Archive for 28 octubre 2009

Mente-tris

octubre 28, 2009

beth_tetris

Tengo un patrón que tengo de siempre, que es dos en uno: virtud y defecto. Vamos a llamarlo “mentalidad productiva”, que por algo soy productor, aunque no sé bien si fué antes el huevo o la gallina, es decir, si soy productor por mi mentalidad productiva o si tengo mentalidad productiva porque soy productor. Viva el trabalenguas.

Todo buen productor planifica con antelación, piensa por delante. Se anticipa al siguiente paso, prepara lo que se pueda necesitar, y toma precauciones por lo que se pueda torcer. Ha de aprovechar los recursos (materiales, y no materiales, como ser gente y tiempo), y hacer que todo fluya como un mecanismo bien engrasado. Para que nadie sienta que falta algo, para que no haya tiempos muertos, debe estar pendientes de todos para que cada uno se pueda dedicar a lo suyo.

Hasta ahí todo bien. En el trabajo algunas veces se consigue mejor que otras, no siempre está (afortunadamente) todo en mis manos, y es bueno no obsesionarse ni tomarse la responsabilidad excesivamente a pecho. El lado malo surge cuando eso se traslada a la vida privada. En el día a día también tiendo a querer aprovechar el tiempo y el espacio al máximo. Y lo paso peor cuando más trivial es todo.

Por ejemplo, tengo que ir a una cierta zona de Madrid, y enseguida me saltan todas las alertas de cosas que tengo pendientes en esa zona. Ya que voy a terapia paso por la tienda de deportes de la esquina a por los guantes del gym y a la farmacia de al lado, y al salir voy al super. Entonces me conviene aparcar ahí, aunque ande un poco más, así a la vuelta ya estoy donde el coche. En teoría todo bien, pero en la práctica, a muy poco que me retrase al salir del curro, o un pequeño atasco (estoy empezando a hartarme mucho del tráfico, algo se está gestando en mi interior al respecto), se traduce en que acabo corriendo con la lengua afuera, sin poder hacer alguna de las cosas que no tenía por qué hacer desde un principio, que era sólo una idea pero ya se había convertido en un mandato que si no lo hago todo, mal.

Ejemplos como éste, mil, pero lo gracioso (es que ya me río de mi mismo, qué remedio) es cuando en casa tengo que ir, un decir, de la habitación a la cocina, agarro otra cosa que tengo que llevar al estudio o al salón, y en el trayecto dejo una cosa en un sitio en lugar de otro y tengo que volver como pensando “ya estoy perdiendo el viaje one more time”… ¡de loca!

El resultado es que mi mente se convierte en una especie de Tetris, donde tengo que encajar las piezas con la aparente intención de ir avanzando, quitando filas y ganando puntos. Igual que en el juego, vale, voy haciendo cosas bien, pero según avanzo todo se acelera, las piezas empiezan a no encajar y a caer de cualquier manera. Yo me acelero, me obsesiono, y me irrito, hasta el game over. Creo que con todo esto me coloco en una situación conocida, un patrón muy repetido, que no me gusta pero es familiar. Entretiene enervando, como el Tetris (por cierto, qué nombre tétri-co, y te tris-te). Un juego que hace sentir que se está haciendo algo, cuando en realidad se está rellenando de la vida de actividad frenética intrascendente.

Y ya no. Me doy cuenta de que hago así las cosas, de hecho me parece bien ser activo y productivo y proactivo y todos los ivos positivos, pero como puse en mi estado de Facebook el otro día, una frase que leí por ahi: “Plans, goals, and dreams are good, but the only way to get there is one day at a time”. Y hay más días que botellines. Ir de una punta a la otra de la ciudad para hacer algo que no pude hacer en otro momento puede ser molesto, pero hacerlo tranquilo, sin correr, es menos molesto que volverme loco y crear ansiedad innecesaria. Por no hablar de ir de una habitación a otra de mi gigantesco piso, madre mío, un lío, unos dramas…

Esta mañana fui a recoger unos resultados de unas pruebas médicas (nada grave, merece un post aparte) que aproveché a hacerme estos días que estoy más tranquilo de trabajo, y tenía una reunión en la ofi con un estudio de música que me venían a enseñar su trabajo; llegué por los pelos, pero vine tranquilo. Ahora al mediodía tengo cita con mi fisio para recoger una férula de descarga para los dientes que encargué antes del verano (la que tengo está ya desgastaíta) y de paso me mire la espalda, y he decidido ir antes a casa a por la motito para dejarla en el taller a reparar la rueda de atrás y así poder recogerla a última hora de hoy al salir de la ofi antes de ir a satsang. Entre medias pretendía, además de comer: ir al super que pilla al lado de la consulta, y/o ir a comprar un abono para el Festival de cine lésbico y gay que empieza este jueves, y/o a por protes a la tienda de rollos del gym…

Y no. Como que no. Si eso si hago lo de la moto, que me apetece tenerla funcional el finde. Pero como por el camino vea que la cosa en la práctica se alarga más que en la teoría, pues nada, chica, se desmonta y listo. Y sin ninguna frustración, que lo natural es no hacer nada. ¿Por qué nos cuesta tanto,  y tenemos tan mal concepto sobre no hacer nada?

