Archive for 28 octubre 2008

En esta fecha señalada…

octubre 28, 2008

Cómo me gustan las frases hechas (NOT). La del título es una frase hecha donde las haya, y “donde las haya” es otra frase hecha. A cada una que escriba, la pongo un check, a ver cuántas salen.

Pues la de hoy (la fecha, no la frase), es el aniversario de mi primer post del blog, no de este de Worldpress sino el anterior. Y se cumplen ni más ni menos (check) 4 años 4. Que se dice pronto (check). (Bueno, dejo de contar que se hace difícil la lectura, pero ya me entendéis)

I had a dream. “Ayer no pude dormir, la noche no me dejaba”, canta Silvina Magari. Sin doxilamina no duermo del tirón, así está la cosa. Pero un poco si duermo, por lo menos estoy mis 8 horas en la cama, por lo del crecimiento muscular y toda esa parte propia de mi vigorexia. Yo ya sabía que mi cumpleblog caía más o menos por estas fechas, pero ni sabía la fecha exacta ni lo tenía en mente en ese momento.

Pero tuve un sueño, el subconsciente es una cosa esplendorosa. Estaba en mi puesto de trabajo; no era exactamente este, era una ofi, había algunas caras conocidas, otras que ni idea, pero digamos que la sensación era la de estar trabajando. Unas chicas cuchicheaban mirándome de reojo, como si estuvieran planeando algo. Y luego aparecen con una tarta, y era eso: la celebración del cumpleaños del blog. Y lo soñé exactamente el día de marras.

Y no sé qué pensar. Bueno, sí sé. Ya llevaba yo un tiempo barruntando hacer una pausa blogueril. Estoy desganado, me están pasando muchas cosas, no sé si me apetece contar todo, no sé qué me apetece contar… Me apetece escribir, pero me parece que me voy a tomar un descanso, para retomar, quizás. escribiendo otros temas y otras cosas, en otra parte.

Este sueño me ha acabado de convencer, me viene a decir que he llegado a un cierto punto de saturación en el que mantener el blog es un poco un trabajo (interpretación bastante obvia, qué le voy a hacer si soy así de básico, si incluso mi subconsciente se lo curra tan poco…).

O sea que, como diría Dori, lo dejamos así. Me dejo cosas en el tintero (check), posts que había medio planificado, como el del Dios de los Gays. O mi vida con Blackberry. La evolución en mi integración del psicoanálisis y la espiritualidad. Las nuevas series y pelis. Toda esa parte. Aún me queda por ver cómo distribuiré ahora mis compilados y otras cosas parecidas, pero para eso supongo que el relevo del facebook me será de utilidad. Por allá y por acullá seguiré un poco ciberconectado. Ya veremos.

De momento, y sin más, hasta más ver (check).

telecine

Heraclitando

octubre 22, 2008

“There is nothing permanent except change.”

Porque es lo que me salva. Porque da igual si viene de la compulsión o de la fobia o de la inestabilidad, o del miedo que me hace huir hacia adelante. O del mero aburrimiento o hartazgo.  Incluso en esos casos es instrumental, y da un respiro.

Porque a veces no viene de nada de eso. A veces es costumbre, fase, ciclo, racha. Muchas veces asusta porque viene de afuera y me deja pasmado, temblando, al borde del abismo.

Porque, sea de una forma u otra, es una suerte poder cambiar el entorno, salir del atasco, escapar de la sobredosis, respirar. Calmar la mente. O aturullarla, pero de otra cosa.

Porque cerca también es lejos, lleno puede ser vacío, y puede haber mucha soledad en cierta compañía. Y las cosas que están bien pueden haber estado mal, y volver a estarlo, y volver a estar bien, y volver a volver a volver. Por eso no hay que apegarse. Nunca. A nada.

En un mundo de mierda (Dori dixit, alucina), es bueno poder apreciar que alguien se ocupe, que no haya abandono, aunque luego sea todo un lío y un aturdimiento y los gritos no dejen escuchar la música de fondo, casi mejor, te das cuenta, porque no sé bailar tan triste, todavía no, todavía no.

