Sound of Silence

(leer con esto de fondo, que es muy chulo)

Este finde (bueno, de la tarde del jueves a la del domingo), hice un curso de silencio. Lo repetía, ya que lo hice por primera vez la primavera pasada, en retiro en un monasterio. Éste no en retiro, era en el centro de la fundación, durmiendo en casa y eso. El curso consiste en meditaciones, conocimiento, algunos procesos y ejercicios, pero la parte más llamativa son los dos días de silencio total (en retiro eran tres, y hacen otros cursos en los que hay cuatro o más días de silencio).

No se ha de hablar, ni leer, ni ver la tele, ni internet y por supuesto nada de móvil. No vale hacer trampa de hablar lenguaje de signos, y si es absolutamente indispensable, se puede escribir una notita. Lo que se consigue con esto es ver cómo estamos todo el día llenándonos la mente de información en su mayor parte irrelevante, cómo hablamos de más, cómo nos distraemos del presente. Haciendo este curso que exige un nivel de interiorización importante, es muy necesario el silencio. En la vida cotidiana, o sea fuera de cursos de estos, es más difícil, y de hecho molan a veces las charlas intrascendentes, llamar a alguien para hablar de nada, leer banalidades… pero lo que se aprende aquí es que se puede hacer mucho menos, que el silencio es un gran atiestresante.

Todo del curso sirve, incluso esa información o conocimiento que te deja mueca de “qué me están contando”, por la exigencia de la mente racional que quiere datos y demostraciones y pruebas y números y estadísticas… A mi la razón, el razonar las cosas, me ha salvado la vida, pero también sé que no todo necesita ser explicado, que a veces es bueno estar abierto, que el hemisferio derecho del cerebro disfrute sin el filtro lógico del izquierdo.

También sé que en el conocimiento de la espiritualidad se manejan conceptos sutiles, a veces ambiguos, metáforas, símbolos, generalizaciones, juegos de palabras, un tipo de comunicación necesaria para “sentir” la información, al servicio de un enfoque más amplio, de un fin más alto, tan inabarcable que a su lado nuestras dudas, molestias, enfados y miserias cotidianas (incluso las que parecen más dramáticas), son cosa pequeña. Así que me dejo llevar, aunque a veces se haga arduo, y sé que, en conjunto, asistir a estos cursos me beneficia, aunque no siempre lo vea inmediatamente. Se recomienda hacer por lo menos dos de estos cursos al año, y si se puede más, mejor.

Hay una cosa muy concreta que he notado y sobre lo que voy a aplicar un cambio inmediato. En estos cursos se come sano y vegetariano, algo que hago normalmente de un tiempo a esta parte, y además se elimina el café (ni hablar de alcohol, obviamente, ni otras drogas). Yo nos soy excesivamente cafetero, he ido por rachas en mi vida, pero es verdad que en el último año y pico me he acostumbrado a tomar por lo menos dos cafés con leche al día, a veces tres: por la mañana y antes de entrenar siempre (nunca después de las seis de la tarde, excepto fines de semana que salgo, que incluso cae una bebida “energética”). Intuía que no es bueno, a veces he tenido problemas de insomnio, y de hecho por no abusar me he quitado de algunos suplementos del gym que llevan cafeína.

En el curso anterior que hice, pasé dos días con dolor de cabeza horrible, y me decían que era parte del proceso, que estaba limpiando cosas dentro y más adentro. Pues bien, en éste me ha quedado súper claro que la jaqueca era pura y exclusivamente el síndrome de abstinencia del café. Horrible. Se acabó. No más café. Hoy me he tomado un té, que es un poco estimulante pero mucho menos, y voy a ir viendo, porque lo mismo me lo quito también.

Y descafeinados, que no tengo por qué renunciar al ritual.

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7 comentarios to “Sound of Silence”

  1. marietta Says:

    tele,
    si mantienes este ritmo que sepas que no hay libretas que me lleguen(que yo no imprimo).:P

  2. laura Says:

    qué bueno que hayas encontrado esto, que sabés q te hace bien, que lo sostengas y aproveches los beneficios. a veces me tienta tanto ir a espiar…pero no sé.

  3. Telecine Says:

    marietta, sería genial una impresora en el cerebro, a mi me encantaría…

    lau, no te creas que yo sé mucho tampoco… pero sigo, yo que sé… 🙂

  4. ohm Says:

    ¿3 días sin hablar? hay que echarle mérito… yo no podría

    ¿y sin café? eso sí que imposible. es cierto eso que dice, hasta que no tomo café, a mí también me ocurre que me duele la cabeza mogollón

  5. Telecine Says:

    Bueno, piensa que tampoco ves a más gente que la del curso esos días, así que no es difícil el silencio. Es genial no tener que hacer las cuestiones de cortesía de gracias, perdón, etc, jaja…

    Ves lo del café, lo de las jaquecas es síntoma de adicción, ni más ni menos. Para el sistema nervioso el café es como un serrucho, altera total. Además es malo para la piel y envejece. Libérate.

  6. MM Says:

    La vida se divide en dos; los cafeteros y en los teteros. Yo siempre de los segundos, ke el café me sienta pero remal.

  7. Telecine Says:

    Yo he sido por épocas una cosa y otra. Espero quedarme en el te.

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