Archive for 30 enero 2010

Namasté

enero 30, 2010

Me voy a la India, mañana tempranito. Tres semanas. Todo listo. No llevo el portátil, así es que a menos que me conecte por ahí, no creo que actualice.

Qué ganas. Qué todo.

Hasta la vuelta.

Jay Gurudev

Errar

enero 27, 2010

Cuenta atrás para el viaje (me voy el domingo muy tempranito). Las cosas fundamentales están en orden: documentos, visados, billetes, compras esenciales, Rough Guide, consejos grosso modo, llegada, curso, segunda parte del itinerario… Sigue en el aire la tercera, la última semana. A ratos me parece bien, lo de dejarme llevar, fluir, aprender… pero luego me entra el agobio, quiero saber ya-ya si voy a hacer lo que quiero, y no quiero malgastar el tiempo. ¿Tiene que ser siempre todo como quiero, o lo que quiero es lo que me aleja de lo que es mejor?

Y ahora, a punto de empezar a organizar el equipaje, me entran las mil dudas de detalles pequeños. ¿Se puede facturar una mochila, con sus asas y correas y cosas sueltas? ¿Te dejan? Podría plastificarla. Qué lío, ¡nunca he sido mochilero! A mi edad. Lo que peor se me da es llevar poco equipaje. Se aceptan sugerencias.

Un poco gafado igual porque he leído en varios sitios y constatado algunos temas respecto a vestimenta. Aunque es invierno en la India, en los sitios a los que voy hace una media de 27/ 30º (eso en verano ha de ser el infierno). Pero no está bien visto llevar pantalones cortos. Me da rabia. Y camisetas de tirantes tampoco. Donde fueras haz lo que vieras. Me compraré allí ropa yóguica, que es chula y barata, espero no salir muy perroflauta en las fotos… Entre eso y que mucho no me voy a afeitar, ya verás.

Adaptador, saco-sábana (falda-pantalón, merienda-cena), chubasquero. Cuidado con la comida, y con el agua, con los mosquitos, con los timos… Que cuando comen con la mano es con la derecha porque con la izquierda se limpian el trasero. Que cuando dicen que sí con la cabeza hacen movimientos infinitos (ocho tumbado) que parece no, pero es que si.

Tengo que dejar traspasado el curro, no es mucho pero tampoco he conseguido que quede todo en stand by tres semanas para esperarme. En fin, ya me como yo también mucho marrones cuando se van los demás, y me los comeré en verano.

Esta semana vi el final de la 3ra temporada de Mad Men. Merece un post aparte, que lo mismo lo hago más adelante cuando haya más gente que lo haya visto. El viernes fui al concierto de Corazón con Aitor, y estuvo fenomenal. Leí mucho Alice Munro y lo debatimos en el taller (también merece un post aparte). El domingo no fui a “¡Qué Maravilla!” a mi pesar, porque no me quería encontrar con alguien que tiene que ver con mi desazón reciente. Y porque creo que estoy más cerca de un cambio de hábitos más y más profundo.

Porque he cambiado muchas costumbres, pero hasta ahora buscaba compaginar el nuevo estilo con lo anterior, con lo conocido. Inercia. Y a veces digo que para qué. No lo digo por una fiesta para señoras, porque es eso, horario de señoras, fenomenal. Lo digo más bien por “a certain itch” que me sigue invadiendo a veces. Creo que hay otro mundo esperándome, y yo me hago el remolón.

Anoche, “El holandés errante” de Wagner en el Real. Del tirón, 2 horas 20 minutos sin pausas, no me costó mucho, será porque la historia en sí es más bien pequeña. Técnicamente nada muy sorprendente; los cantantes a mi entender no son de destacar. En lo formal, algunos aciertos escénicos, casi todo en torno al agua. Y como enécdota, flipante la máquina de Coca Cola en medio del escenario (transcurre en una fábrica o algo así, una conservera dicen); la marca de refrescos es patrocinadora del teatro, pero quién se hubiera imaginado que iban a conseguir semejante product placement.

El holandés es un navegante maldito. Ha sido condenado por Satán a surcar los mares sin rumbo, y sólo una vez cada siete años puede bajar a tierra e intentar encontrar el amor fiel que lo redima, que lo ate a la vida, que dé sentido a su existencia; se lo dijo un ángel. Parece que esta vez será la buena, ¿o no?