No me digas que aquí y ahora es solo aquí y ahora porque no es verdad. Por aquí pasan otros lugares, y todas las posibilidades están siempre, todo el tiempo. La realidad es una imagen, y cada uno de los millones de pixeles que la conforman los seleccionamos y colocamos, cada segundo. Y aquí y ahora es allí y nunca y siempre, y basta. Basta de bastar y basta de basta ya (¿o era  de “va a a estallar”?)

Nunca sé si es así o no. Cuando estaba a punto de saberlo, todo ha vuelto a cambiar, otra vez, y otra vez. Hasta la conciencia de lo que nunca cambia (que es la otra, la única realidad), va cambiando.

Menos mal. Nunca sé. Eso es lo que me salva.

Todo se va a la mierda, qué más me da

octubre 20, 2008

El viernes fuimos con el Xabi & co. y Aitortxu a ver la de los Cohen, “Quemar después de leer”. Me gustó bastante. Me habían dicho que pachi pachá, pero la verdad es que tuve una amplia sonrisa en mi cara casi todo el tiempo, y me reí a carcajadas varias veces. El guión es muy original; digamos que lo han estructurado de manera tal que todo es un lío mayúsculo, del que no tienen necesidad de salir ni aclarar en ningún momento. Es un gran enredo absurdo, muy sólido en su trama, pero que se acaba sin resolverse del todo. De hecho acaba más o menos con esas palabras: “Hemos aprendido que no debemos volver a hacer lo hicimos. Si por lo menos supiéramos qué hemos hecho…”. (Ojo, semi-spoiler a continuación) Ni siquiera tienen necesidad de explicar cómo ni por qué la secretaria del abogado pierde el cd en el gimnasio…

Los actores, todos genial. Para mi gusto el que menos, Brad Pitt, que exagera mucho el tono de comedia, cosas de galán (pero a Clooney no le pasa, por ejemplo), como que quede claro que él no es así de tonto. Además está viejuno, ya se le nota. Frances Mc. Dormand está super Carmen Maura. Y Malkovich, inenarrable. Él es lo opuesto a Pitt.

La peli deja bien en ridículo al mundo de los espías, pero además se mete con los ligues por internet, los gimnasios, la crisis de la madurez (sexo en los hombres, cirugía en las mujeres), cuernos, alcoholismo, libros de autoayuda… y un poco de cine dentro del cine cuando Frances dice: “En Hollywood nadie me haría caso con esta cara”. También tiene su punto de ultraviolencia, poco pero fuerte, infaltable en una peli de los Bros.

Después del cine fuimos a picotomar algo, y después un ratillo a una copa al bar del teatro de Tugramola, fuera del horario, que resultó bastante curioso. Subimos a la terraza, que si bien no tiene muchas vistas, tenía las letras enormes del teatro que parece que estás en un videoclip de U2 o algo así. No nos quedamos muy tarde. El sábado, gym y compras y tal, y por la noche salí un rato con Depard. Bueno, yo quería que sea un rato, pero perdí mi número del guadarropas del Ohm y me tuve que quedar hasta el final. Por lo menos me esperó Depard, aunque al final salí con otra compañía…

El domingo dormí lo que pude, pero al despertar tuve un aterrizaje forzoso en la realidad allende los mares, que a veces intento poner en perspectiva (de ahi lo de bailar en una discoteca llena de maricas y buscar brazos efímeros) pero qué le vamos a hacer, como dice Jon Kabat Zimm (el título original del libro del que hablé hace poco, el que traje de mi padre): “Wherever You Go, There You Are”, y yo estoy allí al mismo tiempo que aquí, y mi luto lo paso y lo pasaré como pueda, más que como quiera. Ayer tuve que escribir un mail que no me apetecía y comentar la movida con mi madre, que allí era el día de la ídem. Estoy muy apesadumbrado por otros conflictos que se han desencadenado, pero quiero mantener la mente fría y tener una visión lo más amplia posible. Estando físicamente aquí, debería poder resultarme menos difícil.