Nada.

A ver si me lo aplico este finde, que ya tengo una agenda…

P.D.1: No sé quién lo habrá leído, pero my god, demasiado automática había salido la escritura. He corregido un poco.

P.D.2: Preciosísima, rapidísima y baratísima la rueda nueva de la motito.

 

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Sound of Silence

octubre 26, 2009

(leer con esto de fondo, que es muy chulo)

Este finde (bueno, de la tarde del jueves a la del domingo), hice un curso de silencio. Lo repetía, ya que lo hice por primera vez la primavera pasada, en retiro en un monasterio. Éste no en retiro, era en el centro de la fundación, durmiendo en casa y eso. El curso consiste en meditaciones, conocimiento, algunos procesos y ejercicios, pero la parte más llamativa son los dos días de silencio total (en retiro eran tres, y hacen otros cursos en los que hay cuatro o más días de silencio).

No se ha de hablar, ni leer, ni ver la tele, ni internet y por supuesto nada de móvil. No vale hacer trampa de hablar lenguaje de signos, y si es absolutamente indispensable, se puede escribir una notita. Lo que se consigue con esto es ver cómo estamos todo el día llenándonos la mente de información en su mayor parte irrelevante, cómo hablamos de más, cómo nos distraemos del presente. Haciendo este curso que exige un nivel de interiorización importante, es muy necesario el silencio. En la vida cotidiana, o sea fuera de cursos de estos, es más difícil, y de hecho molan a veces las charlas intrascendentes, llamar a alguien para hablar de nada, leer banalidades… pero lo que se aprende aquí es que se puede hacer mucho menos, que el silencio es un gran atiestresante.

Todo del curso sirve, incluso esa información o conocimiento que te deja mueca de “qué me están contando”, por la exigencia de la mente racional que quiere datos y demostraciones y pruebas y números y estadísticas… A mi la razón, el razonar las cosas, me ha salvado la vida, pero también sé que no todo necesita ser explicado, que a veces es bueno estar abierto, que el hemisferio derecho del cerebro disfrute sin el filtro lógico del izquierdo.

También sé que en el conocimiento de la espiritualidad se manejan conceptos sutiles, a veces ambiguos, metáforas, símbolos, generalizaciones, juegos de palabras, un tipo de comunicación necesaria para “sentir” la información, al servicio de un enfoque más amplio, de un fin más alto, tan inabarcable que a su lado nuestras dudas, molestias, enfados y miserias cotidianas (incluso las que parecen más dramáticas), son cosa pequeña. Así que me dejo llevar, aunque a veces se haga arduo, y sé que, en conjunto, asistir a estos cursos me beneficia, aunque no siempre lo vea inmediatamente. Se recomienda hacer por lo menos dos de estos cursos al año, y si se puede más, mejor.

Hay una cosa muy concreta que he notado y sobre lo que voy a aplicar un cambio inmediato. En estos cursos se come sano y vegetariano, algo que hago normalmente de un tiempo a esta parte, y además se elimina el café (ni hablar de alcohol, obviamente, ni otras drogas). Yo nos soy excesivamente cafetero, he ido por rachas en mi vida, pero es verdad que en el último año y pico me he acostumbrado a tomar por lo menos dos cafés con leche al día, a veces tres: por la mañana y antes de entrenar siempre (nunca después de las seis de la tarde, excepto fines de semana que salgo, que incluso cae una bebida “energética”). Intuía que no es bueno, a veces he tenido problemas de insomnio, y de hecho por no abusar me he quitado de algunos suplementos del gym que llevan cafeína.

En el curso anterior que hice, pasé dos días con dolor de cabeza horrible, y me decían que era parte del proceso, que estaba limpiando cosas dentro y más adentro. Pues bien, en éste me ha quedado súper claro que la jaqueca era pura y exclusivamente el síndrome de abstinencia del café. Horrible. Se acabó. No más café. Hoy me he tomado un té, que es un poco estimulante pero mucho menos, y voy a ir viendo, porque lo mismo me lo quito también.

Y descafeinados, que no tengo por qué renunciar al ritual.

Piel dura, que no cara.

octubre 22, 2009

Cuánto trabajo me da tener poco trabajo. La cosa es que aprovecho (nunca mejor dicho, porque lo más probable es que esta paz dure poco) para hacer otros temas y otras cosas, y al final me faltan horas en el día.

El lunes tuve taller, me gusta mucho. Me meten mucha caña, pero mi piel se está endureciendo, afortunadamente va ocurriendo, ya no estoy tan sensible ni irratable… Soy agua, nada me afecta… Jajaj, minga, me afecta, pero menos. En este caso en concreto me lo tomo a largo plazo, así que no me frustra el pensar o sentir que aún estoy verde… ¿Quién no lo está?

