Posts Tagged ‘madrid’

Ale Alepheando

noviembre 13, 2010

Entonces lo supe todo. Supe que nada es lo que parece, supe que las mayores distancias pueden acercar más a las personas, supe (pero esta vez sí que me podía fiar) que las certezas más empecinadas disfrazan miedos ignorantes, supe lo fácil que es engañar a un niño, y que muchos se salen con la suya. Supe que “Vincit Veritas”, en un escudo, es mentira. Supe canciones antiguas, ancestrales, algunas en sánscrito, que reconocieron mis genes: Om Nama Shivaya, Shivaya Om Nama. Supe, avanzando unos siglos, de agricultores hambrientos, descalzos, al abrigo del licor en los inviernos de Ekaterinoslav. Supe que era rico y que era pobre, supe que el cielo no es duro, supe que las cosas existen a mi paso (siempre lo sospeché: de pequeño mi padre me explicó que yo era un solipsista). Supe que los cuerpos hermosos en las fotos y las películas son para ver, no para ser, y casi nunca tener. Supe que lo que pide el cuerpo no es lo que necesito. Supe que la verdad es eterna y sin forma, y así supe descartar todo lo demás, todo lo que ves. Sé que lo supe, aunque me cueste pensarlo, aunque se vaya yendo.

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Work in progress

noviembre 9, 2010

Comento con Claire, así al pasar, que en esta temporada de transición me siento evaluado, como si me pusiesen un poco a prueba, y donde antes despotricaba ahora sonrío y tranquilizo. Y me sale, casi sin darme cuenta, decir “algo así como madurar”. Va a ser eso.

Parte del proceso es pensar, ordenar y hacer planes. Es un poco inevitable (en mí ni te cuento) el “mental chatter”, pero con la práctica lo llevo mucho mejor y por lo menos sé qué es y que ahi viene otra vez. Así que procuro la mente grande, el pensar no sólo más acá sino también más allá. Hacer pero sin aferrarme a ningún resultado.

Felipe González (toma giro) en la entrevista de El País del domingo dice muchas más cosas que esas que dan titulares sobre volar la cúpula de ETA. Habla de su estilo de vida, antes y ahora, y yo que voy a lo mío me quedo con el dato de que en Madrid tiene su despacho en su vivienda, o vice versa, y caigo en que en Moncloa era (es con todos) igual. Y pienso que esta querencia que tengo ahora de montar despacho en casa es realmente algo muy práctico. Claro que hay pros y cons. Lo de trabajar solo y no ver gente no me va a pasar, porque estaré con gente y luego me paso el día de aquí para allá. Lo de trabajar en chándal pijamensco tampoco: no tengo de eso, pero en cualquier caso yo me ducho según me levanto antes de la práctica y me visto enseguida. Creo que podría aprovechar mejor el tiempo y hacer esas otras cosas aparte de trabajar que son mi vida. Otra cosa es si será en esta casa que voy acondicionando o si estaré mejor en otro espacio más adelante.

Mientras, mucho trabajo, trabajo en festivo Almudenesco, y la cabeza un poco también en otros lugares y personas queridas del mundo. Todo se andará.

 

Tirar cosas adelgaza

noviembre 7, 2010

Durante varios años hice terapia de escritura automática. Casi cada día escribía algunas hojas en cuadernos, inspirado por “El camino del artista”, de Julia Cameron. Me hizo muy bien en su momento, acompañó y detonó un cambio que tardó en afianzarse pero eso, que empezó ahí.

Hoy, sin desayunar (habiendo tomado solo mi taza de agua caliente al levantarme, como siempre), saqué de los cajones donde llevaban más de diez años unos treinta y pico cuadernos y libretas llenas de letras que ya no dicen nada, las metí en bolsas, y las tiré en el contenedor de papel de camino a comprar el periódico del domingo. Para dar un poco de glamour al momento usé una bolsa de Dior y otra de Marc Jacobs. Para dramatizar desdramatizando.

Los tiré a la basura porque son basura. No son los diarios de Isherwood. Eso, como esto ahora, son cosas que escribí para sacárme de encima. Julia misma cuenta en su libro que ella tiró los suyos. Lo que yo creía que era atesorar recuerdos no era más que acumular basura. Tengo más que tirar, esta etapa de cambios requiere espacio físico y mental, y voy a ser implacable.

