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This is not a love song

marzo 28, 2010

Es todo una cuestión de identificaciones y etiquetas. Es como si un mandato, una fuerza o costumbre nos obligue a tener que definir (para uno y para otros) dónde colocarnos en esta amalgama sensorial, emocional e intelectual que llamamos vida.

Algunos se sienten dinero o clase, otros ideas, otros cuerpo, sexo. Otros son su estado de ánimo puntual. Unos tienen tanto que hacer que se vuelven imprescindibles para su propio agobio, y otros son miedo a la abulia , que es otra forma de compulsión.

Están quienes solo se ven en los ojos y opiniones ajenas. Hay quien se iconiza como un avatar en la red, como una marca. Y los coleccionistas de datos, información, siempre al día en lo nuevo o lo antiguo, los eruditos.

En el extraño y apasionante camino de la búsqueda de conciencia evito adrede las falsas identificaciones, al entender que todo es māyā, ilusión, que quien se identifica con algo no es ese algo. A veces parece que lo consigo, a veces no.  ¿Por qué? Porque la ilusión existe, y hay que atravesarla. A veces el desapego es dejar de hacer, para luego comprender que he de hacer todo lo que me toca, pero desde otro lugar.

Al fin parece que todo es como un juego. Aceptemos unas reglas básicas generales, inventémonos las particulares, y juguemos. Sólo un necio se enfada porque pierde, o exige atención porque gana.

Ya no me obsesiono con las oportunidades porque el drama de perderlas es una trampa autoimpuesta.

Ahora escribo esto y lo subo al blog y no significa que vuelvo al blog, ni el blog es lo que era, ni yo. Todo es dinámico y ponerle nombres es volver al ego, al tópico, al prejuicio.

Yo no soy Telecine, esto no es un diario. Pero quién yo soy de verdad y lo que escribir esto durante tanto tiempo significa, está detrás. Seguimos jugando.

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Yo no puedo estar sin él…

enero 14, 2008

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Cuál es, yo no voy a estar sin escribir. Obvio que puedo escribir sin colgarlo en la red, sin que sea un blog, pero esta semana que dejé el servidor anterior despidiéndome, me faltó algo. No estoy listo para dejarlo del todo. Así que me paso a este otro, a Word Press, a ver qué tal. Blogger no me daba muchas ganas. Pero bueno, con que no falle como el otro, como escopeta de feria, me conformo.

Escribí mucho sobre escribir. Soy medio como lo que viene siendo un especialista en la materia de escritura terapéutica. Hay dos o tres cosas muy evidentes en mi vida, dos o tres verdades y rutinas que sé que me ayudan a estar mejor, que me dan claridad mental, tranquilidad, salud, y toda esa parte, y que no siempre estoy dispuesto a hacerlas (todo un tema éste, para varios otros posts). Una es escribir. Da igual: diario, cartas, informes, escritura automática, ficción, poesía, letras de canciones, whateva. Hasta ahora no tuve intención de ir por derroteros editoriales, pero eso, además de la eterna duda de la calidad, que no sé yo si sería capaz (se dice que mientras no se publica, se es un gran escritor), decía que además de eso, tengo un bloqueo que tiene que ver con un tema familiar; eso da para varios otros posts.

Las otras cosas que me hacen bien son: hacer ejercicio físico, psicoterapia, no tomar alcohol (el resto de adicciones van muy relacionadas a ésta), y meditar, que puedo hacer en diferentes variantes, como por ejemplo escribiendo, o haciendo ejercicio. Vendría a ser como reflexionar, parar un poco, encarar lo emergente, no evadir, no interrumpir.

No pretendo con esto detallar mis gustos y aficiones, para nada, sólo mencionar estas cosas que sé que me hacen bien y que no siempre hago. Fuentes de satisfacciones tengo un montón: la música, los amigos, parte de mi familia, el sexo, el cine, dormir… Son mi vida, es hacia donde tiendo, siempre están, y si no, lo busco.

Estoy yendo al gym casi cada día. Bien. A pesar de la edad, el cuerpo me responde. Lo hago principalmente por las endorfinas, pero cuando veo que además se me va quedando tipín, flipo con esa fuente de seguridad, o sea que también es solución para lo fóbico. No me gustan los gimnasios, esa fuente de barullo (¿por qué tienen que usar esa música TAN mala?), pero es lo único que puedo hacer sin horarios y le he cogido el punto.

Hice terapaia varios años con una psicóloga muy heterodoxa, y ahora llevo como 5 o 6 de diván (recordar averiguar el tiempo exacto). Voy seis veces al mes, y cuando dejo de lado mi pesimismo y desvalorización, reconozco que en varias cosas he avanzado. En parámetros objetivos, estoy mejor. Pero qué duro es a veces el psicoanálisis, tan zen, uno mismo con su estupidez, hasta que te aburras y empieces a aprender algo…

Lo de no beber es un tema. Con varios miembros alcohólicos en la familia, y un ex novio, debería aplicar sin dudar este principio a mi vida, pero no es así. Es una adicción complicada, los patrones están muy arraigados, y mi percepción varía con mis estados de ánimo, juegos y pactos. Sin ser una conducta excesivamente destructiva (llevo bien mi trabajo, relaciones, finanzas, etc), es mi punto débil, me puede llegar a causar mucha angustia y depresión, y es lo único que me podría llevar a sufrir algún episodio peligroso. Es como una profecía que quiero evitar que se cumpla. Sigo en el bucle, pero tengo más herramientas que nunca. No solo no lo niego sino que lo expongo así de clarito, para ayudarme a entender mejor las cosas.

Y escribir. Siempre voy a escribir. Es una larga relación la que tengo con la ecritura: en el blog anterior conté mi historia con la escritura terapéutica más de una vez, y pienso volver a hacerlo en éste. Últimanente me encontraba desganado. Llevé el portátil a mis recientes vacaciones pero no tuve fuerzas para llevar el diario del viaje como hice otras veces. Muchas cosas del viaje fueron genial, pero otras me resultaron difíciles y no sabía ni cómo contarlas. El blog anterior era bastante íntimo y personal, además de anónimo, y este… no sé, lo tengo que pensar. Anónimo no va a ser, aunque intentaré evitar el egoblog dentro de lo posible. Y a pesar de haber empezado ya con algunas confesiones íntimas, no tengo intención de hacer un diario detallado de mi devenir. Me dí cuenta que a veces lo hacía como una especie de masturbación, como si viendo lo que hago día a día escrito así en letras de molde y expuesto al mundo, diera a mi vida otra entidad, como si pareciera más interesante… No pienso ir por ese lado, por lo menos mientras sea conciente y lo pueda evitar.

Y así doy por inaugurada esta nueva etapa. Tengo que ir aprendiendo este entorno, pornerlo bonito, poner links, hacer categorías y cosas por el estilo. Este primer post me ha quedado un poco serio, quizás, pero bueno, estos días estoy un poco bajo de ánimos, no me sorprende. Justamente por eso, no puedo, no quiero dejar de escribir….