Posts Tagged ‘escribir’

Tirar cosas adelgaza

noviembre 7, 2010

Durante varios años hice terapia de escritura automática. Casi cada día escribía algunas hojas en cuadernos, inspirado por “El camino del artista”, de Julia Cameron. Me hizo muy bien en su momento, acompañó y detonó un cambio que tardó en afianzarse pero eso, que empezó ahí.

Hoy, sin desayunar (habiendo tomado solo mi taza de agua caliente al levantarme, como siempre), saqué de los cajones donde llevaban más de diez años unos treinta y pico cuadernos y libretas llenas de letras que ya no dicen nada, las metí en bolsas, y las tiré en el contenedor de papel de camino a comprar el periódico del domingo. Para dar un poco de glamour al momento usé una bolsa de Dior y otra de Marc Jacobs. Para dramatizar desdramatizando.

Los tiré a la basura porque son basura. No son los diarios de Isherwood. Eso, como esto ahora, son cosas que escribí para sacárme de encima. Julia misma cuenta en su libro que ella tiró los suyos. Lo que yo creía que era atesorar recuerdos no era más que acumular basura. Tengo más que tirar, esta etapa de cambios requiere espacio físico y mental, y voy a ser implacable.

Además, hacerlo antes de desayunar es una manera muy sana de quemar calorías. Me siento mucho más liviano.

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Telecine blog of dreams

noviembre 6, 2010

 

Lunes 8 de noviembre, Todos los Santos, paseo con Micky y Monik, dos o tres expos. Una: Fellini en Caixa Forum. Sala del “Libo de los Sueños”. Federico abducido por el diván, ilustra cuidadosamente cada día durante décadas sus sueños de la noche anterior, con mucho detalle, colores, acuarelas. Me impacta.

Earth calling subconscious. Ahi está lo que queda de lo que pasa. Las impresiones. Aquí nos queda el manejo de las reacciones y nuestra conducta, pero las cosas pasan con o sin nosotros y el ideal es ser agua en la que nada deja marca y hacia allí voy.

Rompen la baraja. Debajo de los muros del castillo de naipes, llenos de humedades, había una estructura sólida. Décadas de ingeniería. Sirve, vale, gusta, sigamos, (re)construyamos. Escuchar, compartir, dejarme querer (y también soportar). Me embarco, pero no pienso descuidar lo que me trajo hasta aquí en razonable buen estado (teniendo en cuenta de dónde vengo y para mi edad).

Son sólo tres o cuatro cosas. Todo lo demás es puro evento. Si lo escribo es, si se me permite, como Fellini dibujando sus sueños: para entenderme y para soltarlo. No te olvides, que ya te pasó antes, ya te aferraste a las palabras. Parecen algo sólido sólo porque permanecen en un papel o en una pantalla . Pero son las mismas que se hablan y desaparecen en las vibraciones. Son las que se cantan. Si te equivocas, las palabras cristalizan lo que debían apuntar y disolverse. Las palabras son mi gouache en este momento. Pueden ilustrar con gran belleza y mucho subtexto, pueden detonar, iluminar, tienen tanto poder… pero no son lo que observa.

“La vida entera es un ejercicio vano de expresar lo inexplicable”. Sri Sri Ravi Shankar

 

This is not a love song

marzo 28, 2010

Es todo una cuestión de identificaciones y etiquetas. Es como si un mandato, una fuerza o costumbre nos obligue a tener que definir (para uno y para otros) dónde colocarnos en esta amalgama sensorial, emocional e intelectual que llamamos vida.

Algunos se sienten dinero o clase, otros ideas, otros cuerpo, sexo. Otros son su estado de ánimo puntual. Unos tienen tanto que hacer que se vuelven imprescindibles para su propio agobio, y otros son miedo a la abulia , que es otra forma de compulsión.

Están quienes solo se ven en los ojos y opiniones ajenas. Hay quien se iconiza como un avatar en la red, como una marca. Y los coleccionistas de datos, información, siempre al día en lo nuevo o lo antiguo, los eruditos.

En el extraño y apasionante camino de la búsqueda de conciencia evito adrede las falsas identificaciones, al entender que todo es māyā, ilusión, que quien se identifica con algo no es ese algo. A veces parece que lo consigo, a veces no.  ¿Por qué? Porque la ilusión existe, y hay que atravesarla. A veces el desapego es dejar de hacer, para luego comprender que he de hacer todo lo que me toca, pero desde otro lugar.