Además, hacerlo antes de desayunar es una manera muy sana de quemar calorías. Me siento mucho más liviano.

Lady Dilema (a.k.a Rajas)

junio 17, 2010

Entonces me invitan a una cosa de las de antes, que para mi ni antes ni después porque antes no me invitaban a esas cosas, y me surgen las mil dudas, porque este mes se presenta animadillo y yo principalmente me debo a mi trabajo. Estar con dudas me pega mucho en esta temporada. Espero que sea algo pasajero.

En principio creo que sé de dónde viene tanta dubitación, y es de algo que llamaremos La Madre de las Dudas. Cuando veo que los tiros van por ahi, entiendo el sinsentido de la dualidad porque como bien hemos aprendido, cuando uno hace las cosas lo mejor que puede las cosas salen como tienen que salir, el resultado no ha dependido solamente de uno,  y te quedas tranquilo.

Planificar hay que planificar, y pedir permisos y gestionar la fluidez vital, para eso está un producer. Pero para lo que no es laboral hay que dejar margen, que las cosas ocurran. Escuchar, entender, observar, estar presente.

Soy rajásico la mayor parte del tiempo. He de traer todo el prana posible para satvizar mi ahora.

Para lo que viene siendo el diario, en este hueco:

De la operación, mejor. Ha sido un rollo, mucho peor de lo que pensé, pero: “Pain is inevitable, suffering is optional”. Duele algo aún, y drena, pero está bien. He vuelto a entrenar, creo que  llegaré decente a Cannes, Orgullo, y al verano en sí.

Estuve en Donosti en el Festival, y bien, y rodando en Vigo, también bien. Todo bien. Latay ha sido madre, y a mi madre la operaron y estuvo al borde, one more time. Snow está trabajando en la agencia, y Micky está genial.

He roto un estado autoimpuesto en los últimos seis meses aprox. , primero por experiencias desgraciadas, luego el viaje a la India que me llevó a la trascendencia del deseo, y luego la operación. ¿Qué pasó? Hasta aquí puedo leer, en ello estamos.

Operación operación

mayo 4, 2010

Como no sé si he dejado el blog o no, no me quiero imaginar (pero lo hago) cuando en el futuro esté con mis memorias y no me pueda acordar de algo que ni ahora mismo sé (si lo he dejado o no), y al no encontrar crónica alguna de esta temporada, crea que no pasó nada relevante. Y no. O sea, y si. Me he operado de una hernia inguinal derecha. Se llama hernioplastia, que consiste en meter para adentro lo que estaba para afuera, coserlo todo, taparlo con una prótesis (una malla de poliuretano), y coser todo por arriba, o grapar, que ha sido mi caso (12 grapas).

Los médicos son asín. Te dicen que es una operación sencilla, y eso es porque es una operación frecuente y porque no es a corazón abierto, pero es una manera muy misleading de contarlo. Yo estaba con mucho trabajo, viajes (Berlín, Bulgaria, Londres) y festivales (aunque no tengo confirmado aún si iré ni a cuál), y al decirme que me iba a casa caminando el mismo día de la operación, obviamente pensé que no tendría mucho malestar. Nunca hay que dar nada por obvio.

No quisiera desalentar a quienes lleguen aquí por una búsqueda sobre la la operación de hernia inguinal. Vamos a ver: cuando una hernia se vuelve molesta no tiene más solución que la intervención quirúrgica. Y espero que en un tiempo (han pasado 12 días nada más) esté desinflamado y sin molestias. Pero ha sido duro. Duele bastante. Cuesta moverse. Aunque aconsejan caminar un poco a partir del segundo día, y se puede, hay movimientos que te pueden hacer ver las estrellas (qué frase poco afortunada),y estornudar o toser puede ser un martirio. Todo eso se pasa, no hay que ser muy dramáticos en la advertencia, pero si te van a operar y el médico no te lo ha aclarado, prepárate para una baja de mínimo dos semanas. Y si haces trabajo físico, un mes. Volver al gimnasio de a poco, y nada de pesas en mínimo mes y medio.

Hoy es el primer día (12 más tarde como digo) que no me duele mucho. Estoy encantadísimo. Esta tarde voy al médico a que mire la herida (el fin de semana pasado al quitar los puntos de aproximación tuve un percance, se abrió de un lado, pasé unos momentos asquerosos con una doctora de urgencias que se negaba a ponerme otros puntos, pero eso es un relato autónomo), y que me cuente para cuándo cree que se desinflamará del todo; de momento es un bulto similar al de la hernia que había antes; de momento no veo dónde está el negocio. Con suerte mañana vuelvo a la ofi.