El martes volviendo de terapia tuve una experiencia realmente asquerosa al volante bajo un diluvio universal findelmundístico. Como corresponde, duró lo que dura mi trayecto de Goya a casa, y apenas aparqué en el garage, acabó. Lógico. Stupendo. Casimemato.

mirandaochoymedio

Y anoche, el concierto de Miranda! en las Sesiones MySpace. Me gustó mucho. Me alegro un montón de que ya tengan un público consolidado en España. No sonaron del todo bien, desafinaron como siempre (no se cortan en publicar los desafines en los dvds de sus directos), pero canté y bailé como un niño.

Me da un poco de pereza hacer un pormenorizado relato de las cuestiones técnicas porque llevo parte de la tarde hablando del tema en mi Facebook con otro espectador amigo, pero resumo diciendo que para un fan como yo, y siendo un concierto gratis, estuvo genial. Los vi tres o cuatro veces ya, y esta para mi fué la vez que mejor.

También colgué en el caralibro este video que encontré en yotuve de un momento en el que July cantó sola “Enamorada”, y al llegar a la parte de:

“Yo nunca fui muy afortunada,
mis anteriores novios no me cuidaban,
me maltrataban y me hacian llorar,
y nadie me venia a consolar…”

…se puso a lagrimear de verdad. No sé qué la pasaría, si la recordó algo, o si es una gran intérpreta… Este video es justo después, y se la ve enjugarse las lágrimas.

Ahora me marcho a un curso de los míos, un poco paliza de horarios y tres días en silencio. Genial.

Space Oddity y venga de I+D

octubre 20, 2009

¿Podré hacer un post corto? ¿Eh? ¿Seré capax?

Este finde he decidido que hago un curso de los míos, que incluye algunos días de silencio, y sobre todo muuuchas horas de reclusión, madrugones y meditación, así que a partir del jueves tarde no habrá update, mínimo hasta el lunes siguiente. A ver si por la mañana del jueves, que sí curro, hay algo.

Hoy, un repaso breve a asuntos diversos, con sus links y todo y todo.

Hoy me acordé que en el post de la peli de Woody Allen me olvidé de comentar una cosa que me llamó la atención de la misma. Este diálogo entre el personaje (al final no tan) biggot, y un gay en un bar:

“You’re breaking God’s law of one man and one woman!”

“God is gay.”

“How can you say that!? He made all the mountains and the oceans and the sky and animals and flowers and everything that’s beautiful in the world.”

“Exactly. He’s a decorator.”

Y me vino enseguida a la memoria una canción de Romanovsky & Phillips, un dúo de cantutores comediantes gaylors noventeros: “Si existe un dios, es una reina”

“Just think about the things you’ve seen,
the mountains and oceans and the prairies in
between
Oh, people can’t you see?
It’s obvious to me
That if there is a god, He’s a queen.”

¿Se parece mucho, no? Curiostées.

El sábado, después del gym, fui al concierto del grupo de un amigo y compañero de trabajo, que a pesar de ser de la vertiente del rock, me gustó mucho. Fenomenal, guapísimos. Pero lo mejor, esas amistades que no suelo ver y que no sé yo por qué…

El domingo por la mañana lo dediqué a escribir. Estoy yendo los lunes a un taller literario que me está viniendo genial. Me gusta mucho lo que estamos haciendo, el rollo, la gente, la profe, todo, y eso que acabamos de empezar. Me meten caña, y eso mola (en su justa medida, eh, que tampoco soy masoca). Me gustaría colgar cosillas, relatos que escribo, pero he de pensar aún si lo hago aquí, o en otro blog que cree ad hoc.

Por la tarde del domingo se suponía que iba a hacer un minicurso, pero por motivos (principalmente porque no tenía bien la dirección) no fue posible, así que me alegré cuando Xabi me llamó para ir al con ellos al cine. Vimos “Moon”, dirigida por Duncan Jones, hijo de David Bowie. Qué manía en esos genes familiares con los temas espaciales. El prota, Sam Rockwell, es el de “Choke” (“Asfixia”), una peli del año pasado basado en una obra de Chuck Palanhiuk que me dejó un poco tarumba. Pero hablemos de esta; “Moon” se deja ver, y cumple muy bien todos los requisitos del género. Me gustó retrotraerme, de adolescente yo era un huge fan de la ciencia ficción.

Como toda pieza del género, tiene su propia lógica interna que no siempre resiste un análisis muy profundo, pero qué más da. Y luego esto de que en el futuro las corporaciones poco éticas van a dominar el mundo y tal, ¿que no véis que las crisis financieras van a ser cada vez más frecuentes y que el futuro será comunista total? Not.

