Tengo puppini
Mayo 13, 2008 by TelecineEstoy metido en tal vorágine labo laboral, que no tengo respiro ni para respirar. Para colmo hay unos sucesos súper extraños que me tienen medio mosca. Total, que viendo que si le diese a esta actualización el tono de composición tema: mi devenir, me saldría tan bizarro que para qué. Además solo tengo 4 minutes, entre una y otra reunión, que la otra me la han puesto a horas que no no no, total que hablaré (escribiré) sobre mis recientes experiencias musicales y cinematográficas.
Ah, no, antes comentar que mi dentista mazo wais me ha dado el alta. Como lo estás oyendo. Me quitó los puntos, me enseñó el cráter con unos espejos, y me dijo hala, veste. Yo, personalmente, sigo con una sinusitis bien maja derivada de la escabechina, y aún siento un aire pasar por los huecos, pero bueno, si el dotor dice que ya está, pos ya estará.
No sigo por ahí porque ese es uno de los capítulos bizarros, y había dicho que hoy no. Pero lo utilizo para empalmar con la crónica del Forward. Llegamos el viernes al Telefónica Arena justo a tiempo de ver empezar a tocar a las Ladytronas. Era aún de día, y había gente pero había poca gente. Muy poca. Dicen que el festival fue un poco fracaso, no sé, a medida que iba avanzando la noche había cada vez más gente, incluso se colapsaron las barras, pero lo cierto es que no era aquello como lo del Infinitamente, ni mucho menos.
El nexo con mi maladie es que decidí usar unos tapones para los oídos, por las interconexiones tremendas que hay entre oído, nariz y boca; no sé si sirvió de mucho porque al día siguiente me encontraba francamente de la sinusitis, pero desde luego ha sido mejor que no llevarlos, y fueraparte el uso puntual, me pareció muy bien el efecto que se consigue. Me parece que aunque esté mejor de lo mío voy a llevarlos siempre a festivales y sesiones de tecnohaus: bailas igual de bien a todo, se reduce muy mucho el traumatismo timpánico, y todo se vuelve mucho menos cansado.
Ladylitronas fenomenal, en su línea, con sus bulgarismos y toda esa parte. Con Diplo y Kowalski bailoteamos unos pocos; Soulwax estuvo fenomenal, un festival bootleguero. Fangorda, contra todo pronóstico, encantó, y sabes por qué, es que del disco nuevo solo hizo dos o tres, eran principalmente jitazos de siempre. Un cambio de decorado francamente assurdo, y Topy enseñando sus nuevas tetas. De las Nancys mejor ni hablar… ¿cuánto más piensan ir together? ¿Always?
Entre Fangoria y Underworld hubo una trasnmutación de público, y aquello se repletó de malotes mojando el dedo en eme y con la mirada vidriosa y dando botes. Fenomenal, ni medio problema, ya ves, hasta recuerdos que me daban de mi vida no tan lejanamente pasada. Eso si, da para pensar, que crisis, si, mucha crisis, pero llama la atención que tanta gente tenga 55 leuros para desfasar tal que, aparte de las dorjas, bebidas, transporte, etecé.
En cualquier caso, Underworld geniaaaal… Yo ya les había visto años ha en el Sonar, espectacular, y esta vez, one more time, me encantó y bailamos bastante. Luego venía Tiga, pero nosotros ya nos fuimos marchando, o sea que 2 Many Dj’s nada.
El sábado descansé lo que pude, y por la noche, Corazón y Serpentina en la sala Sol, con lifeonmars y Mr. E. Ahí si que había poca gente… una pena. Me sorprendió que saliera primero Corazón, se supone que son más conocidillo; los probes al salir habíamos cuatro gatos, literal. Disfruté mucho anyway, y con lifeon vimos cómo todas las versiones que hacen (entre ellas una muy chula de Violeta Gómez), llevan en su letra la palabra “corazón”.
Serpentina muy pero que muy chulo. Yo es que soy bastante fan y me sabía casi todas y las cantaba asín en falsete, porque la maja es soprano, pero yo tengo testículos, sabes, y como bien dice Barry Gibb en Celebrities de Muchachada Nui, cantar en falsete teniendo todo completo, pues como que tiene más mérito.
El musicalizador (a.k.a. disc-jockey) de la sala, entre un grupo y otro,estaba venga de poner a unas que me inquietaron, tal que tuve que preguntarle y no veas que grato descubrimiento. Mesplico: yo siempre he sido muy fané del easy listening, tengo testigos, y dentro de todas sus vertientes me llegué a especializar en artistas del género que versionan, en su estilo tan retro, a otros artistas más actuales. Mike Flowers y sus temas de Bjork y Oasis, Pastel Vespa haciendo a Alanis, y los discos enteros de versiones de Axel Boys y The Nylons. Pues a esto que tantos gratos momentos me brindó, ahora se suman las Puppini Sisters.
Estas tres majas, una italiana y dos inglesas, hacen unas versiones alucinantes al estilo del jazz vocal de los años 40 de las Andrew’s Sisters. Priceless: Beyoncé, Blondie, Gloria Gaynor, Bangles… Flipante. Son mi banda sonora actual.
Abreviando que se me viene la reu. El domingo, un plan improvisado con Equisenorme (iba a ser con Tugramola pero el probe no pudo por motivos laborales): “Speed Racer” en los Kinépolis. Pantallaza y palomitas. La peli es bastante alucinante; el mundo que han creado es un flipe, una especie de futuro súper japo, muy lisérgico, recargadísimo a nivel visual, que no cabe ni un píxel más oiga. Las carreras, geniales, pero… es que hay como diez carreras. Y entre carrera y carrera, unos larguísimos diálogos culebroneros que te pierdes, bastante aburridos. Pensando creo que han acertado en recrear el espíritu de los dibus originales, pero es que claro, los dibus originales eran muy pero muy infantiles…
Y yo sé lo que digo, Aquí no conocéis a Meteoro, pero yo me críe con él en la caja boba. Mi bici (plegable, de casa Fiori) se llamaba así, Meteoro, y a la de mi hermana Lau yo le puse Trixie, me acuerdo bien. Qué recuerdos… mira, mira. Y descubre, en el final de esta, la intro latinoamericana, de dónde pueden haber sacado los directores, los hermanos Wachowski su inspiración para la escena de las balas de Neo, en la también suya Matrix…
(corrijo más tarde)
















