
No, no es que vuelva al blog (aún). Es que no puedo faltar a mi cita estacional.
Ya está aquí mi compilado, “Summer Protection Factor 09″, un protector para un verano caliente.
Son 2 enlaces: track by track y un MixMeister
Enjoy.

No, no es que vuelva al blog (aún). Es que no puedo faltar a mi cita estacional.
Ya está aquí mi compilado, “Summer Protection Factor 09″, un protector para un verano caliente.
Son 2 enlaces: track by track y un MixMeister
Enjoy.
…la vuelta. Estoy otra vez sumido. Una vez más, yo (¡yo!) me quedo sin palabra. Sin palabras públicas por lo menos.
Me da pena y rabia pero ahora mismo voy a preservar el empuje que me queda para atravesar esta temporada sin añadir esfuerzos mentales. Necesito vaciar la mente, y eso a veces es como recoger la casa. La mejor manera de limpiar es no ensuciar. La mejor manera de vaciar la mente es no llenarla.
Que no suene mal, en el fondo estoy bien, y, un día, ya verás, todo va a estar mejor.
Hasta que pueda.
La otra noche, el domingo, recibo un post en el muro de mi caralibro de Almejita, decía “Están saliendo los ‘cultulistos’ en el programa de berto!”. Fui raudo a la tele, puse el susodicho programa, pero no vi nada. Se lo dije y ella amablemente me pasa un youtube
Y me quedé flipado… ¿Sus acordáis de mi post de Cuerpo al Culto? Esa teoría que desarrollé con Equis para culturizar el mundo del culturista… Ay, qué ingenuo de mi, mira que me lo advertisteis algunos, que registre la idea, que me iban a copiar… Bueno, lo que me han copiado es la gracia; también puede ser casualidad, aunque ya sería mucha. A partir de 3:25 sobre todo:
Lo siguiente es que nos encontremos los culto-gyms inaugurados, y será mi culpa no haberlo hecho el primero…
Ya está aquí, mi selección musical estacional. Creo que es la única tradición de este blog que he mantenido, atravesando todo tipo de circunstancias; la he mantenido hasta incluso cuando dejé el blog… Esta edición tenía muchas posibilidades de no producirse. Y es que la hago eligiendo lo mejor de lo que estuve escuchando los tres meses previos, y estos últimos no estuve muy pendiente de las novedades musicales, ni he salido, ni bailado. Lo que si no he dejado de hacer es ir al gym, y fíjate por dónde, esa rutina, por ir actualizando el iPod, me ha tenido más o menos al día.
Fueron tres o cuatro discos los que más escuché, por eso hay algunos grupos repetidos, y también algunos temas sueltos. Al acabar me he dado cuenta de que hay un cierto hilo conductor, inintencionado pero absolutamente lógico. En las letras, en varias de ellas, se habla de la felicidad, de no estar triste, y/o de algún tipo de búsqueda: equilibrio, amor (hay un poco de desamor también). En lo musical, tiempos medios y mucho ritmo sincopado. Todo muy pop, con alguna concesión a la frivolidad y el reconocimiento sincero a algunas canciones que me gustan más de lo que me gustaría confesar, pero si es así, así es y ahí está.
Aquí dejo los links: por un lado un archivo .rar con los temas, track by track, y en otro, he vuelto a hacer el remix. Esta vez lo recomiendo más que otras, ya que lo hice con mucho cariño y con mi nuevo MixMeister para Mac, que tiene una calidad de sonido estupenda, mucho mejor que aquellos que hacía antiguamente, y a mi me gusta mucho cómo han quedado los cambios.
Spingbook 09 track by track .rar
Enjoy.

La otra noche soñé que me tomaba una pócima que me volvía invisible. No recuerdo bien el contexto. Sé que había más gente, pero no sé qué más pasaba. Yo la tomaba y me iba invisibilizando, y me parecía genial en el sueño. El día de esa noche del sueño había sido bastante tremebundo. Había dormido seis horas en tres días, y estaba mareado por una medicación y agobiado por unos temas de trabajo, y en ese estado me tiré el día ocupándome de cosas de otros.