Yo con lo que me quedo, aparte de la música, muy chula, es (a ver cómo lo digo sin spoilear) con algo que no sé ni si querían decirlo en la peli o es cosa mía, pero mola porque me lleva a una cosmogonía kármica que me es muy afín. Hay unos personajes a los que les implantan recuerdos (nada muy original, ya lo hemos visto en el cine varias veces), que a pesar de saber que son eventos que en realidad no han vivido, les afecta igual. Duelen, alegran, entristecen… Tú lo ves y piensas, que bobos, podrían no sufrir, si total, no les ha ocurrido nada de eso (sin ser nada de eso yo)… Y entonces digo, ¿qué diferencia hay con lo que sí pasa de verdad? ¿Qué nos detiene a nosotros, en nuestra vida cotidiana, de separarnos de las emociones, de los recuerdos, del pasado, tomando perspectiva, reconociendo que no somos eso sino el observador de eso, como si no nos hubiese pasado en realidad?

¿Eh (one more time)? Ahí queda eso.

Rentrée tard 09

octubre 17, 2009

Ná, no es que haga dos posts en un día así a lo loco. Es que quiero colgar de una vez mi selección musical estacional, que ya ha refrescado, sabes. Esta vez, por problemas técnicos, no he podido hacer el mixmeister, pero luchando por arreglarlo me di cuenta que tampoco me apetecía mucho ahorita, que por tracks está ok. Lo mismo hago el dj kicks más alante, así como la selección “Home” de música casera calentita para escribir o estar detranquis.

Este complilado empieza con mi canciónmástristedelmundo actual, y va increscendo, hasta acabar con sexo work it out para tu vigorexia otoñal. Espero que sus guste. Este es el link: descragar, descomprimir, y yastá.

rentreetard09

Enjoy!

Dar lustre y esplendor.

octubre 17, 2009

En este retorno al blog, estoy reviviendo sensaciones que, sobre todo en la última etapa, veía de forma negativa, y ahora no tanto. Quizás porque no sólo estoy escribiendo y pensando para ésto: las tareas del taller (poco aún, pero chulo), las lecturas, el disfrutar de un trabajo con más entidad que sólo el diario, creo que le da otro cariz. El tener la cabeza pendiente, llena de palabras bailando, redactando en el aire, el estar pensando qué y cómo y dónde voy a escribir… no sé, hubo momento en que sentí que era un desgaste, pero ahora me gusta, me da ganas. ¿Será un paso más en la aceptación de algo relacionado con mi identidad?

Es curioso el asunto de la identidad: ¿cómo puede ser que no sepamos lo que somos, si sólo somos eso? ¿Dónde buscar lo que está aquí? Puede que sea que echamos tanto por encima, que ya no se ve; llevámos tanto tiempo haciéndolo y dejando que otros lo hagan, que a veces ni se nos ocurre que haya algo debajo. Entonces no hay una búsqueda como tal, sino un observar, descartar, limpiar… dar lustre y esplendor.

Esta semana ha sido tranquila a nivel laboral. Hay que aguantar, firme, el sacudón de la crisis. No me da miedo, hace ya un tiempo entendí que poco puedo hacer al respecto, y cualquiera sea el devenir, va a estar bien para mi. Soy afortunado de estar trabajando, llevo muchos años donde estoy y ya no puedo moverme por mi propia voluntad y perder mis activos, a menos que sea por algo espectacular, y no es época para ello. Y si llegara a ocurrir que me “reestructuren”, también estaría bien, sería una oportunidad, que “oportunidad” es uno de los significados de la palabra “crisis”. La de 1992/93 fué un punto de giro en mi carrera (y vida), y las siguientes me afianzaron. Esta bien podría ser época de cambios; hay que estar preparado, tener la actitud adecuada.

El lunes festivo estaban aún en casa Lacris e Igor. Cuando me levanté, ellos ya habían bajado a desayunar y vuelto, y vuelto a descansar. Siesta de ricos, lo llamo: desayuno y a la cama one more time; leer un poco y, ay qué pena, me he vuelto a quedar dormido un rato más. Pocas veces lo puedo hacer, eh, cósten. A veces es para hacer la digestión para los kriyas o el gym, a veces es sólo que me faltó un poco de sueño. Total, que al espabilar todos ya era la hora de comer, vino Depard con Lola, su perra adoptiva, y pasamos un buen rato. Preparé cosas ricas, sobremeseamos, y ya marcharon, los levó Depard al aeropuerto.

Yo salí a caminar y pensar lo que me había pasado el día y a noche anterior. Hacía un día espectacular, y cuando estuve listo intenté promover un momento de comunicación que resultó estéril. A petición de la persona implicada, que lee esto, no voy a detallar más el asunto. Bueno, no me lo pidió, pero malentendió lo que escribí el otro día, o lo entendió como quiso, le disgustó, y me lo hizo saber. Aunque nadie que lee esto le conoce y sólo le afecta a nivel personal, voy a dejarlo estar. Pasaré página.

El martes, después del curro y terapia, vino Equis a casa a cenar. Esta semana cociné mogollón, wais. Nos pusimos al día sobre asuntos diversos, y le hice la demo del aparato. Es que tengo instalado un home cinema que no veas: la supertele que me pillé conla devolución de Hacienda y un equipo de sonido ultramega que me ha dejado Gallo para probar, que aún no es mío pero haré por conservar. Luego Equis se quedó a dormir en el guestroom, que hay que ver mis amigos, a veces me hacen sentir que vivo en la sierra o algo con las perezas que les da el marchar, que no véis que esto es plena almendra… O eso, o que la casa es muy acogedora. Como el anfitrión.

