Posts Tagged ‘cambio’

Empecemos algo nuevo

marzo 20, 2009

Crisis, primavera, viajes, nuevas rutinas, vicios abandonados, cambio.

Tengo ganas de empezar algo nuevo. Creo que estoy listo. Sólo hace falta que las diferentes partes que han ido evolucionando por separado se encuentren y encajen para dar una forma, una dirección, un sentido.

Reset, rebuild, renew, rethink. Algo nuevo a partir de lo viejo. De lo reviejo, lo renuevo. Lo renovado.

Una nueva prueba pasada, creo, sin daños importantes. Now I’m ready to go.

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Heraclitando

octubre 22, 2008

“There is nothing permanent except change.”

Porque es lo que me salva. Porque da igual si viene de la compulsión o de la fobia o de la inestabilidad, o del miedo que me hace huir hacia adelante. O del mero aburrimiento o hartazgo.  Incluso en esos casos es instrumental, y da un respiro.

Porque a veces no viene de nada de eso. A veces es costumbre, fase, ciclo, racha. Muchas veces asusta porque viene de afuera y me deja pasmado, temblando, al borde del abismo.

Porque, sea de una forma u otra, es una suerte poder cambiar el entorno, salir del atasco, escapar de la sobredosis, respirar. Calmar la mente. O aturullarla, pero de otra cosa.

Porque cerca también es lejos, lleno puede ser vacío, y puede haber mucha soledad en cierta compañía. Y las cosas que están bien pueden haber estado mal, y volver a estarlo, y volver a estar bien, y volver a volver a volver. Por eso no hay que apegarse. Nunca. A nada.

En un mundo de mierda (Dori dixit, alucina), es bueno poder apreciar que alguien se ocupe, que no haya abandono, aunque luego sea todo un lío y un aturdimiento y los gritos no dejen escuchar la música de fondo, casi mejor, te das cuenta, porque no sé bailar tan triste, todavía no, todavía no.

No me digas que aquí y ahora es solo aquí y ahora porque no es verdad. Por aquí pasan otros lugares, y todas las posibilidades están siempre, todo el tiempo. La realidad es una imagen, y cada uno de los millones de pixeles que la conforman los seleccionamos y colocamos, cada segundo. Y aquí y ahora es allí y nunca y siempre, y basta. Basta de bastar y basta de basta ya (¿o era  de “va a a estallar”?)

Nunca sé si es así o no. Cuando estaba a punto de saberlo, todo ha vuelto a cambiar, otra vez, y otra vez. Hasta la conciencia de lo que nunca cambia (que es la otra, la única realidad), va cambiando.

Menos mal. Nunca sé. Eso es lo que me salva.

Trabalenguas vital

marzo 17, 2008

Qué fácil sería todo si se pudiera saber cómo hacer bien las cosas. Pero lo peor no es saber o no saber, ya que con afán de aprendizaje y por el procedimiento de ensayo error, más un poco de sentido común, podemos aproximarnos a la manera buena de hacer las cosas. Lo peor es que hacer las cosas bien no siempre es garantía de que las cosas vayan a ir mejor.

Nuestro ánimo atraviesa estados diversos con gran autonomía, a veces al ritmo de los acontecimientos, pero otras veces varía sin motivos aparentes y más allá de nuestro control. Damos a las emociones un poder diagnóstico y profético sin pararnos a pensar por qué creemos que tienen esa capacidad. Pensamos que sentirnos bien es síntoma y reflejo de que las cosas van bien, y para nada funcionan así las cosas.

El yonqui se siente bien después de su dosis; ¿quiere decir eso que la heroína es buena? Correr una maratón nos deja extenuados y doloridos; ¿quiere decir eso que el deporte es malo?

Acabo de cumplir con los 40 días seguidos de Kriyas y meditación a los que te sugieren que te comprometas para notar realmente sus efectos. Si te saltas uno, empiezas de cero, pero yo los hice del tirón. La fuerza de voluntad nunca ha sido un problema para mi. A partir de ese punto la recomendación es que se convierta en un hábito vital cotidiano, para siempre, y esa es mi intención. Y bueno, lo lógico en el día de hoy es hacer un balance y ver esos efectos prometidos.

Más allá de mi falta de objetividad y reconociento personal a mis logros, si quiero ser sincero, no puedo decir que las cosas están todo lo maravillosas que me gustaría. Sigo pendulando entre la actividad frenética laboral, física, mental y emocional por un lado, y el miedo al vacío existencial por el otro. Apartándome de conductas autodestructivas a las que estaba muy apegado, y que siguen queriendo gravitar pero resisto con firmeza, en un extraño movimiento de palanca sin punto de apoyo porque ya no soy quien era ni soy aún quien seré.

Entonces, cuando por un instante dudo si lo que hago sirve para algo, si no me siento mejor, enseguida espabilo y me digo que al contrario: si con todo esto que me pasa, puedo seguir adelante sin enloquecer ni desfallecer, será que la terapia, la respiración, la meditación, todo, me está ayudando, y a saber cómo y dónde estaría sin dedicarme a diario ese tiempo tan valioso.

Porque prefiero sentirme mal haciendo las cosas bien que lo de antes: hacer todo mal, hacerme daño, con la absurda expectativa de que no sólo iba a escaparme de los efectos sino que lo mismo, con un poco de disfrute hedonista pasajero, la cosa podría mejorar. E insistir hasta convertir el hábito en adicción, y perder el norte, y vivir enfadado y víctima por esperar estúpidamente que haciendo las mismas cosas iba a obtener resultados diferentes.

Hombre, por preferir preferir, preferiría hacer las cosas bien y sentirme bien, siempre, pero parece que no es así como funciona el trabalenguas vital. No me queda más remedio que acogerme a una nueva y factible solución, y con paciencia esperar lo mejor, preparándome para lo peor, y apuntando al medio.

The solution may not give you everything you want. Sometimes, it may give you nothing but a chance to start all over again. But whatever little it gives you is much more than you give yourself by letting your emotions tear you apart.