Al fin parece que todo es como un juego. Aceptemos unas reglas básicas generales, inventémonos las particulares, y juguemos. Sólo un necio se enfada porque pierde, o exige atención porque gana.

Ya no me obsesiono con las oportunidades porque el drama de perderlas es una trampa autoimpuesta.

Ahora escribo esto y lo subo al blog y no significa que vuelvo al blog, ni el blog es lo que era, ni yo. Todo es dinámico y ponerle nombres es volver al ego, al tópico, al prejuicio.

Yo no soy Telecine, esto no es un diario. Pero quién yo soy de verdad y lo que escribir esto durante tanto tiempo significa, está detrás. Seguimos jugando.

Escribir y vivir

diciembre 25, 2009

Escribir es dejar constancia de un itinerario vital o, al menos, de ciertas huellas de la vida, no siempre con claridad conectadas. Yo entiendo la literatura como expresión de la vida; y la vocación a escribir como el llamamiento a realizar esa operación de volcar lo íntimo en los textos. De aquí que para mí no se dé oposición o suplantación de una por la otra, tampoco justificación (esto me llevaría muy lejos analizarlo; pero por apuntar algo, para mí la vida no se justifica: no necesita ser merecida –que no otra cosa significa “justificar”– mediante la enumeración de lo que hemos hecho; sino aceptada).

(“Sobre la experiencia en el cuento”, fragmento, Javier Sáez de Ibarra. 14 diciembre 2009)

So casero, tan houser

marzo 22, 2009

Llegué a Barajas a las 7 AM, y una hora más tarde estaba en casa. Había dormido algo, la vuelta siempre es un poco rara para dormir, y más aún en estas épocas de cambios horarios estacionales (sumados a los míos por viajar, que tuve cuatro cambios en tres semanas). Una vez en casa me llama Depard y me cuenta que esa entrada del abono del Real que le había dejado yo antes de irme porque no iba a poder usarla, la había cambiado con Josel, que se iba de puen, por lo cual ahí la tenía, toda para mi, de wellcome gift: 4 horas de Wagner para espabilar. Me dije, le dije, eso a mi me interesa mucho, aunque suene raro con tol jet laj, voy a ir, así que a descansar un poco. Me dije voy a redondear las horas que faltan, y me quedé roque algunas horas.

Desperteme un poco Lost, sufriendo un fenómeno que no sé si le pasará a la gente, a mi me inquieta, lo llamaré “Síndrome de la Cigarra”, y consiste en que después de estar en un lugar donde haya cigarras chicharreando, me tiro unos días escuchándolas donde no las hay. En el avión las escuchaba, y en mi casa en Madrid las escuchaba, y es bien de loca, porque cuando siento que las siento las siento super altas, pero si me doy cuenta, me doy cuenta de que no están. Como digo, bien de loca; ya se me está pasando.

Me centré algo con la meditación, y me puse en marcha. Quedé con el Xabi, lo recogí en la motico, y fuimos a la Chueca, un poco de inmersión localista andaba necesitando. Nos pusimos medio al día, hablamos de cosas, sin perder movimiento en derredor; yo me encontraba un poco extraño a nivel indumentaria, ya que iba vestido de ópera, tampoco es que fuera de smoking pero llevaba camisa y chaleco y zapatos de vestir (vegetarianos), y las gentes de esta ciudad que con el buen tiempo salen chancletudas y bermuderas, menudo contraste.

Después me fui a Le Salón a cortarme los pelos que tenía hora, de antes. Muy bien por parte de Manu, como siempre, y al salir que me llama Miguelatos, que, oh casualidad, estaba en la adyacente plaza de Barcelosa con Tugramola, en un banco rollo homelessas. Ná, es que venían del gym y comprar o algo así. Hicimos mini risas, Tugramola se fue al teatro y Miguelatos me acompañó a un chino, que yo necesitaba un Burn para mi Wagner.

Tannhäuser estuvo fenomenal. Mis cabezaditas pegué, lo voy a confesar, pero una cosa buena de los asientos del Real es que no son muy apropiados para el dormir, ló gi co. La puesta es muy elegante, con un escenario complejo de paneles y giratorios y desniveles, muy chulo, y ya en la obertura empieza a desarrollarse lo que vendría a ser lo más impactante de la puesta, que es la ilustración orgiástica del Venusberg. Chulos y macizorras en bolas (bueno, en tetas y tanguillas), practicando todas las poses y combinaciones sexuales amatorias posibles, en pares y en conjuntos. Siendo como es de pacato el público del Real, pensé que habría alguna pataleta, pero por lo menos por mi sector, nada.