El miércoles, el estreno de “Yo, también”. Me gustó bastante, más de lo que me esperaba. Es más comedia romántica agridulce que drama testimonial sobre el síndrome de Down. Yo iba bastante alerta; una peli donde el propio planteamiento parece querer decirte lo que tienes que pensar, como que no me entusiasma, pero no. Hay un momento concreto de inflexión, donde todo indicaba que iba a pasar una de esas cosas que detesto en cierto cine, y no pasó; no voy a spoilear, sólo decir que en ese momento me entregué a la peli y disfruté de su buena factura.

Los actores, tanto Pablo Pineda como Lola Dueñas, merecen absolutamente el premio que les dieron en San Sebastián. Expresan tan bien los matices del amor imposible, de esa atracción frustrante e ilusionante a la vez… Para mi ese es el tema, más que el de la “normalidad” que tanto promocionan; el síndrome de Down es parte de la historia y lo que marca la diferencia entre ellos, pero si emociona es porque el conflicto es más universal. Además, la discapacidad afectiva de ella da pena de verdad; ni él ni los otros Down la dan. Mención especial para el personaje de Lourdes Naharro, hermana de uno de los directores. Los que la veáis, por favor, comentad lo que os ha parecido.

La música de Las Casa Azul, cuyo tema principal que ya colgué aquí, fenomenal, así como medio catálogo de Elefant. Algunos androides de LCA estaban sentados a mi lado. Por lo demás, lo típico de los estrenos: photocall, famoseo, discursos, aplausos… A la fiesta no fuí, que yo ya no.

Ayer sesión doble. Vino Ceci a comer (venga de guisar, a este paso medio Marid será vegetariano en breve), y después vimos “The September Issue”, el documental sobre la preparación del American Vogue de septiembre de 2007. Al parecer es una especie de constestación a “El diablo viste de Prada”, pero creo que en ese sentido les salió regulero, porque siendo esto documental y real, se parece mogollón a la ficción reflejada en la película con Meryl Streep. Anna Wintour es tan así como se la pinta, ella misma lo reconoce en más de un momento de la peli.

Como documental está muy bien hecho, todo muy bien traído, no demasiado manipulador. Como reflejo del mundo de la moda, muestra muy bien ese estrés tan parecido al que conozco de las agencias de publicidad, y toma una posición bastante neutral al reflejar diferentes actitudes frente a la moda: los que viven por y para ella (Andrée jugando al tenis es inenarrable), y los que no la toman muy en serio, incluyendo miembros de su propia familia.

Hay un tema de fondo que no aparece reflejado en la película: este número de septiembre de 2007 fué el más gordo de Vogue, más de 800 páginas (la mitad o por ahi de publicidad), algo que no se ha vuelto a repetir a causa de la crisis. El panorama actual de la moda ha cambiado mucho, igual que casi todo, así que el documental acaba siendo el reflejo de lo que fué y no volverá, por lo menos no de la misma manera.

Por la noche, después de un largo paseo caminando, vi “Whatever Works/ Si la cosa funciona”, la última de Woody Allen. Me gustó mucho. Éste es el cine que debería hacer siempre, el que mejor ha hecho siempre. Comedia inteligente, fantástica pero creíble, llena de insights, que te deja en paz con la mutabilidad del mundo y de las cosas, te da una perspectiva agridulce. Sin dejar de manifestar repetidamente lo feo que es todo en el mundo y la vida (“the Horror”), te pone en el lugar adecuado para, a pesar de todo, creer en él y la gente y el devenir, casi siempre azaroso. Sentir que con la actitud adecuada todo sirve para algo y cualquier situación puede aportarte eso que te hará disfrutar. Mis creencias vitales, vamos.

La forma de contarlo ya la hemos visto en muchas de sus pelis: diálogos ingeniosos medio gritados, un prota que imita al autor (el gran Larry David de “Curb Your Enthusiasm”), y una rubia ingenua cañón. Pero da igual, me encanta. Por cierto, este muchachito que aparece, Henri Cavill…

cavill cavill01

Oh my God, ¿de qué los hacen??

También ha sido una semana de lecturas, pero eso ya lo dejaré para otro rato, que da para unos buenos posts.

Que te borro de Facebook

octubre 15, 2009

Con esto de las redes sociales de Internet, aquello de diferenciar lo real de lo virtual se está difuminando. Hace algunos años, que alguien dijera que había conocido a su pareja en la red generaba suspicacias y quizás daba hasta un poco de penilla. Hace un tiempo, cualquier persona con cierto criterio sabía relativizar lo que se encontraba navegando, teníamos claro que la vida era otra cosa.