Por la tarde vinieron Sesi y Jk, merendamos y charlamos y tal, o sea que no fué un domingo todo agobio y abulia al final, por suerte.

Mientras todo se desencadena según las leyes vitales en mi familia, en el resto del mundo todo se va a la mierda. ¿Qué hacer? ¿Coger todo el dinero, aunque sea poco? ¿Ponerlo bajo el colchón? ¿Comprar plutonio? ¿Transferirlo? ¿No hacer nada? El Xabi me manda este trabajo de una agencia amiga, y mola mil; quizás sea el éxito musical de las próximas navidades. Entre OBK y Astrud, rescato una frase muy ilustrativa: “Qué malita está la cosa, sólo me queda la discoteca”. Enjoy:

Nadia cambió, algo cambió

octubre 16, 2008

Llevo una temporada bastante revuelto. Con unos niveles de ansiedad elevados, irritable, desconcentrado. El fin de semana pasado, además, me agarró como un dolor muscular que me hacía difícil entrenar, y me daba desgana. Un par de noches me costó dormir, bastante, y eso que estaba agotadísimo.

El fin de semana hice cosas: el viernes tuve comida con una productora en un sitio muy fino (el jueves pasado y hoy, también, cosas de mi curro y de tener más tiempo por lo de la crisis), luego quedé con Sesi en casa que le traía unas cosas de allende los mares. Descansé, fui al gym, y quedé un rato con Equis y un amiguito suyo; cenamos, fuimos al Gris y 8 y medio pero muy poquito, que no estaba muy de humor. El sábado vinieron a comer Snow y mis sobris, pero los llevé a un vegetariano de la Plaza de la Paja, que no me apetecía cocinar. Por la tarde después de la siesta fui al gym, y al volver ya me quedé cenando en casa con Micky y no salí. El domingo comí en casa de Gallo, muy rico todo, y tomamos algo por la noche con el Xabi, Aitortxu y Gospel. No fui al gym, estaba cansado.

Todo lo hice un poco esforzándome. No en el mal sentido, de obligarme y de mal rollo. Digamos que más que nada era no elegir quedarme tirado, agobiado, abúlico, pensando que más que recuperarme me hundiría más. Miedo a una depresión.

La noche del lunes dormí francamente mal. Ya de día me costó el gym, y notaba como el run run de la ansiedad iba in crescendo. Por la noche tuve esta semivigilia horrorosa, en la que el cuerpo me rulaba y la cabeza no hacía más que dar vueltas a las cosas que me agobian. Y como me había comprometido el martes temprano a recoger a Tugramola a Barajas, que llegaba de New York, dormí muy poco. Todo bien con recogerlo, tampoco podía dormir más, y llegué un poco tarde, además. Me alegró verle.

El caso es que pasé un martes fatal. Por un momento pensé en quedarme en casa, descansando, tirado, no ir a la ofi ni al gym, y quizás tampoco a terapia. Pero no. Me obligué. Me esforcé. En el gym fui suave, pero fui. Y me di un baño turco que me hizo bien. Tuve unos entredichos via email con cosas que están pasando en Buenos Aires, una cosa en concreto, pero por suerte ese mismo día tenía análisis, y pude ver tengo que tomar una cierta distancia, si no tanta como la real, la suficiente como para no atormentarme en cosas que no están bajo mi control. Es todo muy triste y complicado pero es la vida y van a ocurrir muchas cosas aún antes de poder digerirlo, y al final, todo va a pasar…

Ayer miércoles algo me hizo clic y me dije que no puedo seguir así. Entendía que esto que llamo “esfuerzo” es un deseo de no dejarme arrastrar por la desazón. Ya he logrado cambiar y dejar algunos patrones autodestructivos, de momento eso lo llevo bien: ya no hago compulsivamente cosas que sé que me hacen daño. Lo que ví es que tampoco quiero dejar de hacer las cosas que sé que me hacen bien, que dejar de hacerlas es depresión, y que estoy en un momento en que está en mis manos el no dejarme arrastrar. Sé que los problemas no me vienen mágicamente de la nada, y las soluciones tampoco. Si dejara de hacer cosas porque no me apetece, esperando que llegue un rayo milagroso y de repente me apetezca ser feliz y todo se solucione… eso no va ocurrir. Si siembro desidia y abulia, autocompasión y me malcrío, no me tengo que esforzar mucho para imaginarme qué sería lo que cosecharía.

