Dar lustre y esplendor.

En este retorno al blog, estoy reviviendo sensaciones que, sobre todo en la última etapa, veía de forma negativa, y ahora no tanto. Quizás porque no sólo estoy escribiendo y pensando para ésto: las tareas del taller (poco aún, pero chulo), las lecturas, el disfrutar de un trabajo con más entidad que sólo el diario, creo que le da otro cariz. El tener la cabeza pendiente, llena de palabras bailando, redactando en el aire, el estar pensando qué y cómo y dónde voy a escribir… no sé, hubo momento en que sentí que era un desgaste, pero ahora me gusta, me da ganas. ¿Será un paso más en la aceptación de algo relacionado con mi identidad?

Es curioso el asunto de la identidad: ¿cómo puede ser que no sepamos lo que somos, si sólo somos eso? ¿Dónde buscar lo que está aquí? Puede que sea que echamos tanto por encima, que ya no se ve; llevámos tanto tiempo haciéndolo y dejando que otros lo hagan, que a veces ni se nos ocurre que haya algo debajo. Entonces no hay una búsqueda como tal, sino un observar, descartar, limpiar… dar lustre y esplendor.

Esta semana ha sido tranquila a nivel laboral. Hay que aguantar, firme, el sacudón de la crisis. No me da miedo, hace ya un tiempo entendí que poco puedo hacer al respecto, y cualquiera sea el devenir, va a estar bien para mi. Soy afortunado de estar trabajando, llevo muchos años donde estoy y ya no puedo moverme por mi propia voluntad y perder mis activos, a menos que sea por algo espectacular, y no es época para ello. Y si llegara a ocurrir que me “reestructuren”, también estaría bien, sería una oportunidad, que “oportunidad” es uno de los significados de la palabra “crisis”. La de 1992/93 fué un punto de giro en mi carrera (y vida), y las siguientes me afianzaron. Esta bien podría ser época de cambios; hay que estar preparado, tener la actitud adecuada.

El lunes festivo estaban aún en casa Lacris e Igor. Cuando me levanté, ellos ya habían bajado a desayunar y vuelto, y vuelto a descansar. Siesta de ricos, lo llamo: desayuno y a la cama one more time; leer un poco y, ay qué pena, me he vuelto a quedar dormido un rato más. Pocas veces lo puedo hacer, eh, cósten. A veces es para hacer la digestión para los kriyas o el gym, a veces es sólo que me faltó un poco de sueño. Total, que al espabilar todos ya era la hora de comer, vino Depard con Lola, su perra adoptiva, y pasamos un buen rato. Preparé cosas ricas, sobremeseamos, y ya marcharon, los levó Depard al aeropuerto.

Yo salí a caminar y pensar lo que me había pasado el día y a noche anterior. Hacía un día espectacular, y cuando estuve listo intenté promover un momento de comunicación que resultó estéril. A petición de la persona implicada, que lee esto, no voy a detallar más el asunto. Bueno, no me lo pidió, pero malentendió lo que escribí el otro día, o lo entendió como quiso, le disgustó, y me lo hizo saber. Aunque nadie que lee esto le conoce y sólo le afecta a nivel personal, voy a dejarlo estar. Pasaré página.

El martes, después del curro y terapia, vino Equis a casa a cenar. Esta semana cociné mogollón, wais. Nos pusimos al día sobre asuntos diversos, y le hice la demo del aparato. Es que tengo instalado un home cinema que no veas: la supertele que me pillé conla devolución de Hacienda y un equipo de sonido ultramega que me ha dejado Gallo para probar, que aún no es mío pero haré por conservar. Luego Equis se quedó a dormir en el guestroom, que hay que ver mis amigos, a veces me hacen sentir que vivo en la sierra o algo con las perezas que les da el marchar, que no véis que esto es plena almendra… O eso, o que la casa es muy acogedora. Como el anfitrión.

El miércoles, el estreno de “Yo, también”. Me gustó bastante, más de lo que me esperaba. Es más comedia romántica agridulce que drama testimonial sobre el síndrome de Down. Yo iba bastante alerta; una peli donde el propio planteamiento parece querer decirte lo que tienes que pensar, como que no me entusiasma, pero no. Hay un momento concreto de inflexión, donde todo indicaba que iba a pasar una de esas cosas que detesto en cierto cine, y no pasó; no voy a spoilear, sólo decir que en ese momento me entregué a la peli y disfruté de su buena factura.

Los actores, tanto Pablo Pineda como Lola Dueñas, merecen absolutamente el premio que les dieron en San Sebastián. Expresan tan bien los matices del amor imposible, de esa atracción frustrante e ilusionante a la vez… Para mi ese es el tema, más que el de la “normalidad” que tanto promocionan; el síndrome de Down es parte de la historia y lo que marca la diferencia entre ellos, pero si emociona es porque el conflicto es más universal. Además, la discapacidad afectiva de ella da pena de verdad; ni él ni los otros Down la dan. Mención especial para el personaje de Lourdes Naharro, hermana de uno de los directores. Los que la veáis, por favor, comentad lo que os ha parecido.