A veces siento un poco de todo eso. Ser libre es no ser esclavo de nada. ¿Y si se consigue, qué? Sin ataduras, libre de errar y de errar, en los dos sentidos… Puede ser una condena, o una bendición si un amor (o el amor) nos redime…

Amics per sempre

enero 22, 2010

He descubierto un punto débil de Facebook que no me gusta nada. No voy a entrar en los lugares comunes sobre la red social ni a teorizar sobre privacidad, exposición, exhibicionismo, etc. Siempre he sostenido que la mayor parte de quienes cuelgan perfiles en Internet buscan de todo menos privacidad (me incluyo en cierto sentido), y mientras no te roben datos bancarios a nadie le importa mucho que mucha gente conozca sus actividades y vea sus fotos: de hecho eso es lo que se busca y la razón de ser de estas páginas. Cada uno enseña lo que quiere y lleva una vida más o menos virtual, hay tantos estilos como personas.

Un tema que no me gusta de antes, el fallo principal que encontraba hasta ahora en Facebook, es lo del etiquetado de fotos. No me gusta que en mi muro y mi página de fotos aparezcan fotos mías colgadas por otro sin que me pregunten qué me parece, y ni hablar de quienes etiquetan cualquier cosa como chanza o método de envío. Es cierto que puedo desetiquetarme, es lo que hago, pero entre que las cuelgan y entro y lo veo, pasa un tiempo que con suerte es un ratillo, pero si no entro en varios días durante todo ese tiempo aparecerá eso que han colgado, en mi muro.

Pues bien, en estos días me ha pasado otra cosa curiosa y bastante molesta. Cuando por el motivo que sea he querido borrar a un “amigo”, el asunto no tiene mayor misterio, se elimina y listo. Me pasó con una persona: fui a eliminarlo y no me hizo falta porque el susodicho había desaparecido de mi lista de amigos. Me llamó la atención que ni siquiera aparecía en las búsquedas de personas: se ha dado de baja del tirón, pensé, o cambiado el nombre. De repente, ayer, me llega un mensaje suyo (unas explicaciones tardías y desacertadas), que leo sin  intención de responder, pero me sorprende porque se suponía que ya no estaba en la red social. Dándole a su perfil me aparecía, tal cual, como amigo, con restricciones de privacidad como no poder ver su muro, pero veía sus fotos e información.

Antes de borrarle for good me puse a investigar, y en privacidad lo bloquée de ver mi perfil y fotos. En eso estaba cuando de repente flus, despareció otra vez. Ni rastro en mis amigos y ni rastro en búsqueda de personas. Dejando a un lado la psicosis egoísta del sujeto, que utiliza un retorcido sistema para que no le pueda dar respuesta a sus mensajes (absurdo, porque si tuviera un mínimo interés en decirle algo tengo su teléfono y dirección), de pronto he caído en un fallo del sistema, y este es el resumen del bug:

Cuando alguien suspende su cuenta, la misma queda en un limbo con todos sus amigos, y cuando el sujeto la reactiva, sigue teniendo los mismos. Para él, fenomenal. ¿Pero qué pasa si tú que eres su amigo lo quieres borrar, que no sepa nada de ti ni de tus fotos ni quiénes son tus otros amigos? Vamos, no quieres nada de lo que conlleva el lazo. Pues que no puedes borrarle mientras está desactivado. O sea, nunca. Amigos para siempre. Tú no tienes manera de saber cuándo se reactiva, sólo si da la rara casualidad de que coincidas exactamente en buscarle en el mismo momento en que lo hace. Si esa persona, por ejemplo, se conecta cuando tú estás durmiendo, puede navegar a sus anchas por tu perfil. Y es que tampoco puedes bloquearle en las opciones de privacidad mientras está suspendido, porque no aparece, no existe. Y en este caso no es un cambio de nombre porque aparecería en mi listado de amigos con ese nombre nuevo y no es así (si, me he mirado los 1.300 y pico, me voy a poner a borrar a saco después de esto, ya he empezado).

Se me ha pasado por la cabeza que yo también podría hacer lo mismo en un momento dado si quisiera “espiar” a alguien que seguramente me quiera borrar, pero ponerme en ese lugar me hace ver lo triste que tiene que ser la vida de alguien para dejar la red social, por lo menos en horario normal, para poder hacer eso. Triste y/o tendría que haber hecho algo muy muy feo, como lo que hizo esta persona, ser una especie de fugitivo.

No sé si esto es una práctica extendida, he intentado googlearlo pero casi todo lo que aparece en “cuentas suspendidas” es en referencia a las que suspende Facebook, no las voluntarias, y lo poco que he visto no especifica nada de las listas de amigos. No tengo más tiempo para investigar, así que lo dejo caer por aquí y si alguien sabe algo o puede corroborar y/o ampliar la información, agradecido y emocionado.

Poca tele, más cine

enero 19, 2010

Entonces cuando estabas con dos o tres preocupaciones que parecían un mundo, viene otra que relativiza todo. Quedas como suspendido, en el aire, en pausa dramática. Como dice Eva de 4 en Alicante, hay que esperar. Mientras tanto no tienes ganas de mucho.