Pero parece que ya no. Ser amigo en Facebook es ser amigo, aunque no conozcas a la persona. Conocer a alguien en un chat es conocerlo, aunque nunca lo hayas visto (después ocurre eso de que al verlo, piensas “¡cómo ha cambiado!”, porque no se corresponde a la imagen que habías proyectado de ella o él). Lo que lees en Wikipedia o en un blog con mucha literatura, va a misa. Una de dos: o la frontera entre lo real y lo virtual se ha difuminado, o esas clasificaciones están caducas, y todo es real, incluso lo virtual. Me decanto por esta última opción, porque en mi cosmogonía la única verdad es que todo es ilusión, todo depende de la mirada y la actitud, y la única certeza es que todo cambia.

Hoy reflexiono sobre esto porque me ha pasado algo que me reafirma en mi vocación de no reaccionar ante los reclamos y provocaciones de otros. Yo elijo mis acciones, y como ser responsable doy por hecho que los demás elijen las suyas. No tengo por qué reaccionar a la volatibilidad de los demás, bastante tengo con la mía. Si a esto se suma que la gente muchas veces no expresa lo que realmente siente, ya sea por protegerse o por negación o por falta de conciencia, el querer buscar las motivaciones de otros puede ser frustrante.

Manifestar enfado automático, pedir explicaciones, chillar, dar sermones y peroratas… he comprobado que sirve de poco o nada. Sólo provoca en el otro más reacción (reacción a la reacción), y se entra en un bucle desazonador. Insitir en tener razón aleja de la felicidad. Pedir que te pidan perdón, incluso si al final consigues que te lo pidan, no conduce a nada.

Perdono a quien me ha defraudado sin que me lo pida, cuando estoy listo para hacerlo, lo hago por mi, dentro de mi, y se lo regalo (per donare). No significa para nada que no hayan hecho algo malo (para mi), que no me hayan hecho daño, ni justifica sus actos. La has cagado; te perdono, pero la has cagado.

Claro que a veces es imperativo poner límites y/o reclamar, procurar cambiar lo que esté en nuestra mano. Ha de hacerse a través de una comunicación asertiva, centrada en nuestras necesidades, sin manipulaciones ni chantajes, yendo al grano honestamente. Este tipo de comunicación exige un mínimo de reflexión; difícilmente se consiga en un pronto, en una reacción automática, en una borrachera o resaca. Ha de madurarse. Y claro que a veces sufrimos y queremos gritarlo como si de esa manera lográsemos quitarnos el dolor de encima, pero no funciona así. Y no gritar, no manifestar el sufrimiento, no significa ser insensible. A veces es empeorar lo ya de por si malo.

Me gustaría tener esto siempre en cuenta, porque a veces se me olvida. Observar y evitar cabrearme en el coche, por ejemplo. Evitar las reacciones automáticas en el trabajo y fuera. No dar explicaciones en caliente, ni pedirlas. Ver como otros las dan y reclaman y envían mails enrevesados en los que ni ellos saben qué querían decir, más allá de una explosión de orgullo y ego herido, sin reflexión; puedo observar esto que hacen otros con cariño y compasión y sentir que no quiero eso para mi, representarme de esa manera. Pataletas tipo te borro de Facebook, como si fuese un acto real o realmente reivindicativo, para que te enteres. Quienes se defienden atacando. O dando pena. Quienes no aceptan que cada uno es responsable de lo que le pasa, que las víctimas por definición en este mundo son gente muy concreta, y no solemos ser nosotros.

Pero bueno, como los cambios de patrones profundamente arraigados no se hacen de la noche a la mañana, he de tenerme paciencia y buenas intenciones. Este post, en el fondo, es en sí también una reacción…

P.D. : Yo también te deseo lo mejor.

P.D. 2: No tengo teléfono ni Internet en casa. One more time en medio de las batallas entre Jazztel y Telefónica. Jaja, buen momento para vivir esto del mundo “real” full time, por lo menos en mi casa.

Un clavo saca otro clavo y al final sigues teniendo un clavo.

octubre 14, 2009

Lady Dilemas blogueriles:

Posts cortos VS Posts comos salgan (habitualmente largos)

Intimité rollo diario VS Reseña pudorosa del devenir

Desarrollar.

El finde largo (que no es puente, mentiendes) ha sido agridulce. Me hace gracia la palabra “agridulce”: al encontrarnos con ella nos fijamos más en el agri que en el dulce. Pues no, mi agridulce fue muy dulce en su dulcés, y agri normal.

Con Lacris e Igor, mis amigos de Eivissa, la pasamos fenomenal. La parte Goa, con pulsera vip y accediendo a backstages y otros, estuvo bastante divertida. Al llegar, de día y con el calorazo que hacía, afuera se estaba muy bien, en las carpas y terrazas; la gente se estaba tirando a la piscina por los toboganes, en gayumbos, es que en octubre quién se iba a imaginar que se iba a meter en la piscina como para ir con traje de baño. Musicón, proyecciones muy chulas, y performances “Spain Is Different”, tema de la fies, muy molonas (mención especial al doble de José Luis López Vázquez y la sueca playera).