Las cosas de otros eran medio inevitables, eran cosas de curro y la cena con Luisa, que se estaba quedando en casa. Cené con ella y Queta y su prima, en el vegetariano de la Plaza de la Paja, muy rico y divertido. Algunas cosas mías que no pude hacer ese día en realidad no las podía hacer en ese estado: ir al gimnasio y/o ir al satsang de los miércoles, que hace un mes que no voy, por lo viajes. O sea que en realidad todo bien. De hecho antes de salir a cenar me dio el ataque de acabar de deshacer la maleta que desde el sábado la tenía aún ahí por medio. Algo para mí si que hice.
Ayer ya más tranquilo. Mucho de curro igual, pero logré ir a terapia al mediodía, e ir de compras por la tarde noche. En casa hice mis kriyas y acabé de recoger los recados del viaje para repartir el finde, y libros de mi padre. También me dio por lustrar y colgar la Hamsa que me traje. Hamsa o Mano de Marian es la versión judía de la Mano de Fátima musulmana, y hoy en día es un símbolo de paz y unión entre ambos pueblos. Ésta estaba colgada en casa de mis padres cuando yo era pequeño, y me la dio mi madre en este viaje. Se supone que es un amuleto.
Da la casualidad de que yo tenía en una pared del pasillo de mi casa colgada una serpiente marroquí; llegó a esa pared medio desterrada de una pared del salón cuando una vez leí por ahí que una serpiente en la esquina en la que estaba era de mal feng shui para el amor. Yo, como serpiente que soy en el horóscopo chino, me niego a pensar que la serpiente da mala suerte. En culturas orientales la serpiente es sabiduría y renovación, al contrario que el occidente bíblico donde representa al mal, por no hablar del mundo del entertainment donde directamente es gafe/ yeta. Pues hete aquí que hace un par de días, al cerrar un armario en la habitación contigua, la serpiente se suicidó. Cayó al suelo y se rompió en varios pedazos, limpios. Ayer por la tarde compré pegamento pensando en restaurarla, pero por la noche me dió por lustrar la Hamsa (qué tóxicos son los limpiametales por cierto) y colgarla en lugar de la serpiente. Lo primero que hice esta mañana fue tirar los cachos de la serpiente a la basura.
No soy supersticioso. Pero tengo pensamiento mágico. No pensaba hablar de nada de eso, anyway, son cosas de la escritura automática.
Después de cenar me puse un poco a resolver otro sinchronicity que me aqueja estos días. Por qué será que siempre se estropean las cosas electrónicas a la vez. Cuando se rompe la nevera se jode el coche, o el telefonillo y el tdt, siempre igual. Hace tiempo que no sufro esa ley. Esta vez han sido los dos portátiles. El Mac con un problema de batería, que sólo rula enchufado, y el viejo PC con problemas de HD que estoy intentando resolver cargándole otra vez el OS a ver si responde (venga de siglas). El ajustar todas las conexiones desatornillándolo vivo no ha dado resultados. Pero reaccioné a tiempo y no me tiré media noche con las computadoras, conducta obsesiva típica en mi, sino que dormidina por medio me metí a la cama y del tirón, oiga.
Pero no. Falta aún. No estoy fetén. Sigo mareado y cansino y con mil cosas que hacer que quiero dosificar. El curro sigue enrevesadísimo y siendo viernes a la hora de salir me han venido con poner en marcha con urgencia lo que llevaba parado toda la semana. Típico. Sesi esta yendo a casa a comer, y luego viene Micky, y aunque estoy mareado y cansino quiero ir al gym aunque sea a estirar. Y el finde descansar, y estar con amigos si cuadra, y hacer mi compliado musical de primavera que sigue pendiente, y empollarme la Fantastic Man que me esperaba a mi llegada.