Me hizo pensar lo que veía cómo, a través del tiempo, a los pasajes moralistas de las obras alusivos a la lujuria y al deseo que luego son redimidos y/o purgados en pos de la santi y castidad, en las puestas contemporáneas se los ilustra de una forma muy literal y libre y exacerbándolos, que me parece fenomenal, pero consiguen el efecto de que la contrapartida piadosa y casta sea una memez para nada inetresante. Lo que me hizo pensar (bueno, lo pienso de siempre, tampoco es nada novedoso, sólo que algunas obras como ésta lo evidencian más), es si en realidad esto que veo no sería lo que de verdad querían decir los autores y quería ver el público calenturiento, y todo eso de la religiosidad no era más que la excusa para hablar un poco de sexo en unas sociedades reprimidas por la autoridad eclesiástica, eludiendo la censura en un juego de falsa moral. Se debe haber escrito mucho sobre esto, lo mío es una reflexión ingenua y espontánea.

Al salir no encontraba la llave de la moto, y después de volver a mi butaca a ver si se había caído y de pasar por seguridad a ver si la habían dejado, me realicé (me gusta ese anglicismo) de que seguramente la habría dejado en el compartimento de debajo del asiento. Estuve tentado de romperlo, pero lo he cambiado hace poco… Así que en un acto de serenidad y confianza en el devenir, en lugar de romper y/o sufrir y/o deambular desdichado, me vine a casa en metro. Hice bien. No tenía ni idea de si tenía llave de repuesto y menos aún dónde podría estar, pero encontré una en un cajón. No sabía si era, y en lugar de salir ansioso, me preparé una rica cena y cené en calma y con más calma me encasqueté el iPod y me volví en metro al Real para comprobar que era la llave perfecta y dentro estaban las otras y tan ricamente regresé a casa sin haber roto nada.

Cuando ya estaba listo para la descompresión, fui contactado por un asunto que lo mismo no eran horas, pero me dije, para mi cuerpo son cuatro horas menos, así  que me lié un poco en plan bien, y muy pronto no me acabé acostando. Por lo cual muy pronto no me acabé levantando tampoco, pero no me quejo; en un rato iré al gym y más tarde a ver “Los abrazos rotos”.  Antes intentaré deshacer la maleta y algunas otras actividades domésticas.

Y aunque esto está ya un poco largo, quiero escribir brevemente sobre escribir. Estoy un poco agobiado, por la vida en general y por escribir en este blog en particular. Son asuntos interconectados; es decir, el agobio vital general hace de cada cosa particular un agobio, estoy bantante agobiado por  temas laborales que no viene a cuento comentar por aquí, y por algunos asuntos familiares. Esto del blog tiene factores que pueden provocar ansiedad: si actualizo o no, si escribo de verdad sobre algunas cosas que me afectan de verdad, que si voy a ficcionalizar más, si es un mero ejercicio de redacción… Que si pongo el link en Facebook, que si lo lee alguien que no quiero, que si cuento algo que no debo, que para qué me voy a complicar, que si voy a tener lectores, que si me comentan o no… Acabo de volver a Telecine y no sé bien por qué ni sé por cuánto voy a seguir, pero si sé que he decidido, por ejemplo, hacer este post. Y sé que quiero llevar un diario. Quiero este medio de expresión porque lo disfruto de una manera extraña, como es creo cualquier expresión creativa: un poco torturante a veces, medio inevitable, satisfactoria una vez hecha pero difícil de activar en ocasiones. Lo disfruto en su complejidad, pero quiero hacerlo sencillo.

Ese proceso (simplificar lo complejo, disolver la espesura) es muy parecido al proceso para manejar los estados de ánimo difíciles, como la ansiedad o la depresión, la tristeza, la rabia, la euforia. Es enfrentarse a ellos desdramatizando, relativizando, poniéndolos en perspectiva negándome a identificarme con ellos. Poniéndome en mi lugar, que es otro lugar, que no es aquí ni allá ni con unos ni con otros ni haciendo ni dejando de hacer: es algo más profundo, más elevado, más sencillo, más expansivo, más abierto…