Pero has ido aprendiendo a no depender de las ganas, y sigues con la rutina, como puedes (me vine organizado de mayor). Mucho trabajo, gym, el taller, terapia, satsang, intendencia, la preparación del viaje a la India, lecturas, familia y amigos. Menos mal.

De tele, como dice el título, poco. Documentales de la India, y la temporada 3 de Mad Men, me quedan 3 episodios nada más y se pone está interesantísimo.

Pero al cine fui un par de veces. “A Serious Man” de los hermanos Cohen me agradó mucho. Yo he sido un niño con familia judía en los años 60 (suena fatal, lo de los años digo), si bien no en el medio oeste americano, pero sí conozco el perfil del schlemiel o judío desdichado, sumido en eternas preguntas trascendentales, intentado entender lo inentendible. Eso le pasa el uno de los protagonistas de le película (al profesor, el padre, porque al hijo, que es coprotagonista, le pasan otras cosas); el lenguaje que usan los directores va acorde al cuestionamiento: respuestas abiertas, devenires sorpresivos, incertudumbre… Me resultó muy agradable de ver, y me reí bastante, pero me ha dicho gente que lo ha pasado mal con el sufrimiento del profesor.

Lo que más me gustó fué la secuencia de la histora del diente del goy que cuenta el segundo rabino: montaje paralelo de la escena del relato con el relato en si, con todos los personajes hablando con la voz del rabino. Una delicia que sólo se puede hacer en cine.

Qué cartel más chulo:

El domingo fuí al cumple de Snow en Alpedrete, muy bien toda esa parte, y a la vuelta quedé con un alegre grupete para ver “La cinta blanca”, de Haneke. Es una película que según la ves sientes que estás ante un clásico. Dryer o algo así. Es un drama psicológico religioso impecablemente construido, bellísimas imágenes en blanco y negro, y un ritmo que para nada hace sentir las dos horas y media que dura. Pero me quedé un poco tal, a mi las historia que implican malos tratos y abusos a niños me agobian bastante…

Mudo

enero 14, 2010

Responsabilidad es la habilidad para responder.

La mejor manera de callarse algo importante es hablando sin parar. Cuando quien era tan locuaz es enfrentado a la verdad que escondía bajo su parloteo, se queda mudo. La comunicación no es una cuestión cuantitativa. Quien no está en contacto con sus propias luces y sombras es incapaz de ser honesto con los demás. Puede hablar mucho, pero no sabe dar explicaciones.

Lo no dicho acaba por volverse letal, y a veces ningún “lo siento” sirve para arreglarlo, porque quien lo dice no sabe bien qué es lo que siente, y porque las consecuencias pueden ser irremediables.

El alma desordenada tiene en su culpa la pena. Pero eso no es consuelo para la víctima inocente que sólo se acercó para dar afecto y salió… salió quién sabe cómo…

Como su vida misma

enero 11, 2010

Subtítulo: ¿Vuelve Telecine crítico de tele/ cine?

El biopic es un género difícil. Las vidas reales de las gentes, incluso las más azarosas, tienen un ritmo natural meandroso, un devenir medio aburrido. A la hora de dramatizarlas no se puede evitar caer en la falsedad. Eso cuando se consigue un trama medio interesante; en general se quedan en un retrato más o menos afortunado. Siempre me acuerdo de una secuencia de “American Splendor”, cuando Harvey Peckar ve la obra de teatro basada en su vida: ahí enseñan muy bien esto de lo falso del arte testimonial. Con la ficción no me pasa, doy por hecho la artificiosidad y no me molesta. No hay nada más falso que una película realista (me viene a la mente también “La Soledad” de Jaime Rosales: de lo más realista y más artificioso a la vez).

Ayer vi “El cónsul de Sodoma”, en la que Jordi Mollá interpreta a Jaime Gil de Biedma. Viene con cierta polémica: peleas de Marsé con Andrés Vicente Gómez (debe ser rarísimo eso de verse en una pantalla representado por un actor), y en las críticas se destaca las escenas de sexo explícito. A mi me interesa el poeta (¡cómo puede ser que sea tío directo de Esperanza Aguirre!), me gusta su obra, y la época de la gauche divine catalana.

Me gustó bastante, pero sufre de lo antedicho. A la artificiosidad de los biopics se le suma un muy conseguido amaneramiento (poético más que mariquita, que también) de Mollá, que interpreta muy desde el cuerpo, muy postural. Luego está el tema de los maquillajes de envejecimiento, que siempre cantan, y una Bimba Bosé un poco malilla, pero con mucha presencia. Está muy bien hilada la obra de Gil de Biedma con la trama: visto así, varias secuencias con la poesía recitada en off, adquiere todo una coherencia especial, aunque a veces algo obvia.