Pero a medida que iba avanzando la jornada, la cosa fue deviniendo en lo que supongo que siempre deviene, es decir, intoxicaciones etílicas y de otros tipos, poligonismos varios, macarrismos, peleas, exaltaciones, masificaciones y servicios ajquerosos. Lo normal en los festivales, mimagino. Creo que antes yo cuando iba a un evento de este tipo (pocas veces, Benicassimes y Sumercases por ejemplo) ni me enteraba del malrollismo, yendo en el mismo estado que el resto, pero ahora en mi limpieza de costumbres, me llegué a acojonar una miaja. Justo en ese momento que empecé a a agobiarme, subimos a uno de los privados, un balcón en lo alto desde el que se veía la inmensitud de la nave, con sus 15.000 asistentes, luces, desplieges y megatrones. Un privilegio, de gallina la piel.

La conclusión, fue una gracia de Ramóng: “Has estado en la Goa?” “No he estado ni pienso volver”. Bueno, bromas aparte, matizando. Digamos que me gustó esta experiencia, esta vez, pero creo que ya no es muy mi rollo.

No he dicho que también iba con el muchachito. En mi ausencia blogueril me han pasado muchas cosas, entre ellas un “amor” de verano que empezó en Ibiza y acabó en Berlín dos meses más tarde. En una discoteca le encontré y en otra le dejé. Y que casi enseguida empecé a conocerme con otro muchachito muy joven. Para mi por lo menos. Veinteañosmenos. Guapísimo. El famoso clavo que quita otro clavo. Pues eso: me clavé.

Todo ese rato en la Goa y después en el Demodé, me lo pasé genial (sobre todo en el Demodé, con Lacris e Igor pinchando, con Depard y toda la troupe de ibizasonica.com y más amigos), me encontraba exultante, y al mismo tiempo, el muchachito me estaba volviendo loco, literalmente, con sus movis, principalmente etílicas, incluyendo un café zás en toda la ropa (mía). Pude poner en práctica mi liquidez, es decir “soy agua, nada me afecta”, no alterarme, actuar con perspectiva, por lo cual al final de la velada, una vez tarifado el susodicho, cuando al volver a casa a una hora razonable (pero agotado) Igor me dijo lo bien que me veía, lo bien que me sentaba el camino que había tomado mi vida… ahi me alegré mucho de mi equilibrio actual. Porque yo sé que estoy mejor, pero no siempre me concedo la certeza de esa mejoría. Y en concreto me alegré de cómo había manejado todo esa noche, que pude disfrutar y proyectar el disfrute, a pesar del mal rollo que ocurría simultáneamente y supe contener.

Eso fué la noche del domingo al lunes. Ves, no va a poder ser un diario diario.

Esta noche, estreno de “Yo también”. (Gracias Álvaro, Xabi)

Soy Agua. Soy Bruce Lee. Soy Burt Reynolds.

octubre 10, 2009

Entonces tengo un rato y hay tantas cosas que quiero hacer. Este finde sabía que tendría tiempo, planes intercambiables, go with the flow. Están aquí mis amigos Ibicencos; la vida en Ibiza, por lo menos en verano cuando yo voy, es fluir. Yo no tengo un carácter muy muy de fluir, soy más bien estructuradito, por eso de vez en cuando me gusta no hacer planes muy cerrados. Llego hasta donde llego, que es poner los cromos delante, acotar las posibilidades, abrir el abanico, y dejar que el devenir decante para uno u otro lado. Siendo como soy, tengo que estructurar la desestructuración.

Anoche les recogí en el aeropuerto a las 12 de la noche, y nos quedamos de cháchara en casa un rato, tampoco mucho. Antes, por la tarde, estuve haciendo mudanza de habitaciones para que estén cómodos en la cama grande; me vino fenomenal, estuve tirando revistas y ordenando esas cosas que se acumulan en las mesillas. También aproveché e hice un altarcillo en un rincón del estudio donde medito, pero ese es otro tema.

Hoy desayunamos, y marcharon en mi motico a compromisos suyos. Quizás nos veamos luego, pero los planes juntos van a ser más bien mañana, una Goa a la que quizás acuda yo por primera vez desde que es allá lejos en el polígono, después de La Latinear, y por la noche algún otro plan, que el lunes es fiesta. En España, el Pilar, día de las Fuerzas Armadas. En América hoy en día no lo sé, pero cuando yo era pequeño era el Día de la Raza, por lo del descubrimiento del continente. Ese concepto suena tan incorrecto actualmente…

Entonces tengo un rato, porque voy a ir al gym pero más tarde. Primero decido llamar a Telefónica para zanjar de una vez mis conflictos con ellos y Jazztel. No voy a detallar el percal porque es bastante aburrido de contar; vivirlo es otra cosa, tratar con call centers de estas empresas abusadoras puede acabar con la paciencia de cualquiera.