Porque escribir y algunas otras actividades es lo que al final me salva y si he descubierto eso no me voy a dejar llevar por las trampas del retorno. Y lo que hay de exposición en todo esto es algo que tendré que valorar e ir viendo; de momento confío en que puede ser interesante para alguien porque lo es para mi, que me ayuda, y que nadie que sea capaz de leerse semejante tocho va a pensar nada muy malo de mi. O si, pero si ya se lo leyó y piensa lo que sea, será con fundamento, ¿no?

telecine

Que divertit lo que escric quan estic avorrit…

enero 30, 2008

Así pasan estos días, entre dos realidades, o más, pero digamos dos, siendo una la de siempre, que está especialemente interesante y difícil y cruda, ilusionante, algo vacilante. Terapéutica a tope. Y con mucho curro que a la vez se me hace poco porque estoy con más cosas mías; no hay como tener más cosas en la mente aparte del trabajo para no agobiarse con el trabajo…

Y la otra realidad es una que no me afecta directamente pero ahi está, me preocupa, con ese talento inmenso que tiene para tejer una red de preocupaciones. No le quiero dar mucha energía porque se retroalimenta y se hace una bola de nieve difícil de detener. Esta semana estoy bastante bien contenido, porque me tocaban dos días de terapia y un tercero mañana, de recuperación. ¿Cuántos días vas a terapia? Todos. Casi. Al gym sí que voy todos.

Qué mas cosas hago todos los días… ah si, últimamente actualizo cada día. Este blog, digo. Hoy no parecía que lo fuese a hacer, se me ha hecho un poco tarde, pero hala, aquí estoy. Al salir de Dori compré en la tienda de abajo la oferta de pollo asado más tortilla, y eso y una rica ensalada hemos cenado con Sesi, y estuve intentando un rato más reparar su (mi ex) ordenador de sobremesa, que creo que ya ha dicho basta y no va a haber manera. Probablemente se haya desencadenado todo por un virus, pero no lo consigo reparar. Quiero hacerle una instalación limpia de Windows uE, pero no se deja; la bios no me permite arrancar desde el cd, me pide todo el rato que cargue un diskette (¿?¿?) en la unidad A, y ni con la unidad A desenchufada deja de pedirlo. Que para desenchufarla tuve que desarmar el aparato y todo en la mesa del comedor…Puede que la bios esté jodida, puede que sea otra cosa, puede que yo sea un poco zote (aunque bastante he aprendido para lo ciberlerdo que era antes). Pero yo creo que no, que es que ya ha cumplido. Es una pentium III, con un disco de 16 gigas, imagínate. Que pase a mejor vida ya…

La cosa es que cuando creo que puedo hacer algo por alguien y me embarco en ayudar, me medio obsesiono y dejo todo por solucionarlo a mi perfección, como sea. Tengo que aprender a ayudar hasta donde me piden, no más, porque lo que no se pide tampoco se agradece, y además me agobio sin necesidad. Imagínate que llevo más de una semana (no todo el tiempo, pero sí mucho tiempo) intentando arreglarlo, y ahora cuando veo que ya es imposible, y que no se la van a arreglar en ningún taller de ordenadores por antigua (ya me ocupé de llamar a varios para preguntar), me vengo a mi ordenador y me pongo a buscar en ebay y en segundamano ordenadores nuevos y usados que hay a precios de risa, y le hago un mail con todos los datos… Bueno, ya. Ahora que vea ella.

Iba a decir unas cosas de ella, y aunque eran de buen rollo, era un poco cañero, y pensando si lo escribo o no, me acuerdo de un par de cosas: Garzón mandó a cerrar un blog de unos que insultan a una inspectora del caso Afinsa. En otro blog de un colaborador externo del Sevilla se monta un pollo por una frase tremenda que no se sabe si es cierto que se ha dicho, y sale en los periódicos (yo lo escuché en la radio). ¿Ha llegado el fin de la virtualidad? Siempre alguien se puede enfadar por ejemplo con algo que yo diga aquí en mi blog, y a veces me corto un poco, más ahora que no es anónimo. Pero ahi están esos otros blogs que insultan y poner a caer de un burro a más de uno, y siempre pensé que hay algo de mentira, de ficción, de virtualidad, de creatividad, que no se debe tomar muy en serio…

Pero claro, con estos casos se ve que es todo muy real, igual que en un artículo de un periódico. Si dices algo ilegal, te pueden demandar. Y si dicen algo de ti que te molesta mucho, pero no es ilegal, pues por tu propio bien es mejor que no te lo tomes muy a pecho. Como en la vida real.