Esa es mi intención, pero no sé si podré. Dicen que va a hacer mal tiempo y no te creas que me parece mal. Me parece que me queda tiempo aún de esta pequeña edad de hielo, sabiendo que la hoguera arderá.
Y si no, siempre me queda lo de hacerme invisible…
Llegué a Barajas a las 7 AM, y una hora más tarde estaba en casa. Había dormido algo, la vuelta siempre es un poco rara para dormir, y más aún en estas épocas de cambios horarios estacionales (sumados a los míos por viajar, que tuve cuatro cambios en tres semanas). Una vez en casa me llama Depard y me cuenta que esa entrada del abono del Real que le había dejado yo antes de irme porque no iba a poder usarla, la había cambiado con Josel, que se iba de puen, por lo cual ahí la tenía, toda para mi, de wellcome gift: 4 horas de Wagner para espabilar. Me dije, le dije, eso a mi me interesa mucho, aunque suene raro con tol jet laj, voy a ir, así que a descansar un poco. Me dije voy a redondear las horas que faltan, y me quedé roque algunas horas.
Desperteme un poco Lost, sufriendo un fenómeno que no sé si le pasará a la gente, a mi me inquieta, lo llamaré “Síndrome de la Cigarra”, y consiste en que después de estar en un lugar donde haya cigarras chicharreando, me tiro unos días escuchándolas donde no las hay. En el avión las escuchaba, y en mi casa en Madrid las escuchaba, y es bien de loca, porque cuando siento que las siento las siento super altas, pero si me doy cuenta, me doy cuenta de que no están. Como digo, bien de loca; ya se me está pasando.
Me centré algo con la meditación, y me puse en marcha. Quedé con el Xabi, lo recogí en la motico, y fuimos a la Chueca, un poco de inmersión localista andaba necesitando. Nos pusimos medio al día, hablamos de cosas, sin perder movimiento en derredor; yo me encontraba un poco extraño a nivel indumentaria, ya que iba vestido de ópera, tampoco es que fuera de smoking pero llevaba camisa y chaleco y zapatos de vestir (vegetarianos), y las gentes de esta ciudad que con el buen tiempo salen chancletudas y bermuderas, menudo contraste.
Después me fui a Le Salón a cortarme los pelos que tenía hora, de antes. Muy bien por parte de Manu, como siempre, y al salir que me llama Miguelatos, que, oh casualidad, estaba en la adyacente plaza de Barcelosa con Tugramola, en un banco rollo homelessas. Ná, es que venían del gym y comprar o algo así. Hicimos mini risas, Tugramola se fue al teatro y Miguelatos me acompañó a un chino, que yo necesitaba un Burn para mi Wagner.
Tannhäuser estuvo fenomenal. Mis cabezaditas pegué, lo voy a confesar, pero una cosa buena de los asientos del Real es que no son muy apropiados para el dormir, ló gi co. La puesta es muy elegante, con un escenario complejo de paneles y giratorios y desniveles, muy chulo, y ya en la obertura empieza a desarrollarse lo que vendría a ser lo más impactante de la puesta, que es la ilustración orgiástica del Venusberg. Chulos y macizorras en bolas (bueno, en tetas y tanguillas), practicando todas las poses y combinaciones sexuales amatorias posibles, en pares y en conjuntos. Siendo como es de pacato el público del Real, pensé que habría alguna pataleta, pero por lo menos por mi sector, nada.
Me hizo pensar lo que veía cómo, a través del tiempo, a los pasajes moralistas de las obras alusivos a la lujuria y al deseo que luego son redimidos y/o purgados en pos de la santi y castidad, en las puestas contemporáneas se los ilustra de una forma muy literal y libre y exacerbándolos, que me parece fenomenal, pero consiguen el efecto de que la contrapartida piadosa y casta sea una memez para nada inetresante. Lo que me hizo pensar (bueno, lo pienso de siempre, tampoco es nada novedoso, sólo que algunas obras como ésta lo evidencian más), es si en realidad esto que veo no sería lo que de verdad querían decir los autores y quería ver el público calenturiento, y todo eso de la religiosidad no era más que la excusa para hablar un poco de sexo en unas sociedades reprimidas por la autoridad eclesiástica, eludiendo la censura en un juego de falsa moral. Se debe haber escrito mucho sobre esto, lo mío es una reflexión ingenua y espontánea.