Así que Telecine del futuro: recuerda que por estas fechas pasó esto, estuviste de baja, no hiciste esa mega producción internacional, pero se la pasaste a Snow, que ya llevaba unas semanas freelance el agencia; necesitaba trabajar y así es el trabajo, un caramelo envenenado a veces, pero siempre necesario. Y que hablando de trabajo, el largometraje documental ganó un Oro en el Fiap, y otra pieza que hiciste hace poco en Sudáfrica ha sido Bronce.

Que estás reguladísimo con toda la práctica. Y ésta es la canción de estos días:

India, la India, la

febrero 22, 2010

¿Tengo un blog o qué? Me encanta escribir, ya lo sabes, pero es que también me gusta la cosa minuciosa, el detalle, la búsqueda de la perfección obsesiva, y entre que lo perfecto es enemigo de lo bueno, y que, sinceramente, no puedo ni quiero hacer una narración pormenorizada de tres semanas en la India, pues casi como que iba a dar por acabada one more time esta vía de expresión… Pero let’s give it one more chance.

Si vas a la India, o a India, como te guste decirlo (es que a mi me gusta decir “la Internet”, así que ya me dirás), deja de lado todo prejuicio. No es TAN terrible, pero no son unas vacaciones en cualquier lado tampoco. Hay pobreza, si, y no, no existe la pobreza digna. Se buscan la vida y tienen cero estrés en medio de ese caos y barullo, sonríen y son agradables, pero ni así te acostumbras a los niños de la calle. A quienes te persiguen para venderte cosas, pedirte dinero o exigirte propinas, sí te acostumbras, o aprendes a lidiar con ello. Y no ves violencia en ningún lado.

El problema más grave es de infraestructuras. No se entiende que una potencia emergente tan importante no invierta más o mejor el alcantarillado, aceras, recogida de basuras, agua potable corriente, etc. Es una cuestión de corrupción política por lo visto. Ojalá mejore, parece que ya está mejorando.

Mi viaje se dividió en dos, aproximadamente. Primera parte en el Ashram Internacional de El Arte de Vivir (la página de España es ésta), luego Shivaratri en Kolkata, y después turismo: Varanasi, Delhi y Agra. No sabía si iba a hacer amigos para viajar, y acabé de coordinador del grupo…

Lo que más me gustó como lugar fue Varanasi, pero todo (todo) es impresionante. Y como evento, conocer en persona a Gruruji, Sri Sri Ravi Shankar. No me extenderé mucho en esto; sólo comentar, al pasar, que he vuelto con un mayor compromiso para con ese camino. Y fenomenal.

Quienes me tengan en Facebook pueden ver el álbum de fotos que he colgado. Chutes para donde chutes, te salen fotos espectaculares.

Volveré.

El regreso a Madrid ha ido bien, me siento muy enérgico y tranquilo a la vez. Tengo mucho de que ocuparme, de trabajo y personal, pero voy a ir encarándolo con (la) calma. Estuve con amigos, y fui al cine sábado (“A Single Man”) y el domingo (“Shutter Island”). Como este post iba de otra cosa, si eso comento las pelis en el siguiente.

Errar

enero 27, 2010

Cuenta atrás para el viaje (me voy el domingo muy tempranito). Las cosas fundamentales están en orden: documentos, visados, billetes, compras esenciales, Rough Guide, consejos grosso modo, llegada, curso, segunda parte del itinerario… Sigue en el aire la tercera, la última semana. A ratos me parece bien, lo de dejarme llevar, fluir, aprender… pero luego me entra el agobio, quiero saber ya-ya si voy a hacer lo que quiero, y no quiero malgastar el tiempo. ¿Tiene que ser siempre todo como quiero, o lo que quiero es lo que me aleja de lo que es mejor?

Y ahora, a punto de empezar a organizar el equipaje, me entran las mil dudas de detalles pequeños. ¿Se puede facturar una mochila, con sus asas y correas y cosas sueltas? ¿Te dejan? Podría plastificarla. Qué lío, ¡nunca he sido mochilero! A mi edad. Lo que peor se me da es llevar poco equipaje. Se aceptan sugerencias.