En general el balance es positivo. Agrada mucho ver en una película a Colita, el Flash Flash, Boccacio, Franco, los rojos burgueses, Barral, los novísimos, sexo libre, el twist, todo mezclado… Y una escena final muy conmovedora con el poeta viejo y enfermo, y de fondo sonando el “Always On My Mind” de Pet Shop Boys…

Un año es mucho, un año es poco.

enero 9, 2010

Hoy hace un año me despertaba la llamada de Lau, muy temprano, amaneciendo, para contarme que ya está, que ya había pasado, que papá se había ido. Ya lo conté, no me voy a repetir, lo de la nieve y todo. Hoy no, no ha nevado, pero ha sido más raro aún si cabe: uno de los días más fríos del invierno, pero con un sol radiante. Qué cosa más extraña.

Fuí a entrenar, volví a casa, hice mis prácticas, acabé el recopilatorio de invierno, comí, y me fuí a una reunión en la que hablamos un poco del viaje que haré a la India a fin de mes. Me aclararon muchísimo, ya contaré. Meditacón, merienda cena, dónde tengo la cabeza. Después iba que iba a la Galileo, al Neu, a un concierto de Pumuky, pero se me había hecho tarde y no conseguía aparacar y no había hablado con mi madre y estaba mal el link de complilado…

Así me pasa a veces, que o paro y hago algo que alise las arrugas de las sábanas, que quite el pegote a los tiradores del armario de la cocina, que limpie la gota de agua del espejo, que recoja esa una miga chiquita (pero muy blanca) del parquet… o no me quedo tranquilo. Todo mal, todo bien. El link ya está corregido, hablé con ella, y figuro en la esquela de aniversario, en un periódico de ashá. Listo.

Puedo desconectar, un ratito, qué frío.

¡2010 va bueníssimo!

enero 9, 2010

Estaba faltando a mi cita estacional de recopilatorios musicales. Normalmente el invernal lleva con las navidades, pero estas últimas no pudo ser. Música escucho siempre, y rebusco novedades, pero para seleccionar una hora aproximadamente, igualarlas en calidad, ordenarlas, taggearlas, subirlas, etc, necesitaba un rato y un cerebro que no tuve hasta hoy. Así que aquí está, para mi ipod del gym, para el coche, y para quien guste bajársela. Hay novedades nuevas, otras cosas no tan nuevas (una por lo menos), algún chiste, y un divertido mashup con los 25 hits de la Bilboard. Lo dejo en track by track, hace ya tiempo que no hago un Mixmeister… quizás para el verano.

Este es el link 1, pero como rapidshare está un poco coñazo, este es otro alternativo, y el tracklist:

Enjoy!

LINK CORREGIDO

Así es que tengo que estar chasing a los commenters…

enero 7, 2010

Morning Singer

enero 6, 2010

Dicen que lo que más nos molesta de los demás son esas cosas que nos molestan de nosotros mismos. Yo no soporto a los cantamañanas, y por eso me da mucha rabia cuando hago o digo algo que me hace sentir, o creer que otros piensan, que lo soy.
El otro día en el taller de narrativa una persona me preguntó si había leído a Carver, y no sé por qué, de manera espontánea, dije que si. Bueno, me puedo imaginar por qué, por la misma razón que los catamañanas son como son: por no parecer ignorante, por aparentar, etc. Muy en mi línea, me avergoncé de mi actitud porque sabía que no había leído a Carver, pero por otro lado me sentí muy raro porque tenía la sensación de que no estaba mintiendo, no del todo.

Y un par de días más tarde, caí. Hace ¿dos, tres años? hice un curso de interpretación, y para la muestra de fin de año, en un Teatro Alfil lleno, hice el personaje que interpreta Matthew Modine en la escena junto a Julianne Moore de la película “Short Cuts” . La que enseña el coño pelirrojo (Julianne, no Matthew). La película está basada en cuentos de Raymond Carver, esta trama concreto en el cuento “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?”. Y eso yo lo sabía.

No había leído a Carver en un libro (ahora me apetece mucho leerlo de verdad), pero me sabía de memoria las frases de uno de sus personajes, y para interpretarlas me había tirado unos meses interiorizando su conflicto. Aquella tarde, en el taller, puede que haya quedado como un cantamañanas pero no debo ser muy cruel conmigo mismo. Puedo perdonarme el desliz, porque en algún lugar de mi cerebrito estaba el gatillo, el detonador de la reacción. No creo que tenga el valor de explicárselo a mi profe y compañeros de aquel día, a lo mejor quedo peor aún, por eso de justificarme, pero lo dejo escrito aquí, que para eso es mi blog y es útil reversible: por fuera y por dentro.

A lo mejor, al entenderme y perdonarme, consigo que los demás morning singers también me molesten menos.