Posts Tagged ‘rodaje’

Las películas hay que acabarlas, aunque sea a ciegas

marzo 25, 2009

Gran afirmación ésta del título con la que cierra Almodóvar “Los abrazos Rotos”. La fui a ver el domingo con Aitortxu, después del gym. Me esperaba que la peli fuese un tostón importante, después de las cosas funestas que había leído por ahí, y al final no fue para tanto. El guión es digamos que poco interesante; la primera parte es una auténtico lío de tramas y subtramas, cuyo desenlace me dejó más bien frío, y no todo se aclara. Quedan muchos flecos sueltos, que no voy a comentar ahora mismo por no spoilear principalmente. Creo que si no me aburrió más de lo que debería, ha sido por un motivo que más que virtud es defecto: hay unos juegos permanentes de imagen, un catálogo de encuadres y movimientos de cámara muchas veces muy chulos pero que distraen un montón de la historia. Quizás hace bien porque la historia no da para mucho, y esas cosas de imagen entretienen.

Así nos muestra en ese juego tan habitual suyo de metalenguaje, de cine dentro del cine, cómo resolvería hoy en día su obra cumbre, “Mujeres” ( en un ejercicio de autohomenaje pedantísimo), con un plano macro de una lágrima cayendo sobre un tomate, preciosísimo eso sí, pero que ya me dirás. O el mismo plano del comienzo del peródico en el ojo de Kira Miró. Y los travellings de pasos, y los diálogos con la cámara siguiendo a los personajes en panorámicas fuera de sincro…Y tantos ejemplos más. Todo bastante bonito, y vacuo.

¿Por qué le habrá puesto ese título habiendo otro tan parecido como la argentina “El abrazo partido”? Y justamente haciendo referencia a lo de las fotos rotas, que es uno de los asuntos irresueltos. Bueno, pero he dicho que no iba a spoilear, así que a ver si en un post más adelante, cuando lo haya visto más gente, comento otras cosas que se me han ocurrido al respecto.

La frase del final de la pleícula y título de este post es una loa al voluntarismo, a hacer cosas y hacerlas hasta el final a toda costa, aunque no se tenga mucha idea de lo que se está haciendo. Exactamente lo que pensé al ver “La mala educación”, o el final chapuza y atropellado de “Hable con ella”.

O este post, para qué te voy a engañar. Lo escribo porque me apetece mucho y yo también tengo esta cosa voluntariosa de hacer lo que tengo que hacer hasta el final, es de lo más masculino que tengo, esto de completar sin más, pero por lo menos me doy cuenta y procuro no tomármelo tan a pecho. Estoy mejor de lo mío. Cuando me agobio intento ponerme en el mood de que en realidad no estoy haciendo nada, y es una gran cura al abuso de la voluntad. Porque la fuerza de voluntad, por si sola, es sólo una expresión del ego. Ya lo desarrollaré.

Porque iba a ir al gym hoy pero no fui porque llevo dos días durmiendo menos de cinco horas, porque empalmé el jet lag con trabajo nocturno, porque en la agencia me recibieron con los brazos abiertos y un rodaje de 20 horas, que acabé esta mañana a las 6, y a las 11 estaba resolviendo un marrón de narices en relación a la producción que estuve haciendo este último mes y entre eso y el tratamiento que estoy haciendo (corticoides y antibiótico), y la visita de Luisa, que está en casa y se va mañana y esta noche vamos a cenar, y no sé si ir al satsang porque tengo mareos y vahídos. Pues eso, como digo, entre todas estas cosas, como que no me voy a agobiar en acabar nada, ni a ciegas ni a tientas ni a tontas ni a locas.

Lo que me vuelve a traer la duda con la que cerraba el post hace meses: el escribir la relación de eventos, la cascada de compromisos, actividades, trabajo, rutinas, etc, ¿me aligera la carga, así en plan catártico, o me hace el efecto contrario, al plasmar verbalmente el agobio y evidenciarlo? Esperemos que sea la primera, que como decía Julia Cameron, eso que vuelco en el papel (en el teclado y la pantalla en este caso), es eso menos que atormentará a los que me rodean en forma de queja. Dios me libre de la queja.

Y por ello este post no hay que acabarlo, simplemente se va disolviendo…

Halagos, Reproches

junio 19, 2008

Ya por fin hemos acabado la maratón de rodaje from hell, que cada día hasta al alba al alba, fatal de horarios, aunque lo rodado en sí muy chulo todo. Menos mal que los cuatro días estuvieron divididos en dos, con el finde por medio, que si no, no sobrevivo para contarlo, y menos acabarlo, obvio. Los últimos dos días fueron de mucho surrealismo. El lunes en la Plaza de Santo Domingo, que siempre hay muchos rarunos en los rodajes callejeros, pero los de esa plaza se llevan la palma. No sé si será el wi-fi (léase “wai fai”), que afecta al celebro de los transeúntes, en plan que les deja el raciocinio tras un frewall o pidiendo un password a gritos, o algo así. Las estrellas de la jornada fueron: el arquitecto yonqui, el maestro jamonero, y el barrendero nazi, uno que afirmaba que Franco era rojo y maricón, para que os hagáis una idea del pavo.

