Que te borro de Facebook

Con esto de las redes sociales de Internet, aquello de diferenciar lo real de lo virtual se está difuminando. Hace algunos años, que alguien dijera que había conocido a su pareja en la red generaba suspicacias y quizás daba hasta un poco de penilla. Hace un tiempo, cualquier persona con cierto criterio sabía relativizar lo que se encontraba navegando, teníamos claro que la vida era otra cosa.

Pero parece que ya no. Ser amigo en Facebook es ser amigo, aunque no conozcas a la persona. Conocer a alguien en un chat es conocerlo, aunque nunca lo hayas visto (después ocurre eso de que al verlo, piensas “¡cómo ha cambiado!”, porque no se corresponde a la imagen que habías proyectado de ella o él). Lo que lees en Wikipedia o en un blog con mucha literatura, va a misa. Una de dos: o la frontera entre lo real y lo virtual se ha difuminado, o esas clasificaciones están caducas, y todo es real, incluso lo virtual. Me decanto por esta última opción, porque en mi cosmogonía la única verdad es que todo es ilusión, todo depende de la mirada y la actitud, y la única certeza es que todo cambia.

Hoy reflexiono sobre esto porque me ha pasado algo que me reafirma en mi vocación de no reaccionar ante los reclamos y provocaciones de otros. Yo elijo mis acciones, y como ser responsable doy por hecho que los demás elijen las suyas. No tengo por qué reaccionar a la volatibilidad de los demás, bastante tengo con la mía. Si a esto se suma que la gente muchas veces no expresa lo que realmente siente, ya sea por protegerse o por negación o por falta de conciencia, el querer buscar las motivaciones de otros puede ser frustrante.

Manifestar enfado automático, pedir explicaciones, chillar, dar sermones y peroratas… he comprobado que sirve de poco o nada. Sólo provoca en el otro más reacción (reacción a la reacción), y se entra en un bucle desazonador. Insitir en tener razón aleja de la felicidad. Pedir que te pidan perdón, incluso si al final consigues que te lo pidan, no conduce a nada.

Perdono a quien me ha defraudado sin que me lo pida, cuando estoy listo para hacerlo, lo hago por mi, dentro de mi, y se lo regalo (per donare). No significa para nada que no hayan hecho algo malo (para mi), que no me hayan hecho daño, ni justifica sus actos. La has cagado; te perdono, pero la has cagado.

Claro que a veces es imperativo poner límites y/o reclamar, procurar cambiar lo que esté en nuestra mano. Ha de hacerse a través de una comunicación asertiva, centrada en nuestras necesidades, sin manipulaciones ni chantajes, yendo al grano honestamente. Este tipo de comunicación exige un mínimo de reflexión; difícilmente se consiga en un pronto, en una reacción automática, en una borrachera o resaca. Ha de madurarse. Y claro que a veces sufrimos y queremos gritarlo como si de esa manera lográsemos quitarnos el dolor de encima, pero no funciona así. Y no gritar, no manifestar el sufrimiento, no significa ser insensible. A veces es empeorar lo ya de por si malo.

Me gustaría tener esto siempre en cuenta, porque a veces se me olvida. Observar y evitar cabrearme en el coche, por ejemplo. Evitar las reacciones automáticas en el trabajo y fuera. No dar explicaciones en caliente, ni pedirlas. Ver como otros las dan y reclaman y envían mails enrevesados en los que ni ellos saben qué querían decir, más allá de una explosión de orgullo y ego herido, sin reflexión; puedo observar esto que hacen otros con cariño y compasión y sentir que no quiero eso para mi, representarme de esa manera. Pataletas tipo te borro de Facebook, como si fuese un acto real o realmente reivindicativo, para que te enteres. Quienes se defienden atacando. O dando pena. Quienes no aceptan que cada uno es responsable de lo que le pasa, que las víctimas por definición en este mundo son gente muy concreta, y no solemos ser nosotros.

Pero bueno, como los cambios de patrones profundamente arraigados no se hacen de la noche a la mañana, he de tenerme paciencia y buenas intenciones. Este post, en el fondo, es en sí también una reacción…

P.D. : Yo también te deseo lo mejor.

P.D. 2: No tengo teléfono ni Internet en casa. One more time en medio de las batallas entre Jazztel y Telefónica. Jaja, buen momento para vivir esto del mundo “real” full time, por lo menos en mi casa.

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10 comentarios to “Que te borro de Facebook”

  1. almejita Says:

    habrás borrado a Jazztel del fb no?

  2. Telecine Says:

    Quita quita, almejita, eso nunca lo tuve…

  3. laura Says:

    post claro, real y concreto. para imprimirlo. y releerlo.

    difícil, pero en eso estamos, nadie dijo que aprender sea fácil, no?

  4. Telecine Says:

    Ay Lau, escribo sobre dar tiempo a las cosas y durente un par de días sigo corrigiendo la redacción y puntuación… ¡no lo imprimas todavía! jajaja…

    ¡Ya tengo teléfono e interneeeeeé…!

  5. ohm Says:

    mese perdió el comentario

    decía:

    -que había vuelto fuerte ud.: entrada diaria
    -que lo de facebook ya es casi myspace: locales que te piden amistad, modernas varias que te dicen ven a verme que pincho, conocidillos de un conocido de un conocido de un amigo tuya con el que has estado 2mi. en un bar y que te envían mensa del palo “te encontré ¿amigas?”

    venga pues, a ver si le doy a enviar bien

  6. Telecine Says:

    ohm, majo, no mese pierda así. Gracias por pasar y comentar. Entrada diaria siempre no, eso si, largaaas.. jajaj a ver si me acoto. A mi me mola facebook, y lo de pedir y aceptar y tal. Si alguien desentona en mi muro lo borro. Lo que vengo a decir aqui es que la amistad sé que es otra cosa, y eso de lo de borrar o ser borrado, yo que sé, bobadas al fin… Lo de l publicidad me tiene un poco frito, eso si, pero lo ijnoro.

  7. Pablo Basla Says:

    Refrescante Martín. Me calló justo y me encantó leerlo. Buenísimo.

  8. Telecine Says:

    Pablo, me alegro, y valoro mucho lo que me dices.

  9. Pablo Basla Says:

    Ay ay ay. Como me suele pasar, me iluminé bajo la ducha y necesito componer este grosero error gramatical. Cayó y no calló. Qué vergüenza!

  10. Telecine Says:

    jajaja… Lo noté, lo noté… Pensé primero que como en el post hablo de no hablar sin reflexionar, pues eso, que estabas por decir algo y lo que leíste te “calló”. Después me pareció que no, que era un fallo, pero como eres medio extranjero, lo admití 🙂

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