que se aparta de los cánones heterocentristas a los que nos tiene acostumbrado Hollywood: es bastante machota, algo violenta, fría al principio (luego se ablanda), la parte más inteligente de la pareja.

Pero no estoy seguro que los nombres de los robots sean, en realidad, muy importantes en la trama. De hecho Wall·e es una marca, y “Eve” es un sonido que emite el robot y se toma enseguida como nombre. Obviamente los creadores (o los asesores, o los publicistas, o a saber quién) decidieron darle el peso justo a ese nombre, sobre todo en la escena en la que Wall·e dibuja un corazón con los nombres. Mención aparte merece la elección de una imagen descontextualizada que escogieron para los carteles, por lo menos en España, en la que Wall·e juega con un sujetador…

Mi primera sensación ante la evidencia de que todo tiene que ver con los nombres me enfadó un poco (vivo mucho todo esto del metalenguaje cinematográfico), pero como pienso que en esto y en todo las respuestas más interesantes subyacen siempre un poco más profundo, creo que la solución final no es del todo errada. Los conservadores verán una historia de amor tradicional; los gays inteligentes disfrutarán de los guiños obvios (todas las pelis de Pixar tienen guiños gay friendly); las mujeres pueden ver un personaje femenino fuerte y “superior”, algo no muy habitual en el cine. Y los que simpatizamos con las teorías queer podemos ver perplejos cómo el feminismo y lo gay se vuelven a dar la mano en la disolución de los cánones heterocentristas… ¡desde dentro de las tripas del mismo Disney!

Por no extenderme demasiado no voy a entrar en las reflexiones sobre lo catastrófico que pintan el futuro (la destrucción ecológica es un hecho tan obvio que ni siquiera hace falta explicar mucho), algunas debilidades del guión (¿llevan 700 años en esa nave impoluta?, ¿por qué mandan misiones a la Tierra en busca de vida si tenían la directiva de no volver?), o si Eve es un Mac, o cómo flojea toda la trama hacia la segunda parte con la “banda” de robots desquiciados, pero bueno, está claro que daría para más.

Los ratones no cocinan, la gallina no dijo Eureka y los robots no se enamoran. Somos antropocéntricos porque somos la inteligencia más evolucionada de este plano de existencia y los autores de estas obras, esto es obvio. Pero androcéntricos y heterocéntricos somos por cultura, y esa parte de la cultura es anacrónica y destructiva. Me alegro de que una película dirigida al gran público consiga ir cambiando los cánones, divirtiendo, emocionando, y que lo haga sin que nadie se dé cuenta muy bien de que, en el subtexto, están pasando otras cosas…

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7 comentarios to “¿Dónde está Wall·e?”

  1. coxis Says:

    yo fui a verla con mis sobris y simplemente se lo pasaron pipa, no se calentaron la cabeza con si Wall-e es niño o Eva es niña… A mí me pareció que Wall-e [¿han pagado derechos de autor a los de “Cortocircuito”?] era como tú apuntas, como un chiquillo (pero le gustan los musicales…) perdido y entonces llega Eva (bastante borde al principio y amorfa, hasta que se da cuenta que tiene deditos). Muy estimable y recomendable por supuesto, pero tampoco creo que sea el non plus ultra que nos están vendiendo por activa y por pasiva (quizá tanto comentario ditirámbico ha hecho que yo me decepcionase un poquito al acabar la proyección)

  2. Xabi Says:

    Que no… que EVE no es por el sonido que emite, se supone que significa Extra-terrestrial Vegetation Evaluator. Obviamente lo habrán buscado para que sea una especie de Eva, pero no es gratuito.
    WALL-E es Waste Allocation Lift Loader, Earth Class.

    A mi la peli me encantó, y mira tu, hoy me voy a ver Ratatouille a ver que tal. Bso!

  3. Telecine Says:

    coxis, yo no había escuchado mucho ditirambo, por lo cual tampoco me decepcionó, es decir, me gustó en su justa medida, que ya es bastante.

    Xabi, cuando digo lo del sonido me refiero a que en la escena en la que se presentan no queda muy claro qué es lo que dice, y en cualquier caso no es un nombre de mujer, son unas siglas. A eso me refiero con marca, a que son las siglas de su función “comercial”. Quizás no me expresé bien pero tu correcta corrección no cambia lo que quise decir: que no son nombres de chico y chica. La escena de los nombres es esta:

  4. marta Says:

    yo reconozco que me rechinaba bastante la idea de que en ese universo paralelo donde 2 robots se pueden llegar a enamorar, uno tenga nombre “de chica” y otro “de chico”… pero después de ver la peli se me pasó un poco el cabreo. me pareció una historia muy bonita… será que estoy ñoña, no sé.

    venga, un beso!

  5. marietta Says:

    Pues vista la previsión del tiempo para este puente habrá que ir pensando en planes alternativos que no lleven la palabra playa, puafff!
    Tomo nota,
    gracias guapo:D)

  6. Telecine Says:

    guay_mart, un beso pa ti (me encantó el nick…)

    ¿Y marietta? ¿Te gustó?

  7. deal or no deal blog Says:

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