Un poco gafado igual porque he leído en varios sitios y constatado algunos temas respecto a vestimenta. Aunque es invierno en la India, en los sitios a los que voy hace una media de 27/ 30º (eso en verano ha de ser el infierno). Pero no está bien visto llevar pantalones cortos. Me da rabia. Y camisetas de tirantes tampoco. Donde fueras haz lo que vieras. Me compraré allí ropa yóguica, que es chula y barata, espero no salir muy perroflauta en las fotos… Entre eso y que mucho no me voy a afeitar, ya verás.

Adaptador, saco-sábana (falda-pantalón, merienda-cena), chubasquero. Cuidado con la comida, y con el agua, con los mosquitos, con los timos… Que cuando comen con la mano es con la derecha porque con la izquierda se limpian el trasero. Que cuando dicen que sí con la cabeza hacen movimientos infinitos (ocho tumbado) que parece no, pero es que si.

Tengo que dejar traspasado el curro, no es mucho pero tampoco he conseguido que quede todo en stand by tres semanas para esperarme. En fin, ya me como yo también mucho marrones cuando se van los demás, y me los comeré en verano.

Esta semana vi el final de la 3ra temporada de Mad Men. Merece un post aparte, que lo mismo lo hago más adelante cuando haya más gente que lo haya visto. El viernes fui al concierto de Corazón con Aitor, y estuvo fenomenal. Leí mucho Alice Munro y lo debatimos en el taller (también merece un post aparte). El domingo no fui a “¡Qué Maravilla!” a mi pesar, porque no me quería encontrar con alguien que tiene que ver con mi desazón reciente. Y porque creo que estoy más cerca de un cambio de hábitos más y más profundo.

Porque he cambiado muchas costumbres, pero hasta ahora buscaba compaginar el nuevo estilo con lo anterior, con lo conocido. Inercia. Y a veces digo que para qué. No lo digo por una fiesta para señoras, porque es eso, horario de señoras, fenomenal. Lo digo más bien por “a certain itch” que me sigue invadiendo a veces. Creo que hay otro mundo esperándome, y yo me hago el remolón.

Anoche, “El holandés errante” de Wagner en el Real. Del tirón, 2 horas 20 minutos sin pausas, no me costó mucho, será porque la historia en sí es más bien pequeña. Técnicamente nada muy sorprendente; los cantantes a mi entender no son de destacar. En lo formal, algunos aciertos escénicos, casi todo en torno al agua. Y como enécdota, flipante la máquina de Coca Cola en medio del escenario (transcurre en una fábrica o algo así, una conservera dicen); la marca de refrescos es patrocinadora del teatro, pero quién se hubiera imaginado que iban a conseguir semejante product placement.

El holandés es un navegante maldito. Ha sido condenado por Satán a surcar los mares sin rumbo, y sólo una vez cada siete años puede bajar a tierra e intentar encontrar el amor fiel que lo redima, que lo ate a la vida, que dé sentido a su existencia; se lo dijo un ángel. Parece que esta vez será la buena, ¿o no?

A veces siento un poco de todo eso. Ser libre es no ser esclavo de nada. ¿Y si se consigue, qué? Sin ataduras, libre de errar y de errar, en los dos sentidos… Puede ser una condena, o una bendición si un amor (o el amor) nos redime…

Poca tele, más cine

enero 19, 2010

Entonces cuando estabas con dos o tres preocupaciones que parecían un mundo, viene otra que relativiza todo. Quedas como suspendido, en el aire, en pausa dramática. Como dice Eva de 4 en Alicante, hay que esperar. Mientras tanto no tienes ganas de mucho.

Pero has ido aprendiendo a no depender de las ganas, y sigues con la rutina, como puedes (me vine organizado de mayor). Mucho trabajo, gym, el taller, terapia, satsang, intendencia, la preparación del viaje a la India, lecturas, familia y amigos. Menos mal.

De tele, como dice el título, poco. Documentales de la India, y la temporada 3 de Mad Men, me quedan 3 episodios nada más y se pone está interesantísimo.