Al salir no encontraba la llave de la moto, y después de volver a mi butaca a ver si se había caído y de pasar por seguridad a ver si la habían dejado, me realicé (me gusta ese anglicismo) de que seguramente la habría dejado en el compartimento de debajo del asiento. Estuve tentado de romperlo, pero lo he cambiado hace poco… Así que en un acto de serenidad y confianza en el devenir, en lugar de romper y/o sufrir y/o deambular desdichado, me vine a casa en metro. Hice bien. No tenía ni idea de si tenía llave de repuesto y menos aún dónde podría estar, pero encontré una en un cajón. No sabía si era, y en lugar de salir ansioso, me preparé una rica cena y cené en calma y con más calma me encasqueté el iPod y me volví en metro al Real para comprobar que era la llave perfecta y dentro estaban las otras y tan ricamente regresé a casa sin haber roto nada.
Cuando ya estaba listo para la descompresión, fui contactado por un asunto que lo mismo no eran horas, pero me dije, para mi cuerpo son cuatro horas menos, así que me lié un poco en plan bien, y muy pronto no me acabé acostando. Por lo cual muy pronto no me acabé levantando tampoco, pero no me quejo; en un rato iré al gym y más tarde a ver “Los abrazos rotos”. Antes intentaré deshacer la maleta y algunas otras actividades domésticas.
Y aunque esto está ya un poco largo, quiero escribir brevemente sobre escribir. Estoy un poco agobiado, por la vida en general y por escribir en este blog en particular. Son asuntos interconectados; es decir, el agobio vital general hace de cada cosa particular un agobio, estoy bantante agobiado por temas laborales que no viene a cuento comentar por aquí, y por algunos asuntos familiares. Esto del blog tiene factores que pueden provocar ansiedad: si actualizo o no, si escribo de verdad sobre algunas cosas que me afectan de verdad, que si voy a ficcionalizar más, si es un mero ejercicio de redacción… Que si pongo el link en Facebook, que si lo lee alguien que no quiero, que si cuento algo que no debo, que para qué me voy a complicar, que si voy a tener lectores, que si me comentan o no… Acabo de volver a Telecine y no sé bien por qué ni sé por cuánto voy a seguir, pero si sé que he decidido, por ejemplo, hacer este post. Y sé que quiero llevar un diario. Quiero este medio de expresión porque lo disfruto de una manera extraña, como es creo cualquier expresión creativa: un poco torturante a veces, medio inevitable, satisfactoria una vez hecha pero difícil de activar en ocasiones. Lo disfruto en su complejidad, pero quiero hacerlo sencillo.
Ese proceso (simplificar lo complejo, disolver la espesura) es muy parecido al proceso para manejar los estados de ánimo difíciles, como la ansiedad o la depresión, la tristeza, la rabia, la euforia. Es enfrentarse a ellos desdramatizando, relativizando, poniéndolos en perspectiva negándome a identificarme con ellos. Poniéndome en mi lugar, que es otro lugar, que no es aquí ni allá ni con unos ni con otros ni haciendo ni dejando de hacer: es algo más profundo, más elevado, más sencillo, más expansivo, más abierto…
Porque escribir y algunas otras actividades es lo que al final me salva y si he descubierto eso no me voy a dejar llevar por las trampas del retorno. Y lo que hay de exposición en todo esto es algo que tendré que valorar e ir viendo; de momento confío en que puede ser interesante para alguien porque lo es para mi, que me ayuda, y que nadie que sea capaz de leerse semejante tocho va a pensar nada muy malo de mi. O si, pero si ya se lo leyó y piensa lo que sea, será con fundamento, ¿no?