Anoche volví a la sede de Arte de Vivir a hacer Sudarshan Kriya… y hoy me desperté genial. Genial, ni más ni menos. Suena a magia, puede parecer sugestión, o que estoy exagerando, pero me da igual. Yo sé lo que sentía ayer y sé lo que siento hoy, y nada cambió fuera de mi de ayer a hoy, pero cómo me siento yo, si. Como el día y la noche. Mis problemas no se han solucionado, pero la ansiedad bajó, y eso es lo que más malestar y problemas de carácter y salud me ocasiona.

Sigo preocupado, triste, confuso, desconcentrado… y ahora, ya, con bastante trabajo. Pero algo cambió. Envidio la gente que tiene vidas fáciles, la mía no lo es, pero es la que me toca, y no me voy a rendir. Esto no ha hecho más que empezar.

P.D.: Normalmente suelo promocionar este bloj desde el fotoloj, pero hoy sugiero pasarsus por ahí, que pondré una afoto chulísima de mi infancia que encontró Lau en casa de mis padres…

Marc & me

octubre 13, 2008

Sigo en el dilema que se me plantea de un tiempo a esta parte cada vez que quiero actualizar. ¿Es este un diario personal de verdad? ¿Me interesa publicar según que cosas que me están pasando, profundizando en lo que siento al respecto? He escrito mucho en otras ocasiones sobre intimidades mías, sobre todo psicológicas, pero esta fase que estoy pasando, no sé, me da mucho pudor exhibir algo tan complejo, triste y natural, que me sume en estados anímicos tan cambiantes, de ansiedad anticipatoria, una especie de doble vida, vida a distancia, difícil de plasmar en el tono que me gustaría mantener para el blog.

Esto no es sólo sobre mí, como en otras ocasiones; sobre mí es más fácil. Esto es sobre mi familia, sobre la pérdida, sobre lo inevitable… Quizás un día tendré la mente lo suficientemente clara como para saber lo que deseo expresar al respecto. De momento, me lo guardo, y como mucho lo comparto con mi familia, mis amigos, y el diván. De momento, me acojo al tono deseado para el blog, y sobrevuelo otros paisajes.

Estaba ayer comiendo en casa de Gallo, un delicioso menú veganoargentino casero (pascualina y ravioles de trufa), y me llega un sms de Equis:

“Hoy en El País: Marc Jacobs, de nerd desaliñado a musculado superheroe. Ahora le gustan los gimnasios y las galerias de arte.”

Cojo y lo busco en el Especial Moda Hombre del EPS, y efectivamente, descubro que el bueno de Marc es uno de los nuestros, un adalid de la filosofía del “Cuerpo al Culto”. Otra razón más para gustarme. Yo ya era fan, sobre todo de la publicidad con celebrities que hace en la revista BUTT, como la de Rufus Wainwright. También tengo algunas (pocas) prendas, como la camiseta que hizo para los conciertos de Rufus de Judy Garland y unas chanclas de vestir preciosas que me trajo el mismo Equis de NY.

Hoy busco y rebusco en la red de redes, y así es. Marc (de origen judío y moreno, como yo), en lo personal, tiene un pasado bastante oscurillo en relación al alcohol y las drogas (más que el mío, dónde va a parar, yo a la heroína no llegué a llegar). Al salir de rehabilitación fue directo al gimnasio, y se enganchó absolutamente. Su cuerpo se transformó, su pelo se acortó, se puso un diamante en el lóbulo de la oreja, se llenó de tatoos… Ahora es un macizorro de 45 años. Culto, creativo, exitoso, coleccionista de arte, y al mismo tiempo absolutamente motivado a la hora de ir cada día a levantar peso y sudar.