Pero al cine fui un par de veces. “A Serious Man” de los hermanos Cohen me agradó mucho. Yo he sido un niño con familia judía en los años 60 (suena fatal, lo de los años digo), si bien no en el medio oeste americano, pero sí conozco el perfil del schlemiel o judío desdichado, sumido en eternas preguntas trascendentales, intentado entender lo inentendible. Eso le pasa el uno de los protagonistas de le película (al profesor, el padre, porque al hijo, que es coprotagonista, le pasan otras cosas); el lenguaje que usan los directores va acorde al cuestionamiento: respuestas abiertas, devenires sorpresivos, incertudumbre… Me resultó muy agradable de ver, y me reí bastante, pero me ha dicho gente que lo ha pasado mal con el sufrimiento del profesor.

Lo que más me gustó fué la secuencia de la histora del diente del goy que cuenta el segundo rabino: montaje paralelo de la escena del relato con el relato en si, con todos los personajes hablando con la voz del rabino. Una delicia que sólo se puede hacer en cine.

Qué cartel más chulo:

El domingo fuí al cumple de Snow en Alpedrete, muy bien toda esa parte, y a la vuelta quedé con un alegre grupete para ver “La cinta blanca”, de Haneke. Es una película que según la ves sientes que estás ante un clásico. Dryer o algo así. Es un drama psicológico religioso impecablemente construido, bellísimas imágenes en blanco y negro, y un ritmo que para nada hace sentir las dos horas y media que dura. Pero me quedé un poco tal, a mi las historia que implican malos tratos y abusos a niños me agobian bastante…

Mudo

enero 14, 2010

Responsabilidad es la habilidad para responder.

La mejor manera de callarse algo importante es hablando sin parar. Cuando quien era tan locuaz es enfrentado a la verdad que escondía bajo su parloteo, se queda mudo. La comunicación no es una cuestión cuantitativa. Quien no está en contacto con sus propias luces y sombras es incapaz de ser honesto con los demás. Puede hablar mucho, pero no sabe dar explicaciones.

Lo no dicho acaba por volverse letal, y a veces ningún “lo siento” sirve para arreglarlo, porque quien lo dice no sabe bien qué es lo que siente, y porque las consecuencias pueden ser irremediables.

El alma desordenada tiene en su culpa la pena. Pero eso no es consuelo para la víctima inocente que sólo se acercó para dar afecto y salió… salió quién sabe cómo…

Como su vida misma

enero 11, 2010

Subtítulo: ¿Vuelve Telecine crítico de tele/ cine?

El biopic es un género difícil. Las vidas reales de las gentes, incluso las más azarosas, tienen un ritmo natural meandroso, un devenir medio aburrido. A la hora de dramatizarlas no se puede evitar caer en la falsedad. Eso cuando se consigue un trama medio interesante; en general se quedan en un retrato más o menos afortunado. Siempre me acuerdo de una secuencia de “American Splendor”, cuando Harvey Peckar ve la obra de teatro basada en su vida: ahí enseñan muy bien esto de lo falso del arte testimonial. Con la ficción no me pasa, doy por hecho la artificiosidad y no me molesta. No hay nada más falso que una película realista (me viene a la mente también “La Soledad” de Jaime Rosales: de lo más realista y más artificioso a la vez).

Ayer vi “El cónsul de Sodoma”, en la que Jordi Mollá interpreta a Jaime Gil de Biedma. Viene con cierta polémica: peleas de Marsé con Andrés Vicente Gómez (debe ser rarísimo eso de verse en una pantalla representado por un actor), y en las críticas se destaca las escenas de sexo explícito. A mi me interesa el poeta (¡cómo puede ser que sea tío directo de Esperanza Aguirre!), me gusta su obra, y la época de la gauche divine catalana.

Me gustó bastante, pero sufre de lo antedicho. A la artificiosidad de los biopics se le suma un muy conseguido amaneramiento (poético más que mariquita, que también) de Mollá, que interpreta muy desde el cuerpo, muy postural. Luego está el tema de los maquillajes de envejecimiento, que siempre cantan, y una Bimba Bosé un poco malilla, pero con mucha presencia. Está muy bien hilada la obra de Gil de Biedma con la trama: visto así, varias secuencias con la poesía recitada en off, adquiere todo una coherencia especial, aunque a veces algo obvia.

En general el balance es positivo. Agrada mucho ver en una película a Colita, el Flash Flash, Boccacio, Franco, los rojos burgueses, Barral, los novísimos, sexo libre, el twist, todo mezclado… Y una escena final muy conmovedora con el poeta viejo y enfermo, y de fondo sonando el “Always On My Mind” de Pet Shop Boys…