Pero no. Decido que no. Recuerdo que una madera o un trozo de metal quedan marcados por un cincel o un clavo, pero el agua queda impasible. Las cosas le afectan, pero no dejan marca. Vuelve a su fluidez. Soy agua. Be water, como dijo Bruce.

Tengo un rato, y no voy a usar todo ese rato para pelear por teléfono. Hace días que quiero hacer mi compilado estacional de música. El otoño ya llegó en el calendario, pero no ha empezado a refrescar mucho. ¿Sabéis por qué sigue haciendo calorcete? Por dos motivos: porque aún no he cambiado mi bolso de curro, sigo llevando este rojo playero, ese es un motivo, y el otro es que aún no he complidado mi remix otoñal, mi rentrée. Todo por mi. Si, ya me explicó mi padre lo del solpsismo: yo tendría seis o siete años y el mundo era un escenario donde se representaba la vida sólo para mi. Sos solipsista, me dijo. Otro día desarrollo el asunto.

Pero también quería escribir Telecine. Pienso que contar lo que hago está bien, pero contar lo que no hago, también. Verbalizar lo que flota suelto en la mente y vuelve en bucle puede tener un efecto liberador. Como hacer listas. Lo apunto en un papelito, y así sale de mi cabeza. Antes, cuando escribía más a menudo, llegué a pensar que quizás eso no es tan bueno, estructurar con letras la vida real y mental, cristalizar el humo sináptico, pero no sé, en días como hoy creo que si. Llevaba tiempo sin escribir en este plan y tampoco se puede decir que no hacerlo me sirviera. Al ver veré.

Mi gurú dice que le pasemos su problemas, que a él no le afectan, que lo que él quiere es que seamos felices. A veces, en meditación, le paso lo que me atormenta. No sé si funciona, puede que sí; me encanta la idea. Julia Cameron a su vez dice: escribe lo que te disgusta, así no vas arrastrando tu disgusto sobre los demás el resto del día.

Así que espontáneamente elegí no elegir y al final voy haciendo todo: la música, y ahora Telecine, y luego gym. Hice primera selección de canciones, con nombre provisional, teniendo en mente hacer 2 compilados: el bailable work it out para el gym y/o caminar a paso vivo, o simplemente eso, bailar solo o acompañado, y uno que en mi cabeza lo llamo “Home”, qué original, para eso, banda sonora doméstica otoñal. Me centré en el primero, el downtempo será después, que hace muy buen climatología para música de radiador mode on. Me salieron treinta y pico temas, más de dos horas, y lo fuí acotando hasta dieciocho, 1 hora 10. Voy a empollarlo uno poco más, y en breve lo concreto.

One more time: me quedó algo largo. Y pizca meandroso. Tengo muchas más cosas dando vueltas en la cabeza, y en el corazón, y en la boca del estómago. Unas cuantas. Pero este post ya está suficientemente barroco (barroco tú). Algunos posts salen así, por eso es un diario, escritura automática. ¡Nada de justificaciones! Con lo que me gusta corregir, en serio, me encanta. A ver qué queda.

Un, dos, tres, probando… One more time…

octubre 9, 2009

He vuelto a escribir. Estoy embarcado en un proyecto que con suerte me va a ayudar a salir del bloqueo creativo en el que me encuentro, por lo menos en esto de escribir, que se me ocurre no me va a resultar muy difícil de superar ya que es un bloqueo en cierta forma autoinducido. Dejé de escribir y de bloguear un poco cansado y superado por ciertas circunstancias que de momento están más tranquilas, y también un poco por ver qué me pasaba.

Después de estos meses, quizás la temporada más larga que he pasado sin escribir (largo, el Facebook y Twitter no cuentan) periódicamente en muchos años (antes del blog hacía páginas matutinas), he descubierto que: no me muero si no escribo, escribir no es indispensable, puedo no escribir, pero… también tengo la sensación de que me falta algo, que más allá de las motivaciones (más o menos “nobles”), escribir es uno de esos placeres que tengo que me cuestan un poco, me cuesta arrancar, pero luego me hacen sentir mejor. Que la terapia, el ejercicio físico, la meditación y el trabajo creativo no se reemplazan entre si en lo terapéutico, sino quizás sean cuestiones complementarias…

Entonces decido que elijo escribir. Porque sí. Porque me da la gana. No va a ser el blog de Telecine lo único que escriba, ni siquiera es lo principal, pero me parece bien matenerlo, con entradas más o menos esporádicas. Estaré encantadísimo con las visitas y con los comments de lectores (os he echado de menos, espero que volváis), pero procuraré no estar muy pendiente de las estadísiticas, que el tráfico no sea mi motivación. La temática probablemente sea menos personal que antes, aunque creo que seguirá siendo formato diario. Formato, que no periocidad.

Y en esto como en otras facetas de mi vida, quiero observar cómo mi afán por hacer todo perfecto me juega malas pasadas. No voy a dejar de pretenderlo, es difícil luchar contra patrones muy arraigados, pero digamos que puedo encauzar ese afán hacia un único empeño: ser perfecto en mi imperfección.

Que se note en Telecine.