En este mundo extraño y con mi complicada personalidad, a veces me cuesta encontrar referentes para no sentirme un poco marciano en mi devenir. Descubrir que no soy tan raruno me estimula, y me da igual lo petardo que pueda parecer un referente del mundo de la moda. Escuchar en boca de otros ideas que tengo, es gratificante.

Un par de pegas sí que le pongo, anyway. Una, que fuma como un carretero. Por lo visto una de las cosas que le gusta de entrenar es el paréntesis obligatorio a su tabaquismo mientras está en el gym, pero no sé, aparte de lo desagradable que se me hacen los muy fumadores, me pregunto cómo le afectará a su performance, o como mínimo me hace pensar que, en efecto, estar cachas no es necesariamente estar sano. Pero bueno, por lo menos fuma Marlboro Lights.

Y lo otro en lo que estamos en diferente frecuencia es respecto a la depilación. Marc, querido, eso es tan 2002… Ya sé que es un recurso marca-músculo, pero lo que hay que marcar es tendencia, y el futuro está en el pelo. Si no lo quieres tan sauvage, o si eres muy osezno, un poco de recorte y ya, y siempre depilar los hombros y espalda, obvio.

Tampoco me sumo de momento a lo de los tatoos, pero nada que objetar. Y lo del diamante en la oreja, rollo futbolista o bakala de extrarradio, no te creas que no me lo he pensado alguna vez…

De lo que he leído por ahí, este artículo de la GQ quizás sea el más elocuente. Dice cosas como que lo mejor del gym es no tener que decidir nada. Te toca hacer tal aparato, tantas repetciones, y ya está. Sólo hay que seguir instrucciones. No conlleva ningún tipo de razonamiento abstracto, ni nada por el estilo.

“Es como decir: quiero tener un aspecto sexy. Es un poco bobo, lo sé, pero lo cool sobre ello es que puedes decirlo. Sí, quiero que un puñado de musculocas en el gimnasio piensen que estoy macizo. Y puedo pensar que decir esto es raro y bobo, pero me gusta poder soltarlo. Porque es verdad, ¿sabes?”

Qué grandes reflexiones. Qué gran pensador. Cultoristas madrileños, todos unidos por la causa, marchemos en procesión a la fastuosa tienda que abrirá Marc de Marc Jacobs el próximo jueves 16 de octubre en Marqués de la Ensenada, 2.

Amén.

La música es tan frágil que los recuerdos se quedan impregnados para siempre

octubre 9, 2008

Recuerdo cuando era pequeño, a pesar de ser como éramos una familia bastante musical (padre tenor, los hijos estudiábamos guitarra y/o piano, algunos tuvimos bandas, etc), había como una cuestión “social” con la música. Por ejemplo, no se podía escuchar música en Semana Santa (ni comíamos carne según qué días, y eso que no éramos practicantes, bah, ni siquiera católicos algunos que después lo fueron). Impensable. Y cuando fue la guerra de las Malvinas, los milicos prohibieron escuchar música en inglés, te lo puedes creer.

Y también estaba lo del luto. Cuando moría alguien cercano, normalmente un familiar, es decir, algún abuelo/a, ya que no se nos murió mucha gente en general, tampoco se podía escuchar música por algunos días.

No sé, de aquella época, y de algunas costumbres, me han quedado cosas. Como lo de no jugar con la comida, era pecado. Cosas así. Algunas las cumplo inconscientemente, y otras las incumplo conscientemente, aunque me da un poco de culpa en el fondo que ignoro inmediatemente. Eso me pasa con lo de la música.