Crisis, primavera, viajes, nuevas rutinas, vicios abandonados, cambio.
Tengo ganas de empezar algo nuevo. Creo que estoy listo. Sólo hace falta que las diferentes partes que han ido evolucionando por separado se encuentren y encajen para dar una forma, una dirección, un sentido.
Reset, rebuild, renew, rethink. Algo nuevo a partir de lo viejo. De lo reviejo, lo renuevo. Lo renovado.
Una nueva prueba pasada, creo, sin daños importantes. Now I’m ready to go.

En este comeback, la explicación estará sola, aparte, en una categoría con solamente esta entrada.
Cosas.
Telecine es el proceso por el cual se pasa la imagen del negativo cine a soporte video. El técnico colorista manipula lo rodado para darle la apariencia deseada. Se puede cambiar el color, el brillo, el contraste, reservar zonas del fotograma, ocultar, resaltar. Este blog es un poco eso: la realidad, estilizada. Escribo telecinando.
… intentando saber por qué soy cómo soy… No es raro que esa canción de Fangoria (homenaje al Dj Sideral) esté resonando en mi mente estos días. Así es cómo me siento. En el centro del universo exactamente no estoy, más bien en el cul du monde, pero ha sido siempre una característica de esta tierra ser endogénica, autobombonera, ombliguista. Así es Argentina, y en cualquier caso, al estar aquí mis raíces, mis orígenes, perfectamente podría ser el centro del universo, de cierto universo.
De tal concepto puede derivarse que ahora vivo en las afueras del universo, en los suburbios. Es una metáfora exagerada, ya que Madrid podría considerarse más centro de la cultura occidental que Buenos Aires, pero sí que mi devenir trascurre, hace mucho tiempo, alejado del meollo familiar. Mi desarrollo individual lo pagué con distancia y desapego, entre otras monedas, me costó caro y lo valoro mucho. Hoy en día sé que centro del universo es mi alma, como lo es el de todos, aunque no lo hayan experimentado.
Este es mi centro del huracán psíquico. Están siendo días complejos, llenos de estímulos, muchos buenísimos, como las expresiones de amor inmenso que siempre que vengo acá siento; allá tengo mis dosis de gran calidad también, pero aquí son muchas e intensas. Otros momentos son muy movilizadores. Cementerio, libros, objetos, charlas, miedos, deseos, peleas, revelaciones… En muchos momentos tengo esta sensación como que agarro lo emergente, lo que está pasando, y lo guardo para después. Es como si me diese la pausa para la perspectiva, la conciencia de que todo aquello que llama a un recuerdo o impresión profundas, va a ir a madurar a lo profundo; no quiero agobios ni mortificaciones. Hay que esperar.
Por lo demás, después de los días de calor saunístico de ese que hace aquí cuando hace calor, está haciendo un tiempo espléndido. El sábado presentamos parte del trabajo que me trajo aquí en primera instancia, y fue un éxito, que continuó en Madrid, lo voy siguiendo un poco desde aquí. Tuvimos una cena/ descompresión, y salimos un ratillo; salí con Luisa, mi amiga de Londres con la que he coincidido aquí (la semana que viene pasa por Madrid), y me vine a casa de Lau (estaba en un hotelazo en el centro).
Estos días, eso: mucha madre y su circunstancia, encuentros familiares, paseos, la visita al cementerio, charlas largas, criaturas, fotos, un poco de ejercicio, mis meditaciones… Nada de vida social, me da pena, llamé a varias amistades de aquí pero no me ha dado tiempo a nada. No era en este viaje anyway. Hoy iremos al teatro, y pasado mañana ya me voy.
Y ya ves, ahora que tengo un rato, a plasmar, que quedamos en que iba a ver si volvía a plasmar, ¿no?