Ayer rodamos en un cuartel del ejército abandonado en Alcalá de Henares. El lugar en si fenomenal, tenía un rollo muy especial, pero resulta que estaba de mierda que no veas, mucha caquita de bichos, y palomas muertas por todos lados. Un auténtico asco. Yo me puse malamente a nivel salud al llegar, pero luego ya hice unos aticuerpos y mucho mejor. Acabamos como a las 5 de la mañana, las 6 y pico que me dieron antes de dormir, así que ayer me quedé en la cama (tuve que cancelar unas reuniones). Al mediodía fui al gym con la idea de venir luego a la ofi, pero al irme a duchar me di cuen que no llevaba ropa interior, y qué le voy a hacer, me tuve que volver a casa. Considerando que ya estoy de jornada intensiva (aunque nunca puedo hacerla en junio), ya me quedé teletrabajando hasta la hora del Real.

Última ópera del abono (ya he renovado el de la próxima temporada, por cierto): Véc Makropulos, de Leos Janácék (estos acentos checos no están en mi tecladorl). Fenomenal. Lo mejor, egoísticamente, es que sólo dura una hora cuarenta, sin intervalos, estupendo para mi estado de cansancio en ese momento. Por lo demás, una ópera mazo raruna; yo ya había visto del susodicho “Desde la casa de los muertos”, que con todo lo marciana se entendía más. Bueno, qué exagerado soy. El libreto es muy surrealista, y la puesta en escena una ida de olla, pero la emoción se transmite alta y clara, me llegó bastante.

Toda la obertura la hacen sobre una pantalla de cine donde proyectan unos cachos de “King Kong” y de un documental sobre Marilyn. Luego, en escena, aparece una cabeza y mano gigantes de dicho mono, y proyectan más cosas, por ejemplo “Sunset Boulevard”. La escena es como un teatro decó, con unos decorados que entran y salen de unos urinarios, unos baños, y una piscina, te lo puedes creer. La protagonista, una cantante rollo la Monroe (un poco Alajka en otro rato) de 350 años de edad (si, has leído bien), en un momento de la obra se saca una teta, y en otro, para seducir a un tunante para que le de la carta sellada que contiene la fórmula de la longevidad, se saca las bragas, se las da, y el otro coge agarra y se pone a olerlas. Así no es de extrañar que algunos viejunos se marcharan ofuscados del teatro.

Me emocioné bastante hacia el final, cuando en su agonía la protagonista cuenta su visión del mundo desde sus más de 300 años; dice que da igual cantar que no cantar, amar que no amar, y así, pero que los humanos nos obsesionamos con el momento. Eso, según ella que ya estaba con el culo pelado de todo, es algo maravilloso…

Llegué a casa a tiempo de ver Muchachada, con altas expectativas para el momento Alaska, Mario y Nacho Canut, y salvo un par de cosicas, me decepcionó un poco. Creo que al Reyes le gustaría ser más malandrín, pero se corta, y busca metáforas para dar caña. En esos momentos se luce. Como por ejemplo: el comienzo de Vaquerizo/ Cuato, para contar como se conocieron, o que cada vez que entra Nacho Mario es un maniquí, y lo mejor: el aparato regulador de ego con sus Reproches y Halagos. ¡Anda y vete pa’ tu pueblo!

Hoy ahora en un rato voy a l’Apodaca a cortarme los pelos, y luego sesión doble de terapia por las que falté. Mañana estoy en lista para La Monja Enana y Montevideo en el 8 y ½, decidme si alguno queréis ir

Vull saber-ho tot de tu

mayo 26, 2008

Ay qué fan soy de La Casa Azul. Su última canción (darle al botón de pausa, no me preguntéis por qué), titulada como este post, la compuso Guille para el 25 aniversario de TV3, todita ella en catalá, esa llingua que me agrada tant y que no parlo res pero doy el pego una mica a veces. Es un tema muy Casa Azul, subidón, melodías preciosas, qué más decir. Que la tengo en bucle en mi iPod, que me he imprimido la letra y que la singalongo en los semáforos en mi Poyota y me la quiero aprender de memoria.