Me parece una bobada dejar de escuchar música porque me toca estar triste. Puedo estar triste y escuchar música. Es más: el estar triste no tiene nada que ver con la música. Es como si detrás de la “prohibición” estuviera el tener que provocar o exacerbar la tristeza, como si no fuese un sentimiento inevitable. Otra cosa sería tapar la tristeza yendo a bailar como un loco, pero eso es otro tema.

Llevo algún tiempo haciendo recopilatorios estacionales de música, y colgándolos en el blog. Desde mediados de septiembre tengo pendiente el de Rentrée de este año, el de otoño, y con todo lo que me ha pasado lo he ido postergando. Estuve escuchando mis canciones favoritas todo el tiempo, ya que, por ejemplo, uso el iPod siempre que entreno, y eso es casi cada día. Pero lo que sí no tuve tiempo, ni ganas la verdad, es de hacer la sesión (orden de canciones, mezclas, etc).

Así que para no dilatarlo más, cuelgo esta selección, sin orden ni concierto (bueno, creo que van por orden alfabético de los nombres de las canciones). Las hay más melancólicas, más divertidas, más cañeras (algunas son especiales para el gym). Había algunas más (23), pero las dejo así para que quepan en el zip para yousendit. Si eso, en otro rato, comento los porquéses de cada una o alguna de ellas.

El título del post: de “La Canción de tu vida”, de Joe Crepúsculo

P.S.: Playlist:

Si si, silencio

octubre 7, 2008

He llegado esta mañana. Estoy con jet lag, que cuando es de haber estado por ahi muchos días y de risas, es un poco más tolerable. Tampoco estoy mal, no sé. Estoy no sé. Por un lado, no me apetece escribir sobre estos días, sobre mi padre, sobre lo que he pasado y estoy pasando. ¿Cómo escribir sobre algo que ha sido conformado principalemente de silencios? ¿Cómo nombrar cosas que aún no he puesto en palabras?

Pero por otro lado tampoco me apetece dejar de escribir. Podría decidir escribir otras cosas que no sean el bloj, pero mira, aquí estoy, rollo escritura automática, que me ha sido muy instrumental y sanadora en momentos dados.

Estoy en la ofi; a diferencia de gente que conozco que en momentos como este lo que hacen es no trabajar, a mi me gustaría que el trabajo me centre y me ocupe y todas esas cosas buenas que tiene la rutina y los horarios. Sobre todo cuando no sé si estoy aquí o allí, cuando me planteo cosas sobre los lazos que me unen a cada lugar. Pero parece ser que es un mal momento: hay muy poco trabajo. Hoy mismo están despidiendo gente de mi empresa. No tengo miedo a que me despidan, todo es tan relativo, pero eso, que la laborterapia no va a ser lo que me ayude esta vez.

Qué loco, andan diciendo por ahi si el estado se va a hacer cargo de los dineros que tiene la gente en los bancos si todo se va al carajo. Si lo dicen y quieren darnos seguridad (relativa) me parece que es por todo lo contrario: el estado no tiene posibilidad real de garantizar de su bolsillo todos los depósitos del país, vamos, ni la cuarta parte ni menos, por eso se tiran el farol para evitar que la gente vaya en estampida a coger su pasta. Igual que el corralito argentino, te imaginas. ¿Ocurrirá eso?

Todo es tan relativo. La importancia de las cosas. Los apegos. Las expectativas. Todo.

Es importante ponerle a cada cosa sus palabras. Esta semana creo que tengo análisis tres días, me va a ayudar. Que todo tenga sus palabras colocaditas. Para poder quedarme, tranquilo, en silencio todo lo que quiera…

Disfrútala

octubre 3, 2008

Leo un libro estupendo de Jon Kabat-Zinn de la biblioteca de mi padre, uno que no conseguí en su momento en Madrid.

El libro, como digo, genial. Pero es en la última página donde encuentro una sorpresa. Manuscrito en lápiz por mi padre:

“A mi mujer, a mis hijos y a mis nietos, si alguna vez leen esto:

¡La Vida es una fiesta!

¡Disfrútenla!

8 de Mayo, 2004”