La música de Las Casa Azul, cuyo tema principal que ya colgué aquí, fenomenal, así como medio catálogo de Elefant. Algunos androides de LCA estaban sentados a mi lado. Por lo demás, lo típico de los estrenos: photocall, famoseo, discursos, aplausos… A la fiesta no fuí, que yo ya no.

Ayer sesión doble. Vino Ceci a comer (venga de guisar, a este paso medio Marid será vegetariano en breve), y después vimos “The September Issue”, el documental sobre la preparación del American Vogue de septiembre de 2007. Al parecer es una especie de constestación a “El diablo viste de Prada”, pero creo que en ese sentido les salió regulero, porque siendo esto documental y real, se parece mogollón a la ficción reflejada en la película con Meryl Streep. Anna Wintour es tan así como se la pinta, ella misma lo reconoce en más de un momento de la peli.

Como documental está muy bien hecho, todo muy bien traído, no demasiado manipulador. Como reflejo del mundo de la moda, muestra muy bien ese estrés tan parecido al que conozco de las agencias de publicidad, y toma una posición bastante neutral al reflejar diferentes actitudes frente a la moda: los que viven por y para ella (Andrée jugando al tenis es inenarrable), y los que no la toman muy en serio, incluyendo miembros de su propia familia.

Hay un tema de fondo que no aparece reflejado en la película: este número de septiembre de 2007 fué el más gordo de Vogue, más de 800 páginas (la mitad o por ahi de publicidad), algo que no se ha vuelto a repetir a causa de la crisis. El panorama actual de la moda ha cambiado mucho, igual que casi todo, así que el documental acaba siendo el reflejo de lo que fué y no volverá, por lo menos no de la misma manera.

Por la noche, después de un largo paseo caminando, vi “Whatever Works/ Si la cosa funciona”, la última de Woody Allen. Me gustó mucho. Éste es el cine que debería hacer siempre, el que mejor ha hecho siempre. Comedia inteligente, fantástica pero creíble, llena de insights, que te deja en paz con la mutabilidad del mundo y de las cosas, te da una perspectiva agridulce. Sin dejar de manifestar repetidamente lo feo que es todo en el mundo y la vida (“the Horror”), te pone en el lugar adecuado para, a pesar de todo, creer en él y la gente y el devenir, casi siempre azaroso. Sentir que con la actitud adecuada todo sirve para algo y cualquier situación puede aportarte eso que te hará disfrutar. Mis creencias vitales, vamos.

La forma de contarlo ya la hemos visto en muchas de sus pelis: diálogos ingeniosos medio gritados, un prota que imita al autor (el gran Larry David de “Curb Your Enthusiasm”), y una rubia ingenua cañón. Pero da igual, me encanta. Por cierto, este muchachito que aparece, Henri Cavill…

cavill cavill01

Oh my God, ¿de qué los hacen??

También ha sido una semana de lecturas, pero eso ya lo dejaré para otro rato, que da para unos buenos posts.

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2 comentarios to “Dar lustre y esplendor.”

  1. Xabi Says:

    Coincido totalmente con el prota de la peli de Woody. No es Gerard Butler (un escándalo) pero muy muy guapo. No coincido tanto con la película, que me pareció de sus trabajos más flojos en años. Ya la comenté en el blog de YouMe Dancing…

    El problema es que la ví pelín antigua, desfasada y previsible. Larry David me gusta muchísimo más en su serie, a Patricia Clarkson, que me flipa, la vi muy desaprovechada y en general no me creí a ninguno de sus personajes. Pero quizás porque la vi muy fuera de época. Lo del padre gay clama al cielo y en general todo lo vi muy naif, muy inocente en el peor sentido… Leí que era un guión que había escrito en los años 70 y eso se nota mucho.
    En fin, se que diferimos, pero me gusta infinitamente más VCB que ésta (por no hablar de Match Point o menor medida, Cassandra’s Dream o Scoop).
    Ayer, después de un par de capítulos de In Treatment, nos vimos Another Woman (noche terapia-temática) y ahí si que había talento… buf. Qué bonita y qué bien escrita!

    De la del Alvarín ya hemos hablado y coincidimos, así que guay.

    Besotes

  2. Telecine Says:

    Ah, pues no sabía que el guión era de los 70, a mi me gusta mucho esa época de Woody Allen: “Coge el dinero y corre”, “Bananas”, “Todo lo que ud quería saber sobre el sexo”… Ese humor me mola. Claro que es increíble e ingenuo, desde el principio, es una fábula.

    En inglés tiene muchos chistes buenísimos de juegos de palabras que no se pillan en la traducción.

    Es una peli “feelgood”, que lo más gracioso es que al principio, hablando a cámara, el prota dice que no te esperes una peli “feelgood”.

    No sé, la disfruté, y VCB la sufrí.

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