No sé por qué he tardado tanto en configurar mi last.fm para contabilizar las escuchas del iPod shuffle, que es el que más uso, en el gym y tal (que qué risa, mantengo en el last.fm, del antiguo Audioscrobbler, mi ancianísimo rey de los nicks, Oaky, que hace referencia a unos dibujos animados de mi infancia allende los mares; también el messenger va con una variante del mismo). Pues eso, decía que ahora van a estar bastante fiel y al día las estadísticas. A ver si noto una evolución, que siguen un poco atrapadas en el 2005 o así, cuando dejaba el iTunes tol día y toda la noche en aleatorio para generarlas.

Total, que esa canción ocupa la mayor parte de mis tímpanos en el gym y en el coche y en casa, y luego el disco de Ellos, que qué quieres que te diga, a mi me mola. También estoy descubriendo el de Sam Sparro, que me está gustando mucho. Sigo con el de la Mandonna, y las Puppinis, y el EP de Fangorda, que me chana para el gym. Y así en muchos países.

El viernes la fiesta fin de rodaje un poco assurda, por los bares de Conil, menos mal que la gente es tan remaja e hice risas, pero la verdad es que sin aditivos, en la absoluta abstinecia, no me da por alargar mucho la juerga. Además no puedo estar en sitios con humo, así que se desmonta y listo, pal hotel de vuelta con el realizador. Así aproveché un poquillo la mañana del sábado, me tumbé en la pisci a ver si lograba suavizar el moreno con marca de la camiseta de tirantes que me había hecho en el rodaje (aunque creo que no lo conseguí mitigar mucho), y ya nos marchamos a Jerez a coger el vuelo de vuelta. Tenía que pasar por la agencia a por mi Poyota, y como estaba tan fresco aproveché y me fuí al gym del tirón. Descansé un rato en casa después, y luego quedé con Xabi y un alegre grupete en el Teatro Arlequín para ver a La Terremoto y huir del fenómeno eurovisivo del que no formé parte para nada, afortunadamente.

Lo de la Terre, a ver, yo me reí, bastante, pero he de reconocer que ha desaprovechado un poco la oportunidad. Se trata de una sucesión de sketches, algunos ya vistos, otros nuevos, adaptaciones y recitados, proyecciones y alguna intervención de sus girls (bueno, hay un solo de la nueva, la pequela Cañadas, que nada que ver con el rollo Fresh, la otra Feldene), que suena todo a revisto, mucho folklorismo, mucho acento andaluz y mucho “maricón”… Creo que en un teatro debería haber hecho otra cosa; no es lo mismo el público de bar o disco o concierto, fumando y dando voces medio peo, que ahi sentados, en una sala a oscuras, todo para ti. Pero si incluso hace el Hung Up, que ya le vale, pero bueno, también es cierto que es por lo que más es conocida y seguramente la va a ver un público más general. En cualquier caso bastante decente todo, con highlights como el “Breakfast at Tiffany’s” del video de New York al principio, y cuando sale a ver la taquilla del teatro vecino: priceless.

Fuimos un rato al Josealfredo’s y yo ya marché pacasa; ellos siguieron un buen rato y se encontraron por ahi con Pepa (La Terremó de civil) y todo, me han contado luego. El domingo quedé con Tugramola para ir al gym, y comimos en el chino buffet vegetariano, todo un clásico oye. Luego él se fué a su teatro, y yo quedé con Depard para ir también al mismo, invitadísimos, y da la casualidad que el actor principal es amigo nuestro, así que fenomenal toda esa parte. “La Música”, de Marguerite Durás, teatro Fígaro. A mi me gustó, bastante, aunque he de reconocer que me pareció un poco demasiado intenso, muy arriba desde el primer momento, deja poco margen a una progresión, que más bien la da el texto, pasando de un conflicto intimista a unos derroteros piscópatas muy interesantes. Es corta, tiene música, mola, la recomiendo.

Después estuvimos merodeando en busca de algún sitio decente por Santa Ana en donde comer cosas sin ojos y que por lo menos no huela a cochifrito, y acabamos en torno a una pizza fugazzeta en un local medio horroroso en la calle de la Cruz, pero bueno, no estuvo mal. Yo me encontraba regulero, temía una recaída, así que hice la ruta dejando a los muchachos en sus respectivas, y me vine a casa, que hoy madrugaba. He tenido un día de aquellos: tres producciones a la vez, dos presentaciones, clientes, tirones, alegrías y peleas, novedades, satisfacciones, lucimiento y desgaste, todo en un día. Así y todo me animé a darle a la vigorexia un rato a última hora, que entre mi disciplina y los rollos que tomo, llegaré en un estado bastante decente al destape estival. Por lo menos para mi edad…

(Cómo me acabo de reír viendo a Gunilla en Muchachada Nui… que por motivos labo laborales me lo perdí el miércoles, eso y el episodio de Mujeres Desesperadas después del tornado, que me dejó